Agustín Guarache: Compartíamos la lectura del diario ÚN entre vecinos

“Me deleitaba con las reseñas de la política nacional y sus diatribas”. Foto: Cortesía Fernando Pulido

El periódico Ultimas Noticias llegaba a las 6 am a la casa No. 11-41, de la calle Los Rosales, en el sector Buenos Aires, de la ciudad de Barcelona, Anzoátegui. Lo llevaba el pregonero que, al cantar del gallo, gritaba los titulares de las noticias. Esto ocurría todos los días entre los años 1958 y 1965. Así recuerda Agustín Ramón Guarache, lector por más de 40 años del periódico, su encuentro con Últimas Noticias.

“En la cuadra de Los Rosales eran muy pocos los vecinos que podían comprar el periódico. Mi familia era una de las privilegiadas que podía adquirir el tabloide por 0,50 bolívares. El periódico llegaba de varias formas, con pregoneros, con muchachos en bicicleta que vendían el diario y al quiosco más cercano a la casa”, recordó Guarache.

Comentó que en las páginas de este tabloide por aquella época, finales de los años 50, “encontrábamos noticias sobre las deficiencias de los servicios públicos en las zonas de más bajos recursos del país, los acontecimientos que vivía el pueblo venezolano para ese tiempo. Mis familiares eran asiduos lectores de este periódico, en especial mi hermana Demetria. Todos leían con gran simpatía las noticias que se reflejaban ahí”.

Guarache evocó que también se compartía el tabloide con los vecinos, en las tardes calurosas, de la ciudad Barcelona, donde se conversaba de los temas relevantes que registraba el diario. Recordó la columna El Reverbero, que “era escrita por un presbítero muy crítico a los problemas que aquejaban a los ciudadanos y también con los gobernantes de turno y sus políticas públicas. Comentaba las discusiones del congreso; describía las realidades sociales de manera honesta y concreta. Para mí como lector, fue una de las secciones más emblemáticas”. Agregó que la noticia más impactante que leyó fue el inicio de la guerra entre Israel y Palestina.

Agustín Guarache describió los lugares donde adquiría el diario en el año 1965. “Cuando llegué a la ciudad de Mérida, en esta tierra de montañas para cursar estudios de pregrado de Economía, en la Universidad de Los Andes (ULA), continuaba mi fidelidad con el diario. Compraba el periódico en Milla, por la avenida Universidad, en el mismo quiosco durante cuatro años. Después en el centro de Mérida. También por los lados del Colegio la Inmaculada, y ya para el año 1970 compraba varios diarios de circulación nacional, algunos regionales y otros con contenidos de izquierda”, destacó.

Leía el diario en horas del mediodía y se deleitaba con las reseñas de la política nacional, en especial con las diatribas entre Acción Democrática (AD) y el Comité de Organización Política Independiente (Copei).

De igual forma, se registraban noticias locales, con especial énfasis en el turismo de la ciudad de Mérida, la dinámica, los problemas que se generaban en torno a esta área.

Señala que para el año 2012, el periódico ya no llegaba a la ciudad con tanta frecuencia; pero los domingos, lo compraba por la avenida Urdaneta, en el semáforo del Colegio La Salle, con un pregonero. En esa época, ya toda mi familia, esposa e hijos leían el periódico, cada una tenía sus secciones preferidas, las revistas dominicales, las ediciones de Tricolor eran las predilectas por mis hijas.

Otra de las lecturas para este período fue la columna de José Vicente Rangel. Comentó que este periódico era el único tabloide a nivel nacional que comenzó con la campaña de la beatificación en los años 70, y se podía leer sobre los milagros de José Gregorio Hernández, que ocurrían en los barrios de la capital del país.

Desde Oriente

Agustín Ramón Guarache es un oriental nacido en Anzoátegui que se mudó a Mérida para estudiar en la ULA y allí se quedó y afianzó su familia, pero nunca dejó de leer Últimas Noticias. Fue miembro de la Juventud Regional del Movimiento de Izquierda Revolucionario (Mir), en 1965, luego secretario general regional del Partido de la Liga Socialista en 1970, actualmente es militante del Partido Socialista Unido de Venezuela. Laboró durante más de 20 años en la Central Unitaria de Trabajadores del estado Mérida dando orientaciones a las agrupaciones sindicales de la entidad andina. Se radicó en Mérida al casarse con la azulitense Mireya Angulo, licenciada en enfermería, con la cual tuvo dos hijas y un hijo, hoy profesionales en carreras sociales.

 

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