José Vicente mantuvo el espíritu revolucionario hasta el fin

Una de las últimas veces que José Vicente Rangel entrevistó al entonces presidente Hugo Chávez ocurrió el 7 de agosto de 2011. En el segmento final de aquella entrevista grabada en un patio de robles y samanes del Fuerte Tiuna, Rangel formuló una serie de preguntas para que Chávez las respondiera con una palabra. “¿De quién sientes envidia?”, preguntó el periodista. “De ti…90 años casi y mira cómo estás, impecable, esa claridad”, respondió el jefe de Estado, quien para ese momento ya estaba en tratamiento médico. José Vicente impidió que Chávez siguiera con aquella apología de su vida que el presidente comparó con esos robles que rodeaban el set de la entrevista y que ayer se apagó precisamente a los 91 años de edad.

“Cuarenta años que nos conocimos aquí”, le dijo Chávez al despedirse de aquella transmisión especial de José Vicente Hoy, el programa televisivo que colmó su quehacer periodístico desde 1990 hasta 1999 cuando el recién electo presidente lo llamó para integrar su gabinete.

Con Chávez, fue vicepresidente de la República durante cinco años

El primer cargo que detentó Rangel en ese primer gobierno de Chávez fue el del ministro de Relaciones Exteriores. Desde ese despacho le tocó acompañar a Chávez en la resurrección de la Organización de Países Exportadores de Petróleo que el jefe de Estado acometió visitando a los presidentes de los países miembros.

El golpe de abril

De la Cancillería, José Vicente pasó a convertirse en el primer civil designado para ocupar el Ministerio de la Defensa donde estuvo hasta el 28 de abril de 2002; es decir, 17 días después del retorno de Chávez a Miraflores tras haber estado 48 horas fuera del poder por la acción de un grupo de civiles y militares.

Un día antes de ese golpe de Estado del 11 de abril de 2002, Rangel se dirigió al país en cadena radiotelevisada para alertar lo que se avecinaba. Allí dijo que la huelga general convocada por la Confederación de Trabajadores de Venezuela y Fedecámaras era de “carácter insurreccional” que buscaba el derrocamiento del Gobierno. Días después Rangel contó cuando fue interpelado en la Asamblea Nacional, cómo fue su encuentro con Pedro Carmona en el 12 de abril de 2002 en la Comandancia General del Ejército donde se fraguó todo ese “Gobierno de Unidad Nacional” presidido por el ex presidente de Fedecámaras. “Lo tomé por el hombro antes de que lo hicieran preso y le pregunté: ‘por qué entregaron así el país?’”. En esa misma comparecencia (3 mayo de 2002), ante la comisión especial presidida por Edgar Zambrano y Tarek William Saab, Rangel confesó: “lo que ocurrió el 11 no se puede repetir en Venezuela, ni la fuerza del chavismo puede aplastar la oposición, ni la oposición puede aplastar el chavismo. Transitemos la vía legal y constitucional”.

Dos días después de esa interpelación, Rangel fue juramentado como vicepresidente ejecutivo. El acto de juramentación transcurrió en el Salón Ayacucho de Miraflores, el mismo espacio donde se autojuramentó Carmona. “Queremos que los fantasmas que se abatieron sobre este recinto queden desalojados para siempre de la República”, dijo Rangel al prestar juramento.

En la vicepresidencia, Rangel estuvo cinco años y fue sustituido por Jorge Rodríguez, quien asumió en enero de 2007. Al salir de ese cargo, Rangel volvió a su programa José Vicente Hoy, siendo Chávez su primer invitado, una de las 21 entrevistas que le hizo. La primera fue desde la cárcel de Yare el 30 de agosto del 92; material censurado por el presidente Carlos Andrés Pérez y por el cual se abrió un juicio militar. Rangel sorteó aquella prohibición gubernamental y difundió la entrevista en el aula magna de la Universidad Central de Venezuela. A casa llena.

En varias ocasiones entrevistó al presidente Maduro

Defensor de los derechos humanos

José Vicente Rangel conoció a su esposa Ana Ávalos durante su exilio en Chile. Fruto de ese matrimonio nacieron Gisela y José Vicente. En el denominado periodo de la IV República, José Vicente trabajó en la defensa de los derechos humanos desde su cargo de diputado al Congreso, electo en cinco periodos. Esa lucha la resumió en El Expediente Negro, el libro que relata las violaciones de derechos humanos entre 1960 y 1970. Entre las muertes denunciadas por Rangel desde su curul de diputado izquierdista está la de Alberto Lovera, dirigente de la juventud comunista.

Lovera fue detenido el 18 de octubre de 1965 en las cercanías de la plaza Las Tres Gracias, cerca de la UCV. Nueve días después, el cadáver de Lovera apareció en una playa de Lechería (Anzoátegui) con una cadena y un pico atados a su cuerpo. Lo habían lanzado desde un helicóptero. Su esposa María del Mar Álvarez habló con Rangel sobre la desaparición de su esposo y éste pidió un derecho de palabra en el Congreso para denunciar el hecho. Tardaron un mes para que lo dejaran hablar, dicen las crónicas.

El cuerpo de Lovera lo habían sepultado en el cementerio de Barcelona (Anzoátegui), pero Rangel inició una cruzada para que se exhumara y esclareciera esa muerte. El 22 de marzo de 1965 lo exhumaron y la autopsia arrojó que le mutilaron el rostro y las yemas de los dedos, entre otros. En ese periodo del bipartidismo, Rangel se lanzó tres veces a la presidencia de la república.

En 1973 compitió por el Movimiento al Socialismos (MAS) y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) obteniendo 186.255 votos (4,26%). En 1978 vuelve al ruedo con el apoyo del MAS; en esa ocasión sacó 276.083 votos (5,18%). Y en 1983 lo acompañó el MEP y el PCV entre otros, conquistando 221.918 (3,34%). “No vuelvo a ser candidato; me dedicaré al periodismo”, dijo al concluir esas elecciones.

 

ENLACES PATROCINADOS

				
					<div class="fb-comments" data-href="<?php the_permalink(); ?>" data-width="100%" data-numposts="5">&nbsp;</div>