Un día, un gato

“Un día, un gato” es una película checoslovaca de 1963, dirigida por Vojtech Jasný, cuya historia comienza con un señor llamado Oliva quien observa todo lo que sucede en el pueblo desde la altura de un campanario; por su pasado de navegante, tiene muchas historias para contarles a los niños. Una de ellas versa sobre una hermosa mujer que tiene un gato con unos anteojos que cuando ella se los quita hace que la gente adquiera el color de sus emociones.

Esto es un anticipo de lo que sucederá poco después con la llegada de un tradicional teatro negro. Al final de la función, en la escena más recordada de la película, la bella mujer le quita los anteojos al gato y todos los vecinos se teñirán del color de sus emociones: el amarillo es el color de la traición, la infidelidad, la deslealtad; el gris es el color de los corruptos, tramposos y ladrones; el violeta es para los hipócritas, trepadores, egoístas y mentirosos; y el rojo es el estado del verdadero amor, el de los amantes, honestos, capaces.

Lo que viene después son las diferentes reacciones entre los habitantes del pueblo, algunos entregados al fin a sus sentimientos en un impulso liberador y otros, acaso los más, preocupados porque peligra un sistema de apariencias que les garantiza su lugar en la comunidad. Uno de ellos es el burócrata del pueblo que justifica su pasión por la caza furtiva haciendo uso de la ciencia sin conciencia. Este personaje, para evitar que la gente lo vea como lo que es, se reúne con un grupo de adulantes mediocres para cazar al indeseable gato, acto que desatará una rebelión infantil que pondrá al resto del pueblo ante la incomodidad de tomar una decisión: si matan al gato seguirá reinando la mentira, la corrupción y la hipocresía, si no lo matan, los seres humanos se mostrarán tal y como son, con sus virtudes y defectos.

Todo lo ocurrido con Julian Assange se debe a que él tuvo la osadía de quitarle los lentes a un gato llamado WikiLeaks y el Estado Profundo, el que verdaderamente gobierna en Estados Unidos, tembló porque sus socios (amos del mundo) y adláteres se verían como son. ¿Se imaginan por un momento que después de leer las noticias ocultas que Assange tiene respaldadas, viésemos a Isabel II, Obama, Biden, Trump, Merkel, Macron, Netanyahu, Conte y Pompeo de violeta; a Duque, Bolsonaro, Piñera, Abinader, Lenin Moreno y Guaidó de gris; a Maduro, Evo, Díaz-Canel y Ortega de rojo?

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