Html code here! Replace this with any non empty raw html code and that's it.
InicioOpiniónZonas Económicas Especiales y su impacto en la Ciencia y Tecnología

Zonas Económicas Especiales y su impacto en la Ciencia y Tecnología

Continua el debate sobre el proyecto de Ley Orgánica de Zonas Económicas Especiales (LOZEE) en el país, como propuesta de ejercer la participación activa y protagónica que nos mandata nuestra Constitución, emplazada a la Asamblea Nacional por el Presidente Nicolás Maduro Moros.

A lo largo y ancho de nuestra geografía nacional, se viene discutiendo este instrumento jurídico, no desde la comodidad de un escritorio y un teclado, o encerrados en un cuarto cerrado, a espaldas de la población. Lo hemos hecho desde los territorios, con los actores y protagonistas; las autoridades, los industriales, los trabajadores y con la participación del pueblo.

Desde la perspectiva de la investigación, desarrollo e innovación (I+D+I), las Zonas Económicas Especiales, han servido para desarrollar capacidades científicas y tecnológicas, que han sido una de las fortalezas de los países que alcanzado mayores niveles de desarrollo, a la par que han permitido generar entornos institucionales alrededor de ellas, con la creación de centros de investigación, universidades, centros de capacitación y formación, incrementando la inversión en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI), potenciando mediante la transferencia tecnológica, nuevas patentes, descubrimientos, evitando mantenerse al margen de la sociedad del conocimiento.

La Revolución Bolivariana, entendió la importancia de esto, y para ello desarrolló una Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (LOCTI), que obliga a todas las Empresas a aportar entre 0,5% y 2% de sus ingresos brutos anuales para fortalecer las capacidades en CTI. El problema con el que nos encontramos, desde la óptica productiva, es que el bajo nivel de diversificación, y la dependencia petrolera, se convirtió en un cuello de botella para generar nuevos conocimientos – al menos en mayor escala – para producir más amplios desarrollos en el campo de la innovación.

Es necesario recordar que la LOZEE, aunque prevé incentivos fiscales, estos no abarcan los parafiscales como los aportes al ámbito científico-tecnológico. Esto es algo que debemos comprender, pues con una mayor captación de inversores, sean estos nacionales o extranjeros, redundará en una mayor tributación sectorial, a la par que permitirá absorber nuevas tecnologías, elevando nuestro índice de competitividad, nuestra inserción en la economía global, y en un entorno en el cual nos encontramos en transición hacía la cuarta revolución industrial, tal como se anunciara en Hannover en el año 2011, en el Foro Económico Mundial. China, se ha convertido en un gigante en el mundo de la CTI, y lo ha logrado en poco más de 40 años, desde la instauración de las Zonas Económicas Especiales como propuesta que modeló su economía. Hoy en día, el gigante Asiático se encuentra en la vanguardia, de las tecnologías de las telecomunicaciones, como el 5G y 6G, la tecnología espacial, militar,  la biotecnología, la medicina, la genética, entre otras áreas; algo impensable si China no se hubiese abierto al mundo con las ZEE.

La República Popular China, pasó de un porcentaje del PIB casi inexistente en materia de inversión en I+D en 1978, a 2,19% en 2018. Esto se traduce en 1,89 Billones de dólares que este país aporta a los nuevos conocimientos, y que significan mayor grado de soberanía, independencia y desarrollo.

El proyecto de LOZEE, ha considerado esto tan importante, que ha incluido en su numeral c) del artículo 5, como un tipo de desarrollo que podemos concentrar en este ámbito territorial, a la par que lo definimos como “Zonas Económicas Especiales para el Desarrollo Tecnológico: Orientadas al despliegue de cadenas productivas e inversiones intensivas con un alto componente tecnológico, especialmente, tecnologías de punta. Los bienes y servicios a producirse en estas zonas serán exclusivamente de Alto Valor Agregado Venezolano. No se podrán crear zonas de este tipo para comercio de bienes finales importados o de bienes nacionales que no sean de Alto Valor Agregado Venezolano.”, tal como lo referimos en el articulado up supra.

Esto implica, también un mayor compromiso y articulación de nuestras universidades, centros de investigación, así como de la clase trabajadora para que podamos articular un sub-sistema científico tecnológico, alrededor de las ZEE, y nos permita incrementar nuestro número de patentes, publicaciones científicas, nuevas innovaciones, así como los presupuestos destinados para tales fines. Como queda demostrado en el articulado precitado, y en las propias aspiraciones de este marco legal, se encuentran muy lejos de las críticas que las adjudican como maquilas y no como centros de producción, no solo material sino de conocimiento.

A lo que me refiero es que la tarea del desarrollo de las ZEE, es de todos, requiere la cooperación y el aporte en positivo de quienes soñamos con la transformación del modelo económico nacional, que nos brinde mayores capacidades, y nos haga más independientes y soberanos.

En la medida que avanzamos en el debate, surgen interrogantes, críticas, dudas, como es normal, de las ZEE, sin embargo lo que se pretende, tal cual como lo establece el proyecto de Ley, es generar mayor valor agregado, a través de políticas en igual de condiciones, promover una mejora industrial y las capacidades científico tecnológicas, convirtiendo a estos espacios en zonas catalizadoras de reformas más amplias, como herramienta efectiva para atraer Inversión tanto nacional como extranjera, permitiendo pagar salarios más altos, con equidad de género, cumpliendo con los estándares laborales de nuestro marco jurídico y en mejores condiciones que en otros lugares, con mejores controles y prácticas ambientales. Termina siendo curioso que los detractores ortodoxos de la Ley no se hayan referido hasta el momento a un solo artículo de la misma. Mientras tanto, seguiremos en la calle junto al pueblo, debatiendo lo que las grandes mayorías exigen para las grandes transformaciones que requiere la economía nacional.