Votar: por paz y democracia

Algunos dicen que ir a votar el próximo diciembre es darle un respaldo al gobierno de Maduro. Pero eso es falso: el hecho de ir a votar no implica ningún apoyo al actual Ejecutivo. Las elecciones están pautadas de acuerdo a nuestra Constitución, y son una invitación a que nos expresemos y decidamos quiénes deben formar parte de la nueva Asamblea Nacional. Las elecciones son una oportunidad, una puerta que se abre para empezar a salir de este laberinto donde nos encontramos. Y, muy importante, para hacerlo de manera pacífica y democrática. Esta oportunidad se debe aprovechar. La acción de ir a votar lo que sí manifiesta es que apoyamos la democracia, y que queremos resolver nuestros problemas de modo pacífico y constitucional: sin injerencia de potencias extranjeras, sin armas, sin caos, sin sangre. 

En esta ocasión podemos escoger entre propuestas muy variadas, de las cuales algunas van solas y otras en alianza. Está, desde luego, el Psuv y también otros partidos que concurren junto a él. Pero hay más opciones: comunistas, socialcristianas, socialdemócratas, de izquierda democrática, de centro… Lamentablemente, algunas corrientes políticas han decidido seguir el camino abstencionista, el cual en nuestras circunstancias podría terminar conduciendo a la violencia. Es un camino muy peligroso. 

Las condiciones electorales son aceptables: hay opositores en el Consejo Nacional Electoral, las auditorías son numerosas, la tecnología es eficiente y segura… ¿Igual habrá fraude al final? No lo sabemos con total seguridad, pero sería absurdo no ir a votar “porque luego el Gobierno va a hacer fraude”. Esa situación se tendría que afrontar en su momento, de llegar a ocurrir. Hacerlo de manera, digamos, preventiva resulta un sinsentido. 

Una nueva Asamblea Nacional no va a resolver todos nuestros problemas, pero si es un paso de avance importante. Especialmente si todas y todos vamos a votar y ese órgano expresa entonces la voluntad de la ciudadanía en su conjunto. Así resultaría una Asamblea plural, y representativa de lo que somos. Creo que conviene hoy al país una Asamblea Nacional de mayoría opositora democrática, que equilibre y controle la acción del Ejecutivo. Pero no que, repitiendo errores del pasado, busque sacarlo del poder a destiempo y de modo violento. 

@auroralacueva 

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