Se reconfigura la cartografía de la vacuna

Una científica trabaja con la vacuna rusa

Una publicación de la prestigiosa revista médica The Lancet confirmó este martes la efectividad de la vacuna rusa Sputnik-V contra el coronavirus. El informe descolocó la narrativa periodística hegemónica al respecto de los fármacos hasta ahora aprobados en distintas partes del mundo para combatir la pandemia. El hecho revela nuevamente las costuras de las trasnacionales de la información, que en pocas horas y sin sonrojarse reconfiguraron su mapa informativo sobre la covid-19.

A la noticia sobre la vacuna rusa se suman las dudas crecientes sobre algunas vacunas occidentales. Dos casos son emblemáticos: la británica de Oxford/AstraZeneca está siendo rechazada en Europa para los mayores de 65 años -justamente la población que más necesita ser inmunizada- por falta de resultados concluyentes sobre su efectividad, que en el mejor de los casos no supera el 70 por ciento en población joven; y la norteamericana de Johnson y Johnson terminó demostrando un decepcionante porcentaje de éxito apenas cercano al 66 por ciento. 

Con la estadística que hasta ahora ha sido socializada y avalada por la comunidad científica global, la vacuna rusa no solamente se lleva el lauro por ser la primera en desarrollarse y aprobarse en tiempo récord, circulando desde el pasado mes de agosto, sino que se sitúa como una de las más eficaces y eficientes, con un porcentaje que supera el 92 por ciento.

Menos de una semana después, los grandes medios de comunicación buscan lavar su imagen publicando lisonjas matizadas hacia la Spunik-V, para la que ahora usan el nombre abrillantado de “Vacuna Gamaleya”. Y por si acaso, incorporan al repertorio discursivo dos nuevos elementos: relativizan la importancia de la efectividad de las vacunas, justificando con argumentos dudosos que convivan en el menú las de altos y las de bajos resultados; y por otro lado justificando a los laboratorios con las vacunas menos aventajadas con la excusa de que sus investigaciones no podían prever que aparecerían nuevas cepas más agresivas del SARS-CoV-2, que son las que supuestamente ahora predominan.

El universo de las noticias

Desde que se hizo público el artículo de The Lancet, grandes medios se han dado a la tarea de escribir sobre la vacuna rusa con un espíritu de borrón y cuenta nueva pero igualmente tendencioso.

Por ejemplo, el The New York Times publicó en su portal una nota titulada “La vacuna de Rusia es segura y eficaz, muestra un estudio” en la que ensalzan los beneficios del fármaco como si fuera primera vez que tienen noticia de ellos. No obstante, ponen en tela de juicio la capacidad de Rusia para fabricarla en masa de modo que realmente pueda cumplir con la demanda en su país y con las dosis ofrecidas a países con los que el Kremlin ha adquirido compromisos, entre ellos Venezuela, Argentina y México.

Por además, en un giro insólito, enlazan el artículo con uno de su página principal en inglés que se titula “En la geopolítica de las vacunas juegan en grande con la salud de los ucranianos” (In Vaccine Geopolitics, a Great Game Played With Ukrainians’ Health) en el cual fustigan al gobierno de Vladimir Putin por ofrecer vacunas a sus vecinos de Ucrania en condiciones preferenciales, lo que pone en un dilema a las autoridades de ese país, que están en oposición a Rusia pero que al mismo tiempo no tienen dinero para acudir a otro proveedor.

El portal The Conversation, por su parte, culpa a Rusia por lo que califican como un error de su política informativa. El reportaje reivindica la tradición científica de la Unión Soviética y considera a la Sputik-V como un genuino heredero de la misma estirpe que ganó la carrera espacial.

La nota titulada “Por qué nos ha sorprendido la vacuna rusa Sputnik V” achaca las dudas sobre el fármaco del instituto Gamaleya a sus propios creadores, enarbolando un discurso que no parece redactado en la era de internet, cuando toda la información está a disposición y más si quien va tras su búsqueda es una manada de periodistas sabuesos.

“¿Por qué hemos desconfiado todos hasta ahora de la vacuna rusa? Simplemente, porque nos faltaba información. Solo al publicarse los datos de la fase III de los ensayos clínicos hemos tenido toda la información en nuestra mano. Esa información, accesible para su revisión y discusión, marca el pistoletazo de salida para solicitar la autorización de los organismos reguladores y comenzar la campaña de vacunación. Sin embargo, en Rusia y en otros países están ya desde hace meses administrando la vacuna Sputnik V. Por eso precisamente en Occidente se desconfiaba: ¿cómo se puede vacunar sin saber si la vacuna es segura y eficaz? Y, además, desconocíamos que en Rusia se habían desarrollado anteriormente vacunas de características similares contra ébola y MERS”.

Así dice la nota de The Conversation, ignorando (supuestamente) que con una búsqueda sencilla en Google habrían descubierto que desde mucho antes de agosto el Instituto Gamaleya puso en circulación una página web en nueve idiomas con toda la información necesaria desde las perspectivas científicas y periodísticas para profundizar sobre el fármaco y sobre los laboratorios que la formularon. De hecho, fue esa página web la que sirvió de insumo a Últimas Noticias para redactar en octubre el reportaje “Con la vacuna rusa vuelve el ‘momento Sputnik’”.

Otra postal que nos deja esta semana es una nota de la BBC publicada el miércoles 3 intentando matizar la importancia de efectividad y eficiencia de las inmunizaciones, refiriéndose en específico al caso de la Sputnik-V, generando suspicacias sobre su alto porcentaje y al mismo tiempo banalizando el hecho de que otras vacunas tengan sean menos eficientes. Esto lo dicen con frases como: “la mayoría de las vacunas contra la gripe tienen una efectividad que ronda el 40% y aun así salvan millones de vidas cada año”.

Lo dice la infectóloga María Elena Bottazzi, del Colegio Baylor de Medicina de Houston, entrevistada para ese reportaje. Allí la científica asegura que en todo caso “no hay que ponerse a comparar vacunas; hay que ponerse la vacuna que esté disponible en el lugar donde uno resida. Lo importante es vacunarse porque eso reducirá mucho el riesgo de tener una enfermedad grave o morir, y nos ayudará a empezar a controlar este virus”.

El artículo reconoce lo afirmado por The Lancet pero profiere afirmaciones que hacen dudar del tiempo que durará la inmunización provista por la vacuna rusa, así como al respecto de su efectividad real más allá de una muestra poblacional de laboratorio, como si esto no fuera igual con todas las vacunas y proyectos de vacuna, y en general con cualquier medicamento.

La nota cierra con una perla de antología en la cual celebra que más vacunas vayan añadiéndose al repertorio para que atiendan a “los países en desarrollo, donde muchas veces no se cuenta con las condiciones adecuadas para su conservación y manipulación”.

Todo el modus operandi de la prensa le otorga más vigencia que nunca al nombre elegido para el fármaco del instituto Gamaleya. La Sputnik-V no solo revive el “momento Sputnik” por el triunfo en una carrera científica de importancia planetaria, sino que revive a las jaurías que ladran ante una noticia que desafía los paradigmas impuestos por los discursos establecidos.

El panorama actual

A más de un año del inicio de la crisis pandémica y luego de superar los dos millones de personas fallecidas el panorama de las inmunizaciones se ha reconfigurado.

En enero de 2020 la OMS informó que se registraban 246 proyectos de vacunas contra la covid-19. De ese número, actualmente continúan activos 235 (listados al 12 de enero de 2021). Además, hay al menos otros once proyectos que aún no se enumeran.

De los fármacos emprendidos, siete se han aprobado para su uso: el de Pfizer/ BioNTech (EEUU-Alemania), el de Moderna (EEUU), el de Oxford/ AstraZeneca (Reino Unido), la vacuna Sputnik V (Rusia); la Convidicea (China); la EpiVacCorona (Rusia), y la de Sinopharm (China).

Además de las mencionadas, otras tres vacunas están también siendo aplicadas, pero con uso limitado: dos chinas (la Sinovac y la Sinopharm-Wuhan) y una india (Bharat Biotech).

La vacuna norteamericana de Johnson y Johnson ya solicitó su aprobación en EEUU, así que seguramente será la próxima en añadirse al menú. Y además, en fase III de estudio aún se encuentran las vacunas de Novavax (EEUU), Anhui Zhifei Longcom (China), la QazCovid-in (Kazakhstan), la de Inovio (USA), la de Medicago (Canada), la CureVac (Alemania) y la de AnGes (Japón).

En el listado publicado por la página de VFA Pharma www.vfa.de, América Latina solo figura con cuatro proyectos de vacuna, todos en fase II y provenientes de un mismo país: Cuba. Se trata de las Mambisa y la Adbala, ambas desarrolladas en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) y las Soberana 1 y 2, del Instituto Finlay de Vacunas.

Europa avanza a paso firme con su plan de vacunación, igual que Estados Unidos, que ante retrasos burocráticos he tenido que buscar ayuda en empresas privadas como las cafeterías Starbucks y la tecnológica Microsoft para que presten personal de apoyo. Israel se alza como el país con un cronograma más avanzado, diciendo que en apenas un mes ya ha pinchado a más de 3 millones de personas, es decir, a una de cada tres personas (al menos con la primera dosis) y que llegará a la ansiada inmunidad del rebaño entre marzo y mayo.

No obstante, la vacunación en Israel ha estado cargada de polémica, por un lado porque a pesar de la intensa campaña de vacunación los contagios siguen subiendo y en enero han tenido más muertes que en todo lo que iba de pandemia, y en segundo lugar porque no han querido dar la discusión sobre la vacunación en los territorios palestinos ocupados, que aún no reciben atención al respecto.

En cuanto a América Latina, comenzaron con sus campañas de vacunación Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, México y Panamá. El territorio por ahora más aventajado es Chile con el 1,53 por ciento de la población con al menos una de las dosis.

Vacunación en Venezuela

En Venezuela todo está listo para comenzar este mismo mes de febrero con la Sputnik-V, de acuerdo con un comunicado suscrito por el Instituto Gamaleya que afirma el inicio de la campaña de vacunación en un grupo de 12 países que incluye también a Bolivia, Paraguay, Palestina e Irán.

Adicionalmente, el presidente Nicolás Maduro afirmó que en el repertorio nacional se incluirán las vacunas cubanas y chinas, con las cuales además se hará un fondo de vacunas del Alba. El primer mandatario vaticina que el mes de abril será el definitivo para la inmunización en el país.

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