La Virgen del Valle es venerada en Cayo Sal

Los días 8 de cada mes parte una procesión de devotos de la Virgen del Valle, a bordo de lanchas, desde los muelles de Chichiriviche para rendirle homenaje a la patrona del mar.

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Bajo un sol intenso, el párroco de este pueblo, ubicado en Falcón, bendice a los creyentes, turistas, pescadores, lancheros y hasta las cristalinas aguas del Parque Nacional Morrocoy.

El rito religioso de los devotos falconianos tiene su mayor pasión el 8 de septiembre, cuando se le rinde tributo a la Virgen del Valle en toda la zona costera de Venezuela, especialmente en el Valle del Espíritu Santo, en el estado Nueva Esparta, donde nace esta devoción.

Las promesas. Cuenta la señora Lucila Marval, residente de la Calle Páez de Chichiriviche en Cayo Sal, la pasión por la santa la trajeron unos margariteños, que en los años 1.800 se radicaron en este islote, cuando no era parque nacional.

Lucila del Valle, como le gusta que le digan, relató que sus antepasados eran de Nueva Esparta y que los rezos a la virgen iniciaron con una estampita que tenía su papá. La imagen, que se quemó con una vela, lo que provocó fue que una creyente prometiera una escultura de la virgen, la cual está en Cayo Sal desde 1966.

Brígida Romero fue la señora que regaló la escultura y de acuerdo con lo que cuentan en el pueblo, la virgen sanó a una de sus hijas que sufría ataques epilépticos.

Dayana Oropeza es otra vecina del pueblo que asegura que la santa le salvó a un hijo de una fiebre que no paraba y también ayudó en el parto de un nieto, hace justo un año, cuando su hija se vio complicada en la maternidad. Su promesa fue llevarle un rosario hecho por ella, con perlas verdaderas, a la Cueva de la Virgen, santuario ubicado en el Refugio de Fauna Silvestre de Cuare.

La promesa de Migdalia Montáñez, vecina de la calle Riera, fue vestirse con la túnica de la virgen durante un año. Dijo que usó una bata beige durante 12 meses porque su hijo sanó de gastroenteritis que le diagnosticaron a los 24 días de nacido. El mozo ya tiene 37 años y es prestador de servicios turísticos en el pueblo.

Bendiciones. El pasado 8 de marzo fue celebrada la tercera procesión y luego vino la pandemia del coronavirus. Ese día, el párroco Ismael Álvarez celebró tres bautizos en la capilla de Cayo Sal, luego de pasear a la virgen por los más de 20 muelles de Chichiriviche.

Después de una procesión improvisada por los vacacionistas que estaban en el cayo, el padre oró por la humanidad y pidió por el turismo en el Parque Morrocoy.

Recordó que en la capilla se celebran los actos religiosos necesarios y anunció que quien desee contraer nupcias lo puede hacer en este templo porque cuentan con el permiso de las autoridades eclesiásticas.

Los turistas presentes aplaudieron y varios dijeron que ya sabían donde se iban a casar.

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El sacerdote recorrió las playas en un peñero, junto a la virgen, acompañado por devotos y pescadores a bordo de, al menos, ocho lanchas, algunas de pescadores que recibieron la bendición para que retornaran a tierra con una buena pesca esa temporada. 

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