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Gasolina de 87 a 91 octanos

El relativo y temporal alivio de algunas de las ilegales sanciones de Estados Unidos contra Venezuela permitirán, con sus bemoles, a Pdvsa adquirir por vías regulares y lícitas algunos repuestos, equipos e insumos químicos necesarios para ampliar la gama de octanaje de las gasolinas producidas por el sistema de refinación nacional, SRN.

En la actualidad, el SRN produce entre 90.000 y 100.000 barriles diarios de gasolina, por encima de los 80.000 barriles generados en septiembre de 2022. Su octanaje se ubica entre 87 y 91 octanos, siendo la gama, del parque automotor del país, de 85 a 95 octanos.

Al ser la gasolina un producto refinado del petróleo para cuya elaboración se necesita butano, nafta, mtbe, aquilato, nafta liviana, reformado, la compra de estos insumos en el exterior implicaba -ojo: esperamos que este verbo se mantenga en pasado- tratar con industrias, navieras, aseguradoras, algunas “irregulares”, al margen de toda norma; otras sujetas y/o temerosas de las leyes nacionales y extraterritoriales de EEUU.

Para traer tales componentes, Pdvsa se vio entonces obligada a aprender lo que nunca podrá aprender en su totalidad: tratar con pranes de la industria de las sanciones, duchos en el lucrativo negocio de ganar divisas con las necesidades de los países sancionados.

Con el alivio de sanciones, uno de los tantos prioritarios problemas a solventar para refinar más gasolina y alcanzar los 110.000 a 120.000 barriles, es subir la producción de los petróleos apropiados, llamados crudos de dieta, pedidos por las refinerías para producir gasolina.

De allí que el alivio de las sanciones podría contribuir a producir por encima de la media actual de 800.000 barriles diarios de petróleo, la cual es insuficiente para hacer frente a las indispensables exportaciones que traen divisas y para atender un sistema de refinación nacional que pide, por ahora, cerca de 300.000 a 350.000 barriles diarios.

Hasta la fecha los trabajadores de Pdvsa han hecho avances significativos, sobre todo en inventar fórmulas y tecnologías para levantar la producción propia de componentes para la producción de gasolina, como es la nafta, y recuperación de la planta de mtbe, y así cubrir los octanajes pedidos por el parque automotor.

De allí que la tarea de poner el combustible a disposición de los conductores en cada una de las 1.599 estaciones de servicio activas exige insumos, equipos y repuestos para una estructura de refinación, distribución y transporte, acoplada a la intrincada orografía de nuestra Nación. Basta citar que la gasolina depositada por cualquier chofer caraqueño en su vehículo es transportada vía poliductos y por inmensos tanqueros desde el Centro de Refinación Paraguaná, el segundo mayor del mundo, y la refinería El Palito.

La gasolina es traída en grandes buques por el mar Caribe, desde la Península de Paraguaná hasta los centros de distribución de Catia La Mar, en el estado La Guaira; y de Carenero, en la costa del estado Miranda, donde el combustible es trasladado vía poliductos hasta las plantas denominadas “llenaderos”, cuya labor es surtir a los camiones cisterna responsables de llevar la gasolina a las estaciones de servicios del Distrito Capital, adonde le aguardan un millón cuarenta y seis mil vehículos que consumen un promedio de 0,88 litros por día de combustible.

La gasolina también es trasladada vía poliductos desde la refinería El Palito, estado Carabobo, hacia Valencia, donde es recibida por el centro de distribución de Yagua, que dispone de un sistema automatizado para el llenado de los camiones cisterna encargados de distribuir el combustible entre las diferentes estaciones de servicios ubicadas en el centro llanero y en el occidente del país.

En Venezuela existen otras 14 plantas de distribución, “llenaderos”, como los de Yagua, Catia La Mar y Guatire, a los cuales les llega gasolina vía poliductos y transporte marítimo a través de grandes tanqueros.

Pero la tarea de asegurar el combustible para la sana marcha del país no se limita a garantizar el surtido de gasolina a los 4 millones de vehículos automotores. Pdvsa también atiende las necesidades de la flota de barcos pesqueros en cinco puertos de pescadores, en dos terminales marítimos y de la aviación pública y comercial, nacional e internacional, en 26 aeropuertos.

Los trabajadores de Pdvsa también llevan el combustible a las poblaciones indígenas que habitan los pueblos de Maniapare, Atabapo, La Esmeralda y Río Negro, en el estado Amazonas, por decir algunos. Hacia estos distantes pueblos la gasolina es trasladada mediante 11 gabarras a través del Soberbio Orinoco.

Pero alerta. La gasolina venezolana es de alta calidad. Incluso cuando la de 95 octanos es sustituida por la de 91 octanos. Poquísimos carros estornudan por usar este octanaje. El peligro es otro: su inadecuada manipulación.

Una actitud hecha costumbre ante la escasez del combustible es llenar hasta rebosar el tanque del vehículo. Pues la sugerencia es cargar el contenedor hasta 95% de su capacidad. Así se evita el riesgoso chorreo fuera del tanque y se deja espacio para que la gasolina se expanda durante los cambios de temperatura. De no hacerlo, tal como ha ocurrido en el estado Zulia, al calentarse se expandirá, habrá más vapores y ocurrirán explosiones.

Tome en cuenta que “una mezcla típica de gasolina contiene alrededor de 150 diferentes hidrocarburos, además de productos químicos agregados tales como lubricantes, agentes antioxidantes”, señala el artículo La seguridad de la gasolina.

“Si bien los líquidos inflamables y combustibles por sí mismos no se queman, lo que quema es la mezcla de sus vapores y el aire. La gasolina, con un punto de combustión de -40°F, se considera un líquido inflamable. Incluso a temperaturas tan bajas como -40°F, emite suficiente vapor como para formar una mezcla combustible en el aire”, añade.

“Cualquier fuente de ignición –un cigarrillo, un fósforo, un tubo de escape caliente o una chispa de cualquier tipo– puede encender los vapores de la gasolina. Si los vapores de la gasolina se encienden, un litro de gasolina puede explotar con la misma fuerza que cuatro cartuchos de dinamita”.

Y en caso de que nuestro auto comience a arder, lo primero es sacar a los pasajeros del vehículo y tan rápido como sea posible desconectar la batería. Por ello, trate de tener las herramientas así sea una piqueta. Lleve siempre un extintor. Para fuegos de líquidos inflamables los extintores de CO2 son los más efectivos para apagar fuegos de tipo B y C, producidos por líquidos y gases combustibles.

Así es que de vez en cuando pregunte, por no dejar, al dueño de la estación de servicios si tiene extintores y de tenerlos indague si los tiene al día. Si la estación y usted no tienen extintores, será muy complicado detener el fuego.

También es necesario evitar manejar con el tanque de gasolina casi vacío. La web Memo Lira apunta que una de las piezas más afectadas es la bomba de gasolina y el filtro que utiliza para evitar que la tierra y otros elementos no deseables entren al proceso de combustión. Cuando la bomba de gasolina se queda sin combustible para aspirar, el aparato comienza a jalar, en su lugar, aire y sedimentos.

Werther Sandoval
Periodista. Profesor universitario.

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