Un pasito

La semana pasada se dio un paso fundamental para la reconstrucción del espacio político de Venezuela y un posible punto de inicio hacia una salida a la crisis. Se designó un Consejo Nacional Electoral con la mejor distribución partidaria: de los 5 cargos, 3 rectores principales provienen del chavismo y 2 rectores principales provienen de la oposición. Así mismo, de los 10 suplentes, 6 son del chavismo y 4 de la oposición. No es cualquier cosa. Estamos claros que un “equilibrio perfecto” no era posible, así que esto es lo más equilibrado que se podía lograr, vista la correlación de fuerzas que hay en la Asamblea Nacional y la situación de la oposición, que está en plena reconstrucción política.

Tal es el efecto de este acontecimiento, que el nuevo CNE fue celebrado por personalidades opositoras como Henrique Capriles, Ramón Aveledo, Chúo Torrealba, Stalin González, entre otros. También por Fedecámaras. Pero lo más importante fueron las reacciones del Gobierno y el Congreso de Estados Unidos. A fin de cuentas, es ese país el que nos tiene bloqueados.

Julie Chung, subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, dijo que “EEUU apoya una solución integral y negociada a la crisis en Venezuela que aborde todos los aspectos de las condiciones necesarias para unas elecciones libres y justas. Depende de los venezolanos decidir si el nuevo Consejo Nacional Electoral contribuye a este fin”.

Y agregó las condiciones que, para Washington, “estarían faltando”: “Seguimos presionando por cambios fundamentales para elecciones libres y justas incluyendo: levantar prohibiciones a partidos políticos, liberar sin condiciones a presos políticos, invitar a observadores electorales internacionales creíbles y un calendario electoral público”. No luce difícil.

Por su parte, el presidente de la Comisión de Exteriores de la Cámara de Representantes, Gregory Meeks, dijo que, si bien la nueva conformación del CNE “está lejos de ser perfecta”, está claro que “marca un paso importante hacia unas elecciones libres y justas”. Y directamente pidió “al gobierno de Biden a que reconozca al nuevo CNE” y aumente su compromiso con los acuerdos en Venezuela.

Washington, disimuladamente, le ha dado la espalda a Guaidó y la “oposición extremista”, que rechazó públicamente al nuevo CNE. EEUU no lo hizo. Así podemos ver que las negociaciones son una realidad. Y avanzan “pasito a pasito”.

@angelgonzalezven

 

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