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Venezuela sorprende

Hoy tenemos la percepción de Venezuela en recuperación económica y propósitos de estabilidad política y social que superan cualquier forma de derrotismo. Es algo que se percibe mucho más, ahora, pasadas las elecciones de autoridades regionales y municipales del pasado domingo, lo que viene a corroborar que, en vez del drama de lo absurdo de quienes propagan el desaliento, la situación es diferente y se aprecia, para sorpresa de muchos, que la vida en Venezuela está cambiando como abriéndose a tiempos de esplendor, no importa las amenazas que vengan del Gobierno de EEUU o el preconcebido informe de tinte neocolonialista de la Unión Europa que admite haber presenciado un equilibrio electoral, pero sigue haciéndole el mal a nuestro país con insinuaciones que alteran la verdad.

Nuevamente hay que decirlo: en la conducta de propagar el desaliento con ideas pesimistas acerca de algo que está por suceder o está sucediendo hay una tendencia al derrotismo que puede ser de carácter político, económico, intelectual o de cualquier otra naturaleza. El derrotismo conceptualmente y por extensión se fue metiendo en tantas cosas del ser humano al punto que hoy se confunde, sin necesidad de la guerra, con la irresponsabilidad política. En Venezuela, sectores opositores se han dado a la práctica del derrotismo político; no explican sus derrotas, evaden sus responsabilidades, pero se acostumbraron a crear la noticia tendenciosa o falsa y así provocar alarma o desasosiego, como cuando montaron el discurso de la “crisis humanitaria” o dramatizaron la violencia para sacarle provecho y politizarla en función de objetivos muy concretos, como la inseguridad que se percibe con mayor fuerza que los índices delictivos que están en la realidad.

Hoy, ya no es así. El país se está moviendo hacia horizontes de estabilidad social y se siente en la vida diaria superándose económicamente, con un amplio abanico de esperanzas hacia soluciones prioritarias, sobre todo en los servicios públicos y, fundamentalmente, en el grave problema salarial que conmueve a nuestra sociedad y constituye uno de los temas más importantes en lo económico para la mayor tranquilidad social. Venezuela viene de una crisis muy profunda, de carencias, que no descarta errores cometidos, pero fuertemente alentada y reforzada por opositores traidores y gobiernos que sirven al imperialismo. Pero, Venezuela sorprende.