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Un estado federal, un gobierno centralista

La llamada armonía de poderes, de estructura vertical, consistente en la buena coordinación del poder nacional, por vía del presidente de la república y el poder estadal con los gobernadores de estado debe respetar la esfera de actuación del mandatario regional, expresamente diseñada en el texto de la Constitución Nacional y la de los estados.

Es así, cada quien, en su esfera de actuación, pero se desdibuja ese principio rector, si el presidente, necesitado de reconocimiento, desconoce que los estados se encuentran conducidos y administrados por un funcionario, el gobernador, con sus competencias específicas de actuación, recursos a administrar y las responsabilidades por ante órganos nacionales y de los estados.

Cada funcionario electo por el voto ciudadano, sin invadir el campo de actuación del otro, según el diseño obligante de las normas jurídicas de rango constitucional y legal conforman el estado de derecho y de justicia. Él no es un superior jerárquico de los gobernadores, quienes poseen peso específico institucional, fincado en la voluntad ciudadana de los electores de cada entidad regional.

La primera responsabilidad de un gobernador de Estado, la tiene ante el conglomerado que lo eligió en un acto legitimador que le permite el ejercicio de un poder por un límite temporal y en una circunscripción limitada. Eso responde al principio de legalidad de las instituciones, el cual alcanza también la esfera del Municipio, con similares limitaciones temporales y espaciales.

No se proyecta una buena imagen de la “autoritas” del ejercicio del poder público con apariciones del presidente de la República dando órdenes-publicitadas por los medios de comunicación social en cadena-dirigida al gobernador de un estado, quien ha de estar ocupado en la atención continua de sus obligaciones para con los ciudadanos del estado., aquejados de múltiples problemas en la geografía bajo su gobierno. Necesidades de diversa índole y urgencia que requiere satisfacer, que ha de palpar, estudiar y ordenar según los recursos disponibles. Por supuesto que lo realiza con su equipo de gobierno del cual recibe, eso sí, las informaciones y recomendaciones, según la naturaleza e implicaciones del asunto.

Cada funcionario tiene su tiempo de trabajo, su planificación según el cuadro de variables y circunstancias. Y las obligaciones ante los ciudadanos a quienes les debe un servicio público permanente que ha de ser satisfactorio.

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