Un mundo muerto

Caramba profesor, menos mal que vino hoy a la bodega. Porque siento que andamos en un mundo como el que anunciaba una vieja canción: ¡Ay, que miedo me da que el mundo se va a acabar! Y uno preguntaba si eso era verdad y los adultos no sabían o se reían.

Pero hoy la situación la veo como más difícil con eso que dicen del nuevo orden económico mundial, que podría llevar a un gran zaperoco bélico nuclear y computarizado entre los imperios antiguos y emergentes que no sólo haría temblar de miedo al mundo, sino que ahora, de verdad, podría acabarlo. ¿Sería la guerra que nos llevará a un mundo muerto, profesor?

Don Antero, comparto su preocupación que toca el destino de esto que llaman humanidad, en una hora en la que todo tiene inscrito el sello de la muerte. Pero creo que debemos ver esto con más realismo que el escenario en el que creemos vivir. No vamos hacia, sino que nacemos en un mundo muerto.

Un mundo abierto para las grandes mayorías desheredadas y puestas al servicio de las minorías de la explotación para conformar simples fichas que apenas subsistan. La misma sobrevivencia de la esclavitud, lo que significa que este sobrevivir tiene los siglos de la propiedad sembradora del mundo muerto. Sólo las minorías beneficiarias de la riqueza proclaman la vida y contribuyen directamente a la extensión e intensidad de la muerte colectiva.

Párese ahí profesor, porque lo que dice es muy grave. ¿Entonces la inmensa mayoría de los hombres nacen materialmente muertos? Es así Don Antero. Hoy se nace con la condena a muerte encima que se aplicará en el más breve plazo. Y es tan grave el cuadro que a cada uno de nosotros le cuesta saber qué es la vida y si en realidad vive.

Y supongo que la cosa es más trágica por lo del CV-19. Exacto, Don Antero. A esta hora las grandes mayorías ven con claridad, terror y amargura que todos los caminos conducen a la negación de la vida.

¿Y en todo esto, profesor, hay sociedades o países que marquen una excepción? No, mi querido amigo. En general ésta es la muerte imparable de siglos que en esta fecha puede hacerse más intensa si la guerra de los imperios, ahora en débiles generaciones, asume el nivel mundial. Se ratificaría así, en la práctica, que este ya es un mundo muerto.

Sancho, ¡En este mundo y Venezuela, buena parte de la supuesta vida se nos va en ver y contar injusticias, muertos, tragedias y tristezas!

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