Crónica Negra | Banda de Zacarías asesina a diestra y siniestra

Una mujer pegaba gritos tratando de llamar la atención de los transeúntes quienes caminaban presurosos y no se detenían ni siquiera a voltear a ver las conservas de coco que vendía. El calor era insoportable, pese a que apenas eran las diez de la mañana.

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“No me imagino cómo se va a poner este calor a las doce del día”, dijo una de las mujeres que esperaba el bus en la parada El Mirador, diagonal a la avenida Manuel Piar, en San Félix, estado Bolívar.

Había aproximadamente quince personas a la espera de la unidad. Sabían que tenían que esperar más o menos bastante porque se acababa de ir un autobús y como estaban escasos, todos sabían que el próximo tardaría en llegar y luego habría que esperar a que se llenara.

En su mayoría iban de paseo o hacer alguna diligencia y a uno que otro le había tocado trabajar ese día domingo.

Algunos caminaban distraídos en chancletas por la calle y vestían solo shores y franelilla.

Hermócrates era más conocido que el alcalde de la ciudad. Pasó en su bicicleta, saludando, como de costumbre, a todas las personas que encontraba a su paso. Debía tener unos setenta años, pero no los aparentaba, quizás porque era de piel oscura y además tenía músculos de acero porque todo el tiempo se la pasaba haciendo ejercicios.

Los intrusos
Lamentablemente no fueron muchos los que se percataron cuando aquel hombre armado con un fusil se bajó del auto y caminó algunos pocos metros en dirección a la parada. Los que lo vieron apenas si tuvieron tiempo de arrojarse al piso o echar correr.

Otros dos sujetos comenzaron a disparar, como enloquecidos, desde el interior del auto. Los casquillos de las balas se desparramaban en variadas direcciones luego de haber escupido sus respectivos pedazos de plomo hacia los cuerpos de aquellos indefensos.

Baño de sangre
Con la misma tranquilidad con la que se bajó del auto, el hombre se volvió a montar y se marcharon.

La calle quedó convertida en un reguero de lágrimas y sangre, un fuerte olor a pólvora se paseaba por cada uno de los rincones, mientras que los gritos y el llanto de los sobrevivientes ponía los pelos de punta a todos los que por allí andaban.

Hermócrates se salvó porque cuando comenzaron a llover los plomos ya había alcanzado la esquina. Cuando volvió la quietud de la mañana, se devolvió y comenzó a auxiliar a las personas heridas.

Fue él quien reconoció al grupo atacante y posteriormente informó a la policía que habían sido los integrantes de la banda El Perú, organización criminal que opera en la zona de El Callao, cuyo máximo jefe (Zacarías) fue el que se bajó armado con el fusil.

Cuatro de las víctimas quedaron muertas en el lugar y otras dos fallecieron camino al hospital.

En una de sus tantas tertulias callejeras, Hermócrates se enteró de que los criminales arremetieron contra los que se encontraban en la parada debido a que entre ellos se encontraba un sujeto que está implicado precisamente en el asesinato de un hermano de Zacarías.

Esas son leyendas urbanas, dijo un jefe policial de San Félix, actuaron de ese modo porque son unos criminales convictos y confesos, pero los vamos a buscar y nos descansaremos hasta que paguen sus crímenes.

La noticia se regó como pólvora en la ciudad y de inmediato comenzaron a llegar al sitio numerosos parientes de los fallecidos, quienes se lanzaban sobre sus deudos como buscando revivirlos.

Entre las víctimas están el comerciante Miguel Ángel Astudillo (32), Nelson José Chacón (20) también dedicado al comercio; Francis Gustavo Rivas, de 54, con registros por droga y hurto; Santa Malavé Pumiaca (44), Régulo Pastor Decena (81), Yennifer del Valle Vallenilla Centeno, estudiante de 17 años, y la ama de casa Lismar del Carmen Bonillo Díaz, de 27 años, quien es esposa de un agente policial y cuyo hijo, de apenas 1 años de edad resultó herido de un tiro rasante en la pierna.

Otros dos lesionados en la acción criminal fueron Carlos Eduardo Mota Tovar, de 34 años de edad a quien le metieron un balazo en el glúteo izquierdo y Luis Alfredo Caprari Alcalá, de 25 años, quien recibió cuatro impactos de bala brazo lado izquierdo, la cadera, el tobillo y la pierna izquierda.

“Yo creo que los criminales buscaban era a ese de apellido Rivas. Yo lo conozco, ese ha estado preso en varias ocasiones y más de una vez lo he visto cayéndose a tiros”.

Funcionarios del Cicpc iniciaron las investigaciones y determinaron que los asesinos pertenecían a la banda de Zacarías, por lo que comenzaron a buscarlos. Días después agentes de la Subdelegación de Ciudad Guayana detectaron a dos de los integrantes del grupo criminal en un sector de la parroquia Chirica y se armó un tiroteo, al cual se unieron agentes de la policía del estado Bolívar.

Como resultado quedó muerto un delincuente de nombre Jhonatan Coa, conocido como “Cara Sucia”.

El comisario Douglas Ricos informó que Coa se encontraba solicitado por el homicidio del funcionario activo del Ejército Paul Hourry Ribero Sarabia, ocurrido el pasado 7 de abril, quien fue despojado de un arma orgánica modelo AK-103.

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En el enfrentamiento armado también falleció Carlos Rivas Revilla, alias “Bigote”, y otro sujeto de nombre Adrián Segundo Díaz , conocido como “El Indio Puyín” y la policía informó que se incautaron tres armas de fuego, marca Glock, Smith & Wesson y un revólver calibre .38, así como una granada.

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