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Una vez más el Gobierno apuesta por el diálogo

En la agenda nacional resaltan hoy las megaelecciones de noviembre, la intensa actividad parlamentaria y más recientemente que México confirme que será sede del nuevo proceso de diálogo.

Tal parece que a la nueva mesa de negociación se sentarán esta vez el Gobierno nacional y al menos dos oposiciones divergentes entre sí, una que optó por la vía electoral y otra que se aferra a la agenda del bloqueo y la guerra económica.

Y es que los factores de oposición democrática que se deslindaron de la agenda violenta y promotora del bloqueo que adelantó la ultraderecha dentro y fuera del territorio tras la autoproclamación del ex diputado Juan Guaidó, negocia desde hace más de un año.

Vale destacar que del diálogo como vía de resolución de conflictos, promovido en 2019, surgieron los acuerdos para un nuevo Consejo Nacional Electoral, indultos y otros convenios que allanaron el camino democrático electoral entorpecido y bombardeado por un bloqueo emprendido desde Washington y Bruselas y sostenido desde la derecha nacional.

Los llamados a dialogar datan del inicio de la Revolución bolivariana.

Mediación noruega

Ir a negociar en tierras aztecas lo propone Noruega, como árbitro seleccionado en 2019 al negociar tras el intento de golpe de Estado que protagonizó la ultraderecha venezolana.

Jorge Rodríguez, siendo ministro de Comunicación, fue enviado a un intento de diálogo; esa vez fue de “acuerdos de paz entre las partes”, aunque nunca se reunieron entre ellas. Luego en julio del pasado año se decidió ir a Barbados, pero todo fue boicoteado por la Casa Blanca que decretó más sanciones.

Santo Domingo

La oposición venezolana obtuvo la mayoría parlamentaria para el período que inició en 2016, pero además de mantenerse en desacato, promovió el bloqueo que cobró cientos de vidas venezolanas y la violencia callejera que en 2017 tiñó de sangre al país.
Ya en 2016, Unasur, y los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero, de España; Martín Torrijo, de Panamá y Leonel Fernández, de República Dominicana, se ofrecieron para mediar y hubo una reunión en República Dominicana.

En medio de la violencia, en diciembre de 2017 se convino dialogar en Santo Domingo, pero la oposición se levantó de la mesa en febrero de 2018 justo antes de firmar el acuerdo.

Jorge Rodríguez, líder de la delegación del Gobierno, denunció cómo su contraparte, Julio Borges, recibió en el último momento una llamada desde Bogotá para que no firmara.

Mesas de 2014 y 2016. Previo a Santo Domingo se presentó otro intento de negociación, esta vez por el enrarecimiento del clima político ante la campaña denominada La toma de Venezuela que adelantó la oposición de cara a un llamado a referendo revocatorio.

Una amenaza de marchar hasta Miraflores, lo que parecía una reedición del golpe de 2002, llevó a que el Vaticano y la Unasur fueran mediadores entre Gobierno y oposición.

En esa oportunidad la derecha tenía la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), coalición que ganó las parlamentarias, dividida desde entonces entre factores de derecha y de ultraderecha.

Previo, en 2012, en medio del terrorismo del plan La salida, por el cual terminó encarcelado y condenado el jefe de Voluntad Popular, Leopoldo López, el Gobierno dialogó, en cadena nacional, con la MUD.

Mesas con Chávez

Ya en el gobierno del comandante Chávez hubo mesas de diálogo, vale recordar que él se sentó a hablar con Fedecámaras en 2001 antes de que brevemente lo derrocaran. Luego del golpe hubo mesas mediadas por la OEA y hasta una bomba le pusieron en 2003 al edificio Caracas Telepor, donde se reunían.

Tras el golpe, también se creó el Grupo de Boston, donde parlamentarios de ambos bandos dialogaban acompañados del Legislativo de EEUU.