Una Asamblea todo terreno

Las diversas atribuciones que la constitución de la República asigna a la Asamblea como órgano-poder de rango nacional deja ver una variedad de funciones y tareas que la hacen convertir en una entidad multifuncional muy rica y creadora en el diseño de las instituciones del Estado. Tiene funciones muy amplias que deben ejercerse con el ritmo y la eficiencia que le asigna el conjunto de principios y normas de un estado pluralista, democrático, federal, social, de justicia y de derecho. De ahí que la consideremos como una entidad que puede transitar por cualquier espacio con el objeto de concretar los fines del Estado.
Puede afirmarse que no se puede prescindir de su existencia pues como órgano plural tiene una enorme legitimidad que no posee ningún otro poder. En ella conviven los criterios políticos que buscan los consensos necesarios que permiten el funcionamiento de la maquinaria del Estado.

Lo expuesto deja ver que quienes la integren tienen una gran misión que cumplir para poder desempeñarse como lo demandad los fines del Estado. De ahí que no se puede ser un cuerpo sumiso al criterio unipersonal del presidente de la República, pues sus actos son vigilados y controlados por la Asamblea Nacional. No puede ser que un poder plural y heterogéneo siga los dictados y las líneas que provengan de Miraflores, en forma incondicional. La dirección debería ser a la inversa. Es el Ejecutivo Nacional quien ha de contar con el criterio y la visión de ese órgano dotado de pluralidad, de mayor alcance y que agrupa a un colectivo diverso que dispone de un horizonte más amplio y plural.

Que hasta ahora la vida institucional de las repúblicas americanas no ha sido así no niega lo que afirmamos. La Asamblea Nacional tiene mayor comunicación con los ciudadanos que el presidente de la República. Por tanto, ella puede ser una institución que fomente el consenso necesario en una colectividad dividida, agrietada, que no se oye a sí misma, que no dialoga. Basta seguir el camino dibujado en la Constitución que prevé una colaboración de poderes, en el destino de alcanzar los fines del Estado.

La elección de la Asamblea Nacional llama a votar por ella. Si la orientación es plural mejor todavía. Vendrán los acuerdos, no la imposición lineal ejecutiva, los consensos democráticos.

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