Viralidades

Los virus tienen tres características resaltantes: 1- si bien provienen del exterior, la naturaleza de su acción es completamente interna, necesitan inocularse y asociarse con las células del receptor para poder activarse y producir efectos; 2- su “modus operandi” consiste en reproducirse, multiplicarse y dispersarse hasta hacer colapsar el organismo que han atacado; aunque no son “inmortales”, es decir, como unidades individuales pueden desaparecer, su veloz multiplicación hace que su presencia y sus efectos, generalmente, perduren mucho tiempo.

Pasa, naturalmente, con el coronavirus, que arropó en poco tiempo al planeta entero y, hasta ahora, corre más rápido que las acciones para contenerlo. Del mismo modo que ataca más ferozmente a personas con enfermedades previas, adquiere un mortífero vuelo en poblaciones con vulnerabilidades económicas, sociales y políticas.

Pasa también con las sanciones. Washington replica su estrategia en muchos países, procura colapsar económicamente las sociedades, y va sumando permanentemente nuevas “medidas coercitivas”. En Cuba se han mantenido por 60 años, en Irán van más de 40 años, en Zimbabue llevan desde 2002 y en Siria desde 2004, a Rusia la han sancionado en múltiples ocasiones desde los inicios de la Unión Soviética, hace 100 años. Las sanciones son pieza fundamental, si no ya la principal, de la “política internacional” de EEUU.

De modo similar ocurre con los sucesos de Apure, donde persisten enfrentamientos de la FANB con terroristas colombianos, buscan reproducir escenarios ya vistos en Siria y Libia, donde el objetivo de la penetración mercenaria es colapsar la estructura de defensa nacional para “hacer caer al régimen”.

Y pasa con lo del “Coqui” en Caracas, que como fenómeno nace y se anida en la conflictividad social inherente a nuestra realidad, y procura expandirse, colonizando espacios y reproduciendo el caos, bailando sobre las “fallas” del sistema.

Finalmente, este comportamiento es propio de las llamadas “fake news”, que como pasa con la pandemia, el bloqueo, Apure y la Cota 905, se adhieren a elementos de la realidad, pero la distorsionan y la vuelven “escandalosa”, porque así se “comparten” tantas veces que, aunque luego se desmientan, mucha gente seguirá creyéndolas.

La viralidad se ha apoderado de nuestras vidas, haciéndose común. Comunes deben ser, entonces, las resistencias.

@angelgonzalezven

 

ENLACES PATROCINADOS

				
					<div class="fb-comments" data-href="<?php the_permalink(); ?>" data-width="100%" data-numposts="5">&nbsp;</div>