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El volcán Pichincha fue testigo de la gloria de Sucre

Hace 200 años, en un histórico combate, el cumanés venció al jefe español Melchor Aymerich y Quito pasó a integrar la entonces Gran Colombia

En el marco independentista, Venezuela desarrolló uno de los roles más destacados que se puedan concebir, partiendo de la rebeldía demostrada por los indígenas, entre cuyos jefes -caciques- basta con mencionar a Guaicaipuro- , los esclavos, como el negro Andresote, para seguir con los blancos con Juan Francisco de León, quien el 19 de abril de 1749 (pura coincidencia con lo del 19 de abril de 1810), se alzó contra la jefatura del gobernador J Castellanos y al frente de pobladores de Panaquire, Guarenas, Guatire, Caucagua y otras poblaciones de los hoy estados Miranda y Aragua, se alzó contra la Compañía Guipuzcoana en una desigual pelea que a la postre le dio la victoria, pero que tuvo que pagar con su prisión en la propia España, a donde fue enviado; pasamos por las rebeldías de Manuel Gual y José María España y obviando algunos acontecimientos, llegamos a la propia gesta emancipadora que inicialmente tuvo al frente al precursor Sebastián Francisco de Miranda, quien va a morir (14 de julio de 1816), en la prisión hispana de La Carraca, Cádiz, para seguir con El Libertador Simón Bolívar y el Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, además de numerosos jefes patriotas que lo dieron todo por la independencia, destacando entre éstos a Santiago Mariño, José Antonio Páez y decenas de jefes más.

San Martín envía tropas

Además de Argentina y Chile, José de San Martín llega al Perú en 1821 y declara su independencia, pero ésta se vino a lograr tres años después con las batallas de Junín y Ayacucho, lideradas por Bolívar y Sucre. Es así como en ese mismo año, el gran jefe argentino envió fuerzas bajo el mando del coronel Andrés de Santa Cruz, a la vez que Sucre cruza las montañas para unírsele y fue así como salió de Guayaquil el 20 de enero de 1821. Al partir de Guayaquil, deja escrito:

“¡Quiteños!” El Dios de los destinos y de la justicia, ultrajado en sus altares, en sus ministros y en sus más sagrados institutos, nos envía a vengar la religión ofendida. La profanación del santuario y la desolación de ese bello país, han irritado al cielo, que identificando su causa con la causa de la Libertad, manda en defensa de sus derechos la espada de Bolívar y los Bravos de Carabobo (…) ¡Quiteños! No es solo la independencia de vuestra patria el objeto del Ejército, es ya la conservación de vuestras propiedades, de vuestras vidas, la fe de nuestros padres, el honor de la nación, que los conducen a la victoria. Los sacrílegos y los tiranos espiarán sus crímenes, y el humo de vuestra sangre será el sacrificio que os presentemos por vuestra dicha…”.

Patriotas aclamados en Cuenca

En pleno desarrollo de los acontecimientos, Sucre y sus hombres sufren las consecuencias del tiempo, concretamente del frío, lo que de hecho le resta poder a sus fuerzas. Otro tanto hacía Santa Cruz, quien recibió a muchos de los efectivos del jefe español Carlos Tolrá. Éste hacía esfuerzos por evitar la unificación de las fuerzas del jefe republicano con las del venezolano Sucre y se ve obligado a abandonar el sitio donde se encontraba, Cuenca, donde son recibidos los patriotas, “en medio de grandes aclamaciones”.

Bolívar triunfa en Bomboná

Ese par de seres estaban compaginados y actuaban prácticamente al unísono; el uno primero que el otro o a la inversa. Entre ambos existían 12 años de diferencia: Bolívar había nacido como se sabe el 24 de julio de 1783, mientras que Sucre vino al mundo el tres de febrero de 1795. El primero en Caracas (Santiago de León) y el segundo en la capital (Cumaná) del estado que lleva su apellido: Sucre. Del texto original en inglés de Guillermo A. Sherwell extraemos lo siguiente:

“Sucre empezó su avance el 7. El 14 tramontó el difícil paso de Azuay y el 19 estaba en la vecindad de Riobamba, en donde tuvieron lugar repetidas escaramuzas. El 21 sus avanzadas de caballería encontraron a los realistas al pie del Chimborazo (recordemos a Bolívar en Mi delirio sobre el Chimborazo, en sus palabras emitidas en las faldas de este volcán el 13 de octubre de 1822, fecha en la que también se cumplirán 200 años) y los obligaron a retirarse. Sucre entró en Riobamba, y allí el buen clima y el fértil suelo suplieron a los patriotas con suficientes provisiones para continuar la campaña (…) Al mismo tiempo que Sucre hacía estos movimientos, Bolívar el 7 de abril, estaba empeñado en la extraña y formidable batalla de Bomboná, batalla que más bien parecía librada con riscos y barrancos, torrentes y precipicios, en contra de los mismos hombres. Se encaró a dos mil realistas, los que lucharon como siempre han batallado los soldados de España, lo que ha enseñado al mundo cómo es que se combate, cómo es que se conquista y como es que se muere, así tal cual la administración española, con todos los inconvenientes y defectos del Gobierno español, los que no han sido mayores que los inconvenientes y defectos de otros regímenes, enseñó al mundo la manera de gobernar y de organizar y el modo de asimilar y de civilizar a un pueblo conquistado…”.

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Se desarrolla la estrategia de Sucre

Así se estaban desarrollando los acontecimientos bélicos por la libertad del reino de Quito, cuando los “españoles que no se consideraban vencidos en Bomboná, tomaron nuevas posiciones cerca del campo de batalla y se alistaron para esperar a los independientes, en caso de que los atacaran de nuevo. Estos preparativos para resistir a Bolívar, eran una vez más, favorables a los planes de Sucre. Éste avanzó con su ejército hasta Latacunga, donde se le incorporaron los refuerzos que previamente le había enviado el Libertador, bajo las órdenes del coronel Córdoba (neogranadino de nombre José María), aunque las pérdidas y las deserciones los redujeron a una tercera parte de su número primitivo, que era el de ochocientos. De Latacunga en adelante, la marcha era aún más difícil, pues el camino real estaba bien defendido por los españoles y Sucre tuvo que tomar un atajo en el que sus hombres sufrieron mucho a consecuencia del frío y otras naturales penalidades.

Ya las condiciones estaban dadas para el encuentro que se podía considerar el final de aquella parte de la contienda por la libertad de Quito, y que venía a ser un episodio más en la lucha emancipadora que se venía librando desde el 28 de noviembre de 1810, en el encuentro que tuvo lugar en los predios del luego estado Falcón, el cual se puede considerar el primero que hubo en Venezuela y luego se irradiaron hacia los predios que integrarían Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia y esto sin mencionar las luchas que se libraron en Centroamérica y el Caribe, entre los cuales destacan los casos de Puerto Rico y Cuba, islas de las que se apoderó Estados Unidos al final del siglo XIX, 1898, cuando guerreó con España. Ya sabemos que Cuba se liberó de ese lazo colonial con la lucha emprendida por Fidel Castro Ruz en 1952 y concluyó en enero de 1958, a la cual se unió posteriormente Nicaragua y a finales del siglo XX, nuestra Venezuela, con el comandante Hugo Chávez al frente. Hoy son otros países los que están enfrentados al nuevo colonialismo impuesto por Estados Unidos.

Hacia la gran batalla de Pichincha

A esta altura, nos encontramos cerca del encuentro que sostendrían las fuerzas realistas y las patrióticas. Las primeras bajo el mando de Melchor Aymerich, quien había asumido el mando, ante el fallecimiento del virrey, y las republicanas con la jefatura de Antonio José de Sucre. El texto que venimos viendo nos señala que “el 17 de mayo (1822) los patriotas hallábanse como a 12 millas de la ciudad de Quito, en donde los españoles habían concentrado sus fuerzas la noche anterior. Levantaron fortificaciones y ocuparon posiciones entre la ciudad y sus enemigos, pero Sucre maniobró para salirles en otra dirección, por lo cual tenía más probabilidades de éxito. Los realistas evitaron el encuentro y esperaron las tropas que aguardaban de Pasto. Sucre decidió cortarles esta comunicación y quedar listo para combatir las tropas que vinieran por esta ruta. Para lograr esto concentró las guerrillas que operaban en la región y durante la noche del 23 llevó a cabo una marcha que ha despertado la admiración de los historiadores. En la mañana del 24 apareció entre Quito y Pasto, impidiéndole así a la ciudad que recibiera auxilio. Tras esto, los realistas se decidieron a la lucha, un tanto influido quizás por las simpatías, poco disimuladas del pueblo de Quito por los patriotas. Los independientes se encontraban en las alturas del Pichincha, mientras que los habitantes de la ciudad los miraban desde las azoteas y los vitoreaban con entusiasmo”.

Finalmente la batalla de hace 200 años

Para esos momentos la situación estaba a pocas horas de ponerle fin al dominio de los españoles sobre el reino de Quito. Cada bando tenía su propia ubicación. Santa Cruz por los patriotas comandaba las fuerzas del lado derecho; mientras que Córdoba tenía la responsabilidad de sector de la izquierda. José Mires asumió la defensa de la retaguardia, protegiendo a la vez el parque.

Desarrollo del combate

Como hemos visto, el terreno en que se libra la batalla de Pichincha, es un sitio que, aunque no lo conocemos, se sabe que está situado cerca de un volcán, lo que nos hace pensar que no es muy fácil transitar por sus alrededores y menos con caballería. Antes de llegar a Pichincha, se habían librado otros encuentros de importancia por el actual territorio que asumió el nombre de Ecuador el 13 de mayo de 1830: Guayaquil, de cuya liberación el Libertador le puso mucho interés a esta ciudad y siguieron las batallas de Yaguachí (18 de agosto de 1821), la de Huachi, que tuvo lugar el 12 de septiembre de 1821, y en la cual Sucre no las tuvo todas consigo ante Melchor Aymerich. Ahora ha llegado el momento de la gloria para Antonio José de Sucre. Veamos el escrito que nos narra la batalla en sí:

“…Hubo un momento en que parecía que los españoles llevaban la ventaja, avanzaban por la izquierda, pero Sucre rechazó la maniobra, lanzándoles un cuerpo de hombres en el instante mismo. Los recuentos del heroísmo personal son tan numerosos que es imposible mencionarlos todos. Se recuerda al teniente Calderón, de apenas 18 años, quien herido en el brazo derecho, tomó la espada en la izquierda y siguió peleando (…) Por mucho tiempo era imposible predecir qué lado obtendría la victoria (…) Sucre decidió hacer un esfuerzo supremo y ordenó a Córdoba que cargará con el batallón Magdalena. El ataque fue brillante, mas los realistas se batieron con tal valentía que por un momento pareció que no tendría éxito. Sin embargo, Córdoba continuó con grande atrevimiento y al mediodía, el triunfo era seguro (…) Por último, los españoles, después de haber perdido muchos de sus mejores hombres, entre ellos al capitán Aymerich, hijo del virrey, empezaron a retirarse y finalmente se declararon en completa derrota. La caballería realista escapó hacia el norte, perseguida por la republicana. Tolrá logró llegar a Pasto con algunos jinetes. Se hicieron más de mil prisioneros, entre ellos ciento ochenta oficiales. El botín fue de 14 cañones, mil setecientos rifles y gran cantidad de pertrechos…”.

Tras el triunfo, Sucre, por la nobleza que lo acompañó, ofreció a los vencidos garantías de sus vidas si entregaban Quito y al siguiente día, los realistas firmaron la capitulación, en la persona de Melchor Aymerich.

El mariscal Antonio José de Sucre.

1 COMENTARIO

  1. En 1819 Bolivar creó la Republica de Colombia y fue refrendada con la Batalla de Carabobo. Esa republica comprendía un territorio que abarcaba Venezuela, la Nueva Granada y Quito de manera pues, que mi amigo Antonio Manrique, excelente historiador, tuvo un lapsus mentí, cuando dice que con con la batalla y triunfo de Pichincha, Quito entró en la Gran Colombia. Eso para mi es error. Hay que hablar de La República de Colombia, fundada por El Libertador.

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