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“Parchís: El documental”: explotación y estafa en Netflix

“Parchís: El documental” repasa la historia del grupo musical infantil español que se convirtió en todo un fenómeno nacional e internacional durante la década de los 80. La producción, de 2019, sigue disponible en Netflix.

Dirigido por Dany Arasanz, el filme se basa en los testimonios de los integrantes (o fichas) de la agrupación: Tino Fernández, Gemma Prat, David Muñoz, Frank Díaz y Yolanda Ventura, 40 años después del lanzamiento del proyecto musical. La cinta también incluye declaraciones de sus padres, managers, productores, tutores y todos aquellos que participaron de alguna forma en su éxito.

“Se trata de un proyecto centrado en una historia humana, con una mirada sincera, que aspira a hacer un ejercicio de empatía con el espectador para que logre entender lo que supuso ser protagonista de un éxito tan descomunal, prematuro y sorpresivo”, refirió Arasanz sobre el audiovisual.

“Parchís: El documental” relata el surgimiento del grupo desde que lo conformaron en 1979 hasta su disolución en 1992. En ese período experimentaron muchos inconvenientes que los miembros del grupo revelan en el documental.

Foto: Netflix

Más detalles

El largometraje se pasea cronológicamente por los seis años de popularidad mundial que vivieron los cinco niños. Lo que en principio iban a ser 3 o 4 meses de grabación de un único disco y la aparición en un programa de televisión, derivó en una carrera internacional de 20 álbumes, 7 películas y millones de fans en España y Latinoamérica.

A lo largo del metraje, Arasanz aborda los secretos ocultos detrás de un proyecto, las voces que había detrás de sus canciones, los cambios de ‘fichas’ (cambio de integrante), el papel de los padres y la estafa de los que manejaron todos los hilos, entre otras coas.

“Estábamos solos, nadie nos controlaba”, contó Gemma Prat en el filme al recordar que durante esa etapa perdían los días, meses e incluso años de clases, mientras tenía que viajar sin sus padres. Así, cada uno de ellos fue experimentando y viviendo su niñez y adolescencia con otras reglas y otros límites.

Foto: Facebook

Voces anónimas

Entre las particularidades que se encondían del grupo está el hecho de que lo que llegaba al disco no siempre eran las voces de los niños, como contó Josep Llobell, el productor y arreglista de la banda. “No todos los componentes cantaban bien, por lo que tuvieron que hacer uso de otros recursos”, reveló.

“Los más pequeños, David y Óscar, siempre iban detrás del micro. Las voces de Tino, Yolanda y Gemma se veían acompañadas de otras a las que no ponemos cara. Grababan ellos, doblábamos voces y lo que fuera, y después venía gente ya profesional, chicas que podían hacer voces de niño, y no se notaba”, reveló en el trabajo audiovisual.

Explotación

El largometraje también aborda el exceso de trabajo al que fueron sometidos los jóvenes artistas sin supervisión. “Grabábamos la película por la mañana y hacíamos dos sesiones de circo por la tarde durante prácticamente un mes”, recuerda Óscar, la primera ficha azul del proyecto. 

La situación también fue presenciada por Victòria Cañadas, madre de Óscar, decidió unirse a la gira en un momento para tener un control mayor sobre lo que hacía su hijo, el más pequeño de la banda. “Cuando llegaba de cada viaje contaba a los otros padres lo que había: que los niños no cobraban, estaban explotados. Todas las actuaciones que tenían estaban llenas a rebosar, ¿dónde iba a parar el dinero?”, se preguntó 40 años después ante las cámaras de Netflix.

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