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Precios del petróleo mueven la geopolítica mundial

El empeño de Estados Unidos e Inglaterra por evitar que Rusia y China emerjan como potencias económicas capaces de restarle mercados y cambiar el escenario geopolítico unipolarmente controlado por ellos, nuevamente ha convertido en tema de reflexión la incidencia del precio del petróleo en la correlación de poder internacional.

El actual escenario muestra el poder de la economía para determinar todo devenir histórico, y dentro de ellas el movimiento de intereses por el control y garantía de suministro de los combustibles fósiles más consumidos en el mundo: el petróleo y el gas natural.

La Organización Latinoamericana de Energía, Olade, en su último informe sobre el consumo energético mundial, señala que a nivel planetario el consumo final de energía en 2018 fue de 9,9381 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtep), el doble respecto al consumo registrado en 1973, concentrándose entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) y China, quienes participan con aproximadamente el 59% del consumo total mundial en tanto que América Latina y el Caribe contribuye con el 4.6%.

Y en ese consumo de apenas 4,6% de la torta mundial petrolera está incluida Venezuela, con la disparidad de poseer las mayores reservas probadas de crudo del planeta, y ser miembro fundador de la Opep, cualidades que reafirman la ya asumida tarea de buscar un nuevo orden energético mundial, signado por el equilibrio de intereses entre los países productores y consumidores, poniendo especial atención en aquellos de menor desarrollo relativo.

Y es en este camino cargado de tropiezos cuando arrecia el intento de EEUU y la Organización del Tratado del Atlántico Norte, Otan, por cercar militarmente al mayor exportador de combustibles fósiles del mundo, Rusia, y buscar su penuria mediante la prohibición de compra de su petróleo y gas natural. La respuesta de su anhelado mercado fue elevar el precio del petróleo marcador Brent a más de 100 dólares, causando el deterioro de la calidad de vida de los países del norte consumidor, debido a su incidencia inflacionaria y consecuente repercusión política.

Sancionar a Rusia les ha creado un panorama sombrío. El precio del petróleo puja hacia el alza. El diario estadounidense The Washington Post publicó este sábado que mientras los países europeos buscan reajustar su mercado energético tratando de descartar a Rusia como proveedor, realmente “no hay suficientes alternativas a corto plazo” al gas y el petróleo rusos “para evitar un gran dolor económico el próximo invierno si Moscú corta los suministros”.

“En casi todos los escenarios, los próximos 18 meses van a ser una época angustiosa para Europa, ya que las repercusiones de los altos precios afectan en todo el mundo y los Gobiernos luchan por alimentar sus fábricas, calentar sus hogares y mantener sus centrales eléctricas en funcionamiento”, señaló en un artículo el periódico.

El ministro de Energía de los Emiratos Árabes Unidos, Suhail al Mazrouei, recordó a finales de marzo que actualmente ningún productor es capaz de sustituir el petróleo ruso, que por ahora seguirá siendo una necesidad irreemplazable para todo el mercado energético.

“A no ser que alguien esté dispuesto a venir y traer 10 millones de barriles, no vemos a nadie que pueda sustituir a Rusia”, declaró Al Mazrouei. “Dejando de lado la política, este volumen es necesario hoy en día”, agregó.

En este contexto, Andrea Rizziignacio y Farizamariano Zafra, en el artículo “Cómo la guerra de Putin está precipitando una revolución energética global”, publicado en el diario El País, aprecian que “El Viejo Continente es el epicentro de la sacudida. Afirman que el desarrollo del pulso entre la UE y el Kremlin determinará en buena medida la rapidez e intensidad de las repercusiones globales.

“Rusia es el principal suministrador de energía de la UE —el 40% del gas y la cuarta parte del petróleo—, una dependencia que se dispara en varios países del centro, el este y el norte, lo que convierte cualquier maniobra para renunciar abruptamente a la energía rusa en un gesto con importantes consecuencias económicas”.

El asunto es que mientras el crudo se encarece para los denominados países occidentales, dos fuertes y aceleradas economías del grupo de los Brics, China e India, adquieren con descuentos de hasta 30% los combustibles fósiles rechazados por occidente. Mientras, en los dos meses transcurridos desde el inicio de la guerra, Rusia ha recibido 63.000 millones de euros por exportaciones de petróleo, gas y carbón, según las cifras del think tank ambientalista Crea. En gran medida, con países de la UE como destinatarios.

Así las cosas, los elevados precios se vuelcan sobre Europa abultando también las arcas de las empresas petroleras y gasíferas de EEUU, que fortalece su posición geopolítica ante el viejo continente de una Europa sedienta y carente de sustitutos energéticos a corto plazo.

Pero la otra cara es que los altos precios negociados con descuento también fortalecen la posición energética de dos países superpoblados y pujantes económicamente: China e India, quienes reacomodan sus relaciones con Rusia sobre alianzas que tienden a levantar el polo asiático dentro del deseado mundo pluripolar.

Y es aquí donde la búsqueda de la paz se une a la mirada a largo plazo del Gobierno Bolivariano, cuando muestra su solidaridad con Rusia mientras hace esfuerzos para abrir más el grifo petrolero, a los fines de aprovechar inesperados precios del petróleo que ayudan a enfrentar las sanciones y el bloqueo, sin dejar los esfuerzos dentro fuera de la Opep por equilibrar el mercado energético mundial.


Duque busca apropiarse de 85 km del gasoducto Rafael Urdaneta

El bloqueo aplicado por el Gobierno de Colombia presidido por Iván Duque a las cuentas de Pdvsa Gas Colombia, ha impedido que Venezuela honre las deudas de la sucursal de aproximadamente 25 millones de dólares. Es así que la administración del vecino país intenta cobrarse este débito mediante la apropiación del tramo del gasoducto Rafael Urdaneta que transita por territorio neograndino.

Venezuela, desde 2006, inició y terminó la construcción de un gasoducto de interconexión gasífera con Colombia, el cual incluye 225 kilómetros de tuberías de 26 pulgadas de diámetro, que se extiende desde Campo Ballena en Colombia hasta las Plantas Eléctricas Rafael Urdaneta y Ramón Laguna en el estado Zulia.

El trayecto de Colombia es de 85 kilómetros y el de Venezuela de 135,9 kilómetros, con un tramo lacustre de 22 kilómetros. Este gasoducto comprende diez estaciones de seccionamiento; una capacidad operativa de 371 millones de pies cúbicos por día (MMPCED) sin compresión del gas, y, con compresión intermedia de 480 MMPCED.

Previamente Venezuela mantuvo el acuerdo operacional del gasoducto, que incluyó provisionalmente el suministro de gas colombiano a Venezuela. Actualmente, la capacidad de transmisión de los sistemas de transporte está ociosa, a pesar de tener gran capacidad para aportar mayores cantidades de gas al mercado colombiano e internacional.


Secuestrado en Kazajastán 10,6 millones de euros de Venezuela

En cuentas ubicadas en Kazajastán se mantienen secuestrados 10,6 millones de euros, mientras que en Bulgaria se encuentran retenidos ilegalmente 1,9 millones, revela el informe Venezuela en Cifras, publicado por el Ministerio de Planificación.

El monto secuestrado en Kazajastán equivale a lo requerido para adquirir los componentes para fabricar los útiles y uniformes escolares para los niños y niñas de la educación pública nacional.

El portal Wiipedia señala que Kazajistán (ocasionalmente escrito como Kazajstán,​ Kazakstán o Kazajia; en kazajo, Qazaqstan/Қазақстан pronunciado [qɑzɑqˈstɑn]; en ruso, Казахстан), oficialmente la República de Kazajstán, es un país transcontinental, con la mayor parte de su territorio situado en Asia Central y una menor (al oeste del río Ural) en Europa Oriental.

Con 2.724.900 km², es el noveno país más grande del mundo, así como el estado sin litoral marítimo más extenso del mundo (considerando el mar Caspio como un lago). Kazajistán es uno de los seis estados túrquicos independientes junto a Azerbaiyán, Turquía, Kirguistán, Turkmenistán y Uzbekistán; comparte fronteras con los tres últimos y con Rusia y China, a la vez que posee costas en el mar Caspio y el mar de Aral.

El total de fondos secuestrados a Venezuela asciende a 4.836 millones de euros, siendo Inglaterra el país donde existe el mayor monto ilegalmente retenido, con 1.614 millones de euros; seguido por Portugal con 1.367 millones, EEUU 1.105 millones, Dubai 278 millones, Bélgica 171,8 millones.

A estos le sigue Suiza con 48,9 millones, Alemania 38 millones, Francia 34 millones, Puerto Rico 19,3 millones, Curazao 6,4 millones, España 3,4 millones, Brasil 3,4 millones, Panamá 2,4 millones.

Werther Sandoval
Periodista. Profesor universitario.

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