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Sanciones contra Rusia afectan a Europa, causan más hambre en el mundo y ayudan a China, India y a la Opep  

Hasta el momento de escribir esta nota, las sanciones aplicadas contra Rusia por EEUU y la mayoría de los países del viejo continente están perjudicando a Europa, incrementando el hambre en las naciones pobres del mundo, mientras reducen los costos de la energía para China e India y elevan los ingresos de los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, Opep.

Es decir, en la actual lucha geopolítica por el control de mercados, las duras medidas adoptadas para intentar dividir y sacar a Rusia de la lista de las 10 primeras economías del mundo están obstaculizando el suministro mundial de fertilizantes, al tiempo que aminora los costos de la energía para dos viejos y nuevos actores, China e India. Además, el alza del petróleo y el gas están proporcionan mayores ingresos para los países de la Opep, quienes por ahora no ven necesidad alguna de elevar la producción petrolera para captar más recursos.

En concreto. La sustitución del gas ruso por el proveniente de Estados Unidos supone para Europa el pago de un precio 40 por ciento mayor, mientras India y China compran energía de origen fósil a Rusia con descuentos de hasta 30%.

Y al ser el gas materia prima para la producción de fertilizantes, suben los precios de los alimentos. De hecho, en marzo pasado, Svein Tore Holsether, director ejecutivo de la principal productora de fertilizantes, Yara International, pronosticó que las sanciones impuestas contra Rusia harían que los costos de los fertilizantes fueran en aumento.

“Nuestra compañía redujo su producción de amoníaco y urea en Europa al 45 % de su capacidad a consecuencia de los precios récord del gas natural, que se considera un elemento clave en los fertilizantes a base de nitrógeno”, dijo.

La agencia Moody’s también advirtió que la falta de suministros de productos básicos derivaría en la inflación de los precios de los alimentos.

Añádase que al haber enturbiado y hasta obstaculizado la cadena de suministros de Rusia, el mayor exportador de crudos del mundo, EEUU y Europa han estimulados los precios del petróleo y del gas, y con ellos los de la gasolina y el diesel, con repercusiones inmediatas sobre los precios al consumidor de todos los países del denominado mundo occidental.

Para aminorar la inflación, la Unión Europea intenta bajar los precios energéticos como medida que permita reducir los precios del resto de la economía, objetivo aún lejano pues la sustitución del gas ruso por el proveniente de Estados Unidos supone un precio 40 por ciento más caro, costo que beneficia a las compañías petroleras de ese país.

Tanto afectan las sanciones a Europa, que el FMI ha revisado las previsiones económicas de ciento cuarenta y tres países. De todos ellos, han sido los europeos los que han cobrado especial protagonismo por ser los más afectados por la guerra, no solo en el presente sino también a futuro, dice Paz Pineda en el artículo Una Europa tensa ante la inflación y la guerra.

Pero lejos de retirar las sanciones ante las alzas inflacionarias que ya rondan los dos dígitos anualizados, los respectivos bancos centrales de los países europeos se inclinan por medidas monetarista. Planean empujar hacia el alza las tasas de interés, con el propósito de hacer que los consumidores opten por meter sus dineros en los bancos y desestimen realizar gastos que presionen los precios de los bienes de consumo.

 “La inflación en la eurozona ha aumentado en el último mes un 7,5 por ciento, lo que implica un crecimiento de 1,6 por ciento con respecto a febrero”, tal y como apunta la estimación preliminar publicada por la oficina de estadística comunitaria, Eurostat.

La principal explicación de esta vertiginosa subida se encuentra en el precio de la energía, con una tasa de crecimiento anual del 44,7 por ciento, que es más de diez puntos superior al alza registrada en febrero, cuando ya fue del 32 por ciento.

Vicente Nieves, en su artículo La debacle del euro contra el dólar redobla la presión para que el BCE suba los tipos de forma inminente, afirma que “La presión sobre el Banco Central Europeo para que comience a subir los tipos de interés es cada vez mayor y llega por diferentes frentes.

Por un lado, el Índice de Precios al Consumidor, IPC, sigue en máximos de la corta historia del bloque. Por otro, mirando algo más al futuro, los precios de producción industrial (tardan unos seis meses en trasladarse por completo al IPC) siguen marcando nuevos máximos”.

“Por si esto fuera poco, la invasión de Rusia a Ucrania ha supuesto un duro golpe para la cotización del euro, que amenaza con disparar los precios de importación (muchos de ellos denominados en dólares) y sumarse a la presión inflacionaria. El BCE no apunta directamente al tipo de cambio, pero sí lo tiene en cuenta por su posible impacto en la inflación, como ya reconoció años atrás, aunque por motivos opuestos a los actuales”, añade.

Y mientras la eurozona intenta afrontar la debilidad del euro y el impacto inflacionario causado por mayores costos de la energía, el diario El País informa que la economía de China, la segunda potencia del mundo, creció un 4,8% interanual en el primer trimestre de 2022, por encima de lo esperado, aunque los efectos de la peor ola de Covid desde el inicio de la pandemia y de la guerra en Ucrania amenazan con dejarse sentir en los próximos meses.

“Los analistas habían calculado que en los tres primeros meses del año la expansión interanual del PIB rondaría el 4,3% interanual. Con respecto al trimestre anterior, la economía aumentó un 1,3%, según los datos que ha dado a conocer la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), frente a las previsiones de los expertos de un 0,6%. El Gobierno chino se ha fijado un objetivo de crecimiento para 2022 “en torno al 5,5%”, el más bajo en tres décadas”.

Detrás del crecimiento económico chino anda la compra de petróleo ruso con descuento de hasta 30%, lo cual también ha beneficiado a la India. Ambos países han dicho no a las solicitudes de aplicar sanciones que impliquen dejar de comprar crudo a la gran nación euroasiática.

“La India es uno de los miembros del G20. Con un valor de 3 trillones de euros, es una potencia mundial emergente y el país que, pronto, será el más poblado de la historia de la humanidad. Es la mayor democracia del planeta y un actor principal en el área indopacífica, que alberga casi dos tercios de la economía mundial”, dice Jorge Liboreiro, en el artículo La relación entre la UE y la India afronta un nuevo capítulo bajo la sombra de la guerra de Ucrania.

En este escenario, mientras los países occidentales buscan la apertura de los grifos petroleros, los miembros de la Opep más otros diez países productores, en su reciente reunión, se limitaron a respaldar el incremento modesto y gradual de apenas 432.000 barriles diarios, tal como está pautado desde julio de 2021. El plan fija el tope de la producción conjunta a partir del 1 de junio próximo en 42.558 millones de barriles diarios (mbd).

Es la tercera vez desde el inicio del conflicto en Ucrania que la OPEP y Rusia se reúnen en la alianza petrolera para confirmar un tímido aumento del bombeo, sin reaccionar al actual encarecimiento del «oro negro» en unos mercados energéticos convulsionados por el conflicto, afirma france24.com.


Shell Trinidad y Tobago exporta el gas fronterizo dejado por Pdvsa y Chevron

Recién Shell Trinidad y Tobago (a través de BG International, una subsidiaria de Shell plc), anunció que la producción ha comenzado en el Bloque 22 y NCMA-4 en el Área Marina de la Costa Norte (NCMA) en Trinidad y Tobago.

La puesta en marcha de Colibri se produce tras la modificación del Contrato de Reparto de la Producción del Bloque 6 para el yacimiento de Manatí, lo que supone otro hito importante en la estrategia de crecimiento de Shell en ese país. Esto permitirá el suministro de gas tanto a nivel nacional como internacional a través de Atlantic LNG Company of Trinidad and Tobago Ltd, Atlantic LNG, dice World Energy Trade.

El antecedente de este anuncio es que Trinidad y Tobago firmó en noviembre de 2021 un acuerdo con la compañía Shell que permite la explotación de los yacimientos de gas natural del campo de Loran, que se extiende hasta la frontera marítima con Venezuela.

El primer ministro del país, Keith Rowley, presentó el acuerdo firmado entre el Gobierno de Trinidad y Togago y las compañías Shell Trinidad y Tobago Limited y Shell Trinidad y Tobago Resources.

Rowley indicó que el contrato afectará al campo de aguas poco profundas que se extiende junto al límite marítimo entre Trinidad y Tobago y Venezuela.

El campo Manatí tiene unas reservas calculadas de aproximadamente 800 billones de metros cúbicos de gas y forma parte del campo transfronterizo Loran-Manatí, situado entre Trinidad y Tobago y Venezuela.

El mandatario recordó que en agosto de 2010 Trinidad y Tobago y Venezuela suscribieron el llamado Acuerdo de Unificación para la Explotación y Desarrollo del Campo Loran-Manatí.

No obstante, Trinidad y Tobago y Venezuela cancelaron el acuerdo firmado para desarrollar de forma conjunta un campo de gas natural a lo largo de su frontera marítima en el área de Loran-Manatee a causa de las sanciones de Estados Unidos contra Pdvsa.

«La cancelación afectó a la empresa estadounidense Chevron, que tiene una participación del 60 % en el campo Loran —el 40 % restante es de PDVSA— para participar en el desarrollo del campo Loran-Manatee», aclaró el funcionario.

«Como consecuencia de todo ello el Gobierno de Trinidad y Tobago y de Venezuela han acordado el desarrollo independiente en el área transfronteriza Loran-Manatí, cada uno dentro de su área marítima», matizó Rowley.

El campo de gas Loran-Manatee se extiende a ambos lados de la frontera marítima entre Trinidad y Tobago y Venezuela. Se calcula que alberga 10,2 billones de pies cúbicos (TCF) de gas de los cuales aproximadamente el 74 % pertenece a Venezuela y el 26 % restante a Trinidad y Tobago.

El gobernante agregó que la decisión de proceder de forma independiente en el desarrollo de los campos transfronterizos creó la oportunidad tanto para el Gobierno, como propietario de los recursos, como para Shell como contratista para avanzar en la explotación de las reservas de gas natural.

Rowley señaló que el contrato de producción compartida para Manatí es por un período de 25 años y destacó que Shell ha sido y sigue siendo un socio importante para Trinidad y Tobago en el desarrollo del sector energético, además de en iniciativas transfronterizas con el Gobierno de Venezuela.

Venezuela es el gran depósito de gas al sur del Mar Caribe por encima de los 6 billones de metros cúbicos de gas, según los últimos datos aportados por Bloomberg. De hecho, según los datos de la propia Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), las reservas probadas de Venezuela situarían al país como el octavo en el cómputo global.

De hecho, sus reservas casi cuadruplican a las del resto de los países latinoamericanos con gas natural. Con los últimos datos disponibles, al cierre de 2020, la capacidad de producción sobre territorio venezolano superaba los 27.000 millones de metros cúbicos.

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