InicioOpinión¿Un mundo de gente muerta?

¿Un mundo de gente muerta?

¿Cómo es el mundo actual? ¿Está copado de vida, alegría y felicidad para todos? ¿Una sociedad de una humanidad libre, amorosa, apartada de diferencias e identificada con la plenitud? En los inicios del hombre hubo una permanente construcción de caminos vivientes por parte de todos y para todos. Un tiempo de armonía, belleza y solidaridad.

Pero con la separación y distancia que se establece a partir del surgimiento de lo mío y lo tuyo, el vivir toma un cambio de rumbo que aún hoy no se supera y que corresponde a quienes tienen el poder de adquisición. ¿Y esto acaso se puede entender como vida para quién o para quienes?

Esta sociedad, así creada y mantenida, conforma vidas para el negocio de la producción de los menos de la riqueza y la insatisfacción de los más desheredados y expropiados.

Estamos entonces ante una sociedad de gente muerta, de vidas aparentes, compradas, sin autenticidad. Y esto va más allá de alienación, pérdida de voluntad, decisión e identidad. Es el mecánico de sobrevivir sin posibilidades de alegría y felicidad.

A esto se suma la existencia de la guerra permanente de los propietarios que están al frente de los imperios y aspirantes. Son miles de años de confrontación y toda práctica y ejecución de muertes. El hombre debe subsistir para la producción o la guerra. Y al perder esa condición se convierte definitivamente en materia prescindible, en objeto desechable. Este es el panorama de muertes vigente por siglos que define la vida real.

Y este ex país no escapa a esta historia permanente de desesperación, destrucción y melancolía. La desesperanza y falta de perspectivas frente a la tragedia actual, se traduce en todas las formas de muerte que prevalece por sobre toda ilusión.

La gente ya no sabe qué canino tomar, porque todo es confusión. ¿En quién creer? ¿En el ya fracasado proyecto que monta ahora aquí un laboratorio para un nuevo socialismo-comunal-comunista? ¿En las oposiciones democráticas, sin democracia, con burocratismo-corrupción y una desquiciada y dividida política sin Política?

Y como tú dirías Sancho, la mayor locura que puede cometer la gente es dejarse morir sin que nadie la mate y dejar que la acabe la melancolía. Que la tristeza liquide la sobrevivencia. ¡Y ante este mal, la Venezuela de las mayorías está obligada a impulsar y crear la vida alegre, festiva y copada de amor, que enfrente tanta y tanta muerte!

Deja un comentario