Las razones del ineludible fin de Guaidó y el extremismo opositor

Guaidó planteó una ruta que “no tuvo éxito y ha quedado atrapado”. EFE

Las elecciones parlamentarias han planteado un dilema para la derecha venezolana que apuesta por una recomposición a partir de su participación en este proceso, que dará vida a la nueva Asamblea Nacional para el periodo 2021-2025.

En el camino de esta apuesta por la vía democrática se encuentran con la diatriba de qué hacer con el sector extremista que se niega a la participación, y con Juan Guaidó que a la cabeza, apuesta por la continuidad de un plan insurreccional de manera indefinida, repitiendo el dilema presentado en 2015, año electoral donde se debatía la posibilidad de acudir o no a las elecciones tras el fracaso en 2014 del plan guarimbero «La Salida», liderado por Leopoldo López de Voluntad Popular y María Corina Machado

«Cuando en aquella oportunidad se logró plantear que se produjera un deslinde con Voluntad Popular y con María Corina cundió la idea de vamos todos unidos agarraditos de las manos contra el Gobierno que es nuestro enemigo común y eso tuvo la funesta consecuencia que, estando adentro el extremismo en la MUD, (Mesa de la Unidad Democrática) inmediatamente en cada oportunidad que se podía volvían a aparecer los brotes extremistas y complicaron todo en particular después de haber ganado en el año 2015», recordó el analista político y ex miembro de esta alianza opositora Enrique Ochoa Antich, en entrevista con Últimas Noticias.

Ochoa opinó que el crecimiento de la tendencia extremista dentro de la oposición tuvo su punto de apoyo en la actuación por parte del Gobierno que a su juicio «se adelantaron a designar a unos magistrados antes de tiempo que le correspondían a la nueva Asamblea y después le quita cuatro diputados a la Unidad para quitarle los dos tercios para evitar que la Asamblea Nacional no pudiese convocar a una Asamblea Constituyente».

«Logicamente que de esa manera -y yo no sé si porque en el Gobierno también hay unos sectores extremistas que quieren perpeturase en el poder a como de lugar o simplemente provocando a la oposición para que el extremismo cogiera fuerza-, el extremismo fue cogiendo fuerza y sectores que en ese momento parecían moderados como Primero Justicia, Acción Democrática y un Nuevo Tiempo, fueron siendo arrastrados por el extremismo», sostuvo.

Fue la MUD la plataforma política que permitió el triunfo de todos los factores de la oposición venezolana en la Asamblea Nacional (AN) que tras cinco años llevados por la inmediatez y las opciones extremistas dejó a su paso la promesa de una ruta para la salida del presidente de la República, Nicolás Maduro en un lapso de seis meses y la promoción del referendo revocatorio a destiempo en 2016; la inaplicable destitución del Jefe de Estado por «abandono del cargo», un periplo para solicitar «sanciones» y las guarimbas en 2017; el desconocimiento de las elecciones presidenciales en 2018 y la autoproclamación de su presidente Juan Guaidó al mando de un «gobierno interino» en 2019.

«Estos han sido cinco años perdidos para el país. Hemos perdido todos los sentidos; hemos perdido institucionalidad política y a la par la calidad de vida de los venezolanos se ha desplomado hasta el fondo como consecuencia de una confrontación política irracional, porque desgraciadamente el sector de la oposición que ganó la AN no entendió sus responsabilidades, su papel y se dedicó a hacer una insurrección totalmente estúpida que desde el primer día estaba condenada a muerte», consideró el politólogo Carlos Raúl Hernandez en coversación con Últimas Noticias.

El daño de Trump

El empoderamiento de la agenda extremista dentro de la oposición tuvo su ápice con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, quien vio en este sector una propuesta para el derrocamiento del Gobierno de Maduro cónsona con su visión política inmediatista y radical.

«En medio de todo eso aparece Trump que tiene una visión hegemonista, que entiende a la doctrina Monroe de que América le pertenece a EEUU (…) y una parte de la oposición muy vasalla, muy lacaya del imperio terminó sintiendo que podía asociarse a los EEUU para buscar, quizá algunos pensando en una amenaza y que con esa amenaza el Gobierno iba a ceder con las sanciones y todo lo demás, y otro quizá pensando en una invasión, pero si creo que le ha hecho muchísimo daño la presencia de EEUU como un actor de liderazgo», afirmó Ochoa.

La agenda extremista vio su momento de mayor alcance con la llegada de Juan Guaidó a la presidencia de la AN, plantéandose la instrumentación, con el apoyo incondicional de Trump, de una estrategia insurreccional violenta y mercenaria que dio al traste con la realidad del país, tal y como quedó evidenciado con el intento de invasión fronteriza con la «ayuda humanitaria» el 23 de febrero, el golpe de Estado del 30 de abril ambos en 2019 y el intento de incursión marítima con la utilización de mercenarios el 3 de mayo de 2020.

«Trump y ese grupo de pseudodirigentes absolutamente enajenados sin ninguna conexión con el país nacieron el uno para el otro y se retroalimentaron. Unos decían mentiras y el otro se las creía, y uno le daba el dinero y el otro seguía inventando mentiras. Al final esto ha sido una comedia insurreccional, porque todo esto que vimos del 19 para acá, incluso antes, en el 2017, en el 2018, todas han sido comedias insurreccionales», dijo Hernández quien además agregó que, incluso de suscitarse una victoria por parte del actual presidente norteamericano en las elecciones de noviembre, la estrategia hacia Venezuela va a cambiar.

«Yo creo que el desastre que hicieron aquí, es un desastre muy grande para los EEUU, porque el Gobierno de Trump lanzó a Venezuela, que era un aliado estratégico de los EEUU, a los brazos de China y de Rusia y eso ya es irreversible, eso no va a cambiar. Esa es una responsabilidad que tienen los americanos con ellos mismos y por eso creo que la estrategia no será la misma», consideró

Elecciones marcan el fin

Luego de cinco años, el escenario electoral en el país ha planteado una nueva oportunidad para replantear el juego político que en los últimos cinco años ha estado signado por la confrontación, la violencia y la flagrante intervención en la agenda interna venezolana por parte del Gobierno de Trump.

«En estas elecciones termina el ciclo de la demencia de todo estos cinco años y habrá un nuevo liderazgo sencillamente, uno nuevos partidos políticos y todos esos ingredientes conflictivos e insurreccionales van a desaparecer rapidamente del escenario venezolano», auguró Hernández, opinión que comparte Ochoa.

«Lo que uno observa como un algo positivo es que ambos extremos, tanto el extremo radical de la oposición como el extremo perpetuasionista en el Gobierno han cedido, pareciera que sectores moderados en los dos extremos comienzan a entender que se riequiere un encuentro por el país en el centro democrático», dijo Ochoa.

Unidad sin extremistas

Como ya lo reveló Enrique Ochoa Antich el dilema de la oposición sobre el ineludible deslinde de las agrupaciones extremistas ya se había discutido en 2014 sin éxito, por lo que su apuesta es que esta elección, independientemente de sus resultados, traiga como consecuencia el surgimiento de una nueva oposición.

«Yo tengo la confianza de que una vez se produzcan estas elecciones, la oposición que esté en la Asamblea Nacional aún siendo minoría va a reagruparse, va a unificarse y va a trazar una línea que va a conducir más temprano que tarde a un éxito, porque después de las parlamentarias vienen municipales, vienen regionales y se ganarán gobernaciones, se ganarán alcaldías y después presidenciales en 2024», consideró.

Pero esta unidad de las fuerzas que se deslindan del extremismo, no ha sido alcanzada frente al proceso electoral parlamentario, tal como lo demuestran con el lanzamiento de candidatos en cada una de las organizaciones políticas de la oposición, solo existiendo una alianza que agrupa a dos partidos tradicionales (AD y Copei), otros dos de reciente data (AP y El Cambio) y uno recién creado (Cambiemos), espejo que según Hernández refleja la ausencia de liderazgo.

«Lo que no tienen es liderazgo y entonces todos tienen sus aspiraciones partidista y no ven, es decir ven los árboles y no ven el bosque, pero como por ejemplo tu puedes decir cualquier cosa de Chávez, pero Chávez logró que en una mesa donde estaban factores de las más diferentes posiciones y que posiblemente se mataban unos con otros y sin embargo hubo un liderazgo que los llevó al triunfo, pero en esta caso no hay nadie es capaz de ponerse de acuerdo, nadie es capaz de hacer una consesión, nadie es capaz de tolerar al que está al lado y de esa manera no se puede hacer política», explicó.

El rol del Gobierno

Frente a este escenario «autodestrucción de la oposición», tanto Hernández como Ochoa consideran que el rol del Gobierno es fundamental para garantizar la ineludible extinción de la derecha extremista y el surgimiento de un ambiente político donde prevalezca las premisas de la paz, el respeto a las leyes y la defensa de la sobernaía.

«Hoy tenemos que aspirar que sea el propio Maduro quien de inicio a un cambio, bueno ya lo ha iniciado sin duda, porque ha hecho algunos gestos políticos muy importantes como la liberación de los presos, la creación de la Mesa Nacional de Diálogo, es decir, el Gobierno ha dado algunas demostraciones de que valora por estos momentos el diálogo. Ahora, yo creo que ese diálogo se tiene que profundizar para el año que viene y yo creo que hay que buscar de proponer políticas para recuperar el país con una oposición que no se convierta en obstrucionista sino que, por el contrario, ayude a que las políticas correctas se hagan», apuntó Hernández.

Mientras que para Ochoa la contribución del Gobierno estará en garantizar que las condiciones implementadas para garantizar la mayor participación «no sean simplemente bajo un cálculo subalterno de tener asegurada la mayoría en la AN».

«Si lo están haciendo bajo ese cálculo oportunista no tendría las consecuencias democráticas que uno esperaría que es, que ambos extremos puedan ceder aún a riesgo de perder, que si es por la vía democrática la victoria del otro es buena para el país, en el sentido de que la alternancia republicana es positiva», señaló y recalcó que a la par de este escenario la oposición debe entender que «sino es soberanista no va a tener destino jamás en Venezuela».

 

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