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Douglas Rico: La mujer de clase popular denuncia más a su agresor que la de clase media

El comisario general sugirió que el femicidio debería ser incluido entre los principales indicadores de seguridad ciudadan

Desde que se graduó de bachiller en 1984, Douglas Rico se enfiló hacia la carrera policial. En esa fecha ingresó al antiguo Instituto Universitario de Policía Científica (Iupol) que quedaba en Las Minas de Baruta. Era la promoción número 11 de agentes. Tres años después regresó a la academia para salir graduado de detective.

Toda su vida ha trabajado en la policía científica, a excepción del periodo 2011-2012 cuando fue jubilado. “Me reintegraron en el 2013”, recordó durante una entrevista que concedió a Últimas Noticias en su despacho del edificio azul ubicado en San Agustín.

A su regreso en 2013 ocupó el puesto de subdirector del Cicpc acompañando a José Sierralta, quien comandaba la policía científica. Y en febrero de 2016 el presidente Nicolás Maduro designó a Rico como director del Cicpc.

—¿Cuál ha sido el caso policial que más le apasionó al ser investigado?
—Es que todos tienen su particularidad. Estuve trabajando el caso “Tentáculos de la Muerte” con el cual ganamos el premio Cangrejo de Oro. Fueron tres meses de investigación en El Tigre (Anzoátegui), donde recuperamos cualquier cantidad de armas de fuego y municiones utilizadas para sicariatos.

—Era una banda bien organizada
—Era un grupo bien estructurado, violento; había asesinado a un funcionario nuestro allá, a un periodista, al director de la policía de El Tigre. Eso era en 2004, cuando yo era jefe de la División contra Robos.

—¿En el país hay asesinos en serie?
—Sí, hemos tenido personas que han cometido homicidios en series. De hecho aquí está preso alias Danielito, un sujeto que mató a varios policías. Él ha buscado la manera de que lo saquen de aquí de la Brigada de Acciones Especiales. Si lo mando para un retén, se fuga.

—¿Cuál es el delincuente más tenebroso del país en estos tiempos?
—Han existido varios tipos con alto grado de violencia. Había uno en los años 90 que le decían Pata Seca (Carlos Eduardo Vásquez), un sujeto muy violento, agresivo, de la nada se volvió un líder negativo. De robar carros pasó a dirigir una banda atracadora de blindados.

—¿Y de los más recientes?
—Ahorita también los hay, pero no como aquellos… Aquí tenemos a El Conejo (Carlos Enrique Gómez Rodríguez); pero a esos yo los veo como cobardes; están allí resguardados con su montón de gente. Estos andaban en la vía. Los de ahora son mediáticos.

—El Observatorio Venezolano de Seguridad Ciudadana medía el índice delictivo en el país a través de 9 delitos. Ahora son once.
—Sí, porque le añadieron delitos informáticos y violación. Lo que ha aumentado es el delito de hurto. En los dos años de pandemia el delito bajó. En 2020 hubo 2.576 casos, en 2021 se registraron 2.659. Hay un aumento. Y ahorita en lo que de año 3.015 casos de hurto.

—Eso guarda relación con la vuelta a Venezuela de muchas bandas criminales que se habían ido con ocasión de la ola migratoria.
—Ahorita la gente está denunciando más que antes. Ciertamente han regresado algunos grupos y quizás por eso se ha incrementado nuevamente el robo. Pero también tenemos que tener claro que hay un movimiento de monedas extranjeras importante en el país.

—¿Las modalidades de hurtos o robos han variado con esos cambios?
—Aquí había una modalidad que era el motobanqueo: las personas que salían de los bancos con un montón de efectivo y eran despojados. Los propios robos a bancos, los robos a blindados. Los robos a blindados no descartamos que vuelvan, puesto que ahorita se está moviendo nuevamente efectivo.

—Hubo una época en que era frecuente el robo a blindados.
—En esa época que robaban blindados quebraron a Transvalcar. Estamos hablando de los años 2000-2001. Para el 2002 recibí la División contra Robos del Cicpc y habían ocurrido 80 robos a blindados. Comenzamos el trabajo y año siguiente cerré con 8 robos a blindados.

—Entre los once delitos que más se cometen incluyen como una nueva clasificación a los informáticos.
—Eso se mantiene a pesar de que en pandemia hubo una alarma por un posible incremento. En los cuatro primeros meses del año 2020 hubo 1.091 casos. En 2021 bajó a 864 y ahora estamos en 594.

¿Qué es un delito informático?
—Puede ser cuando te hackean una cuenta, el Instagram, el Whapsaap. ¿Cuál es el mayor evento?; cuando te hackean el Whapsaap y le piden dinero a las personas en tu nombre. Todavía hay gente que cae en eso pese a la campaña que hemos hecho.

—¿Y el MarketPlace?
—Aunque no se puede considerar un delito informático, la acción va sobre las personas. Pero comienza por los medios informáticos ofertando productos a la venta. La persona que cae en ese juego acude al sitio y allí es sometida: o es secuestrada o es robada. Y muchas veces le han causado la muerte. Fue buena la campaña que hicimos que el delito bajó.

—¿Dónde nació esa modalidad?
—Se comenzó a generar en Trujillo. Ahorita se logró que acordaran las órdenes de aprehensión de un grupo de ciudadanos que eran quienes montaban estas trampas y tenían gente a escala nacional trabajando como células.

—Pero hemos reseñado muchos casos en Aragua donde han asesinado a personas que van a cerrar negociaciones para adquirir carros.
—Sí. Luego Aragua asume una buena parte del control del MarketPlace. Se organizan y empiezan a secundar lo que se hacía en Trujillo.

—Recientemente usted habló de un aumento en los femicidios. Pero ese delito no aparece en los once indicadores delictivos registrados por el Observatorio Venezolano de Seguridad Ciudadana. Está el homicidio.
—Deberían incluirlo, porque es un fenómeno que, no es que no existía, era invisible. Existía pero no era visibilizado como hoy en día luego que la Asamblea Nacional aprobara una ley para proteger a las mujeres de la violencia. De hecho, la ley se reformó porque hacía falta penalizar la divulgación por medios informáticos de la vida íntima de una persona. Y seguirán las reformas.

—Pese a esas modificaciones, aún persiste la desconfianza de la mujer a la hora de formular la denuncia contra su pareja, según testimonios.
—Hay un temor de las mujeres por denunciar al hombre agresor. Muchas mujeres no denuncian a sus parejas, primero por no generar más miedo del que ya sienten, que la reacción del hombre sea mayor. También hay muchas mujeres que prefieren mantener una relación. Ya el problema no es la atención del funcionario que recibe la denuncia, el problema es el miedo de la mujer a denunciar. Allí radica la cosa.

—¿A qué se atribuye esa situación?
—Depende del estrato social al que pertenece la mujer. Cuando tú analizas las cifr es más fácil que una mujer de un sector popular denuncie a la pareja, que el de un estrato clase media, por razones de vergüenza, de pena. En Santa Mónica, un sector de clase media, denunciaban menos que en El Valle. Se hizo una comparación a partir de cifras. Las denuncias de mujeres contra hombres en El Valle eran altas en comparación con las de Santa Mónica.

—¿Cuántas bandas han sido desarticuladas en el país según las últimas estadísticas?
—Hay seis organizaciones estructuradas que han sido desarticuladas. Estamos hablando la de la Cota 905, El Malony o Tren del Llano, se golpeó a la del Conejo, en Cagua, en Maracaibo se le ha dado duro a Yeiko Masacre, Catire Masacre, El Caracas y El Yiyi. Hay que distinguir entre bandas y organizaciones estructuradas. Hace dos días yo anuncié que habíamos detenidos a cuatro sujetos en Carúpano, Sucre, dedicados a desvalijar vehículos. Esa no es una organización completamente estructurada. Esa es una banda de menor monta.

—Esa de El Malony nació en Altagracia de Orituco, Guárico, y luego se mudó a Sucre donde abatieron a su fundador Gilberto Malony. Pero en Guárico siguen delinquiendo con el nombre de Tren del Llano. Cobran vacuna a los agroproductores y les mandan videos para amedrentarlos, tal como hemos reseñado basado en testimonios recopilados en Zaraza, Guárico, entre otros.
—Ese es el mismo modus operandi que se usa en Maracaibo, se está utilizando en San Juan de los Morros, Bolívar, Barquisimeto y ahora en Zaraza. Lamentablemente a veces captan funcionarios que pasan a ser parte de esas organizaciones. Yo acabo de meter preso ahorita a dos funcionarios del Cicpc.

—¿Cómo debe manejarse la víctima de extorsión cuando le llega un video de esos exigiéndole tal o cual cantidad de dinero?
—Lo primero que debe hacer es la discreción. Lo segundo es acudir a los organismos de seguridad ciudadana con esa misma discreción. Nosotros en cada estado tenemos un equipo. Separé lo que es extorsión de secuestro, antes era una sola división.

—Observamos un poder de fuego en estas organizaciones dedicadas a la extorsión. En los videos que envía alias Carlitos Pirela a los agroproductores, el sujeto exhibe un fusil AR-15, por ejemplo.
—Hemos visto armas largas como fusiles calibre 5.56, 7.62, como los Kalashnikov y el Fusil Automático Liviano. Hemos visto punto 50, los recuperamos en la Cota 905 durante la operación Gran Cacique Guaicaipuro I. Cuando uno analiza los seriales de esas armas recuperadas en la Cota 905 dicen ‘Policía Nacional de Colombia’. Tenemos una frontera con Colombia muy abierta y el tráfico de armas es muy fácil, muy sencillo porque no tenemos un policía en cada metro en esa frontera de 2.500 kilómetros. Por allí están entrando muchas armas a nuestro país. Sin contar las importaciones puerta a puerta.

—¿En qué consisten?
—En esas importaciones pueden venir escondidos algunos armamentos pesados. Ese es un tipo de importación que existe. Es el container que viene de cualquier país directamente al lugar donde se va a recibir la mercancía sin mucha revisión a fondo.

—¿Qué medidas se han tomado para evitar el ingreso de armas de fuego bajo esa modalidad?
—El Seniat ha incrementado sus niveles de supervisión. Está utilizando escáner para minimizar cualquier tipo de ingreso ilegal de armas. El Seniat ha detectado muchas cosas. En las épocas de guarimbas detectaron muchas cosas que venían entrando al país como las máscaras que usaban los guarimberos. Pero la mayor cantidad de armas que está ingresando al país viene por esa frontera tan abierta que tenemos con Colombia; por las trochas.

—Hemos visto que se incautan cargamentos de droga junto con cartuchos destinado a fusiles.
—Una cosa va con la otra: la droga y las armas, la droga y la violencia. La droga no es de Venezuela, viene de Colombia; las armas vienen de Colombia y el que está en el tráfico ilegal aprovecha todo eso para meterlas. No necesariamente es droga; vienen acompañadas de armas, municiones u otro algún elemento que pueda generar algún dividendo para el traficante.

—De acuerdo con lo que ha dicho el presidente de la Asamblea Nacional, diputado Jorge Rodríguez, los carteles del narcotráfico colombiano han captado a bandas criminales venezolanos para el tráfico de drogas. ¿Ustedes han observado ese fenómeno?
—Bueno desde la Cota 905, esos grupos pretendían atacar al Estado venezolano. Ellos creían que podían avanzar. Iban con otras intenciones de querer tomar el poder del Estado, apoyado por algunos factores políticos quienes les hacían ver las ventajas para ellos si lograban un cambio de gobierno. Ellos venían haciendo ensayo y error, cada vez tomaban más espacio, se les fue permitiendo. Cada vez que había un evento del Presidente de la República sobre la seguridad ciudadana, ellos provocaban una acción, ellos armaban un alboroto.

—¿Y por qué se dejó que esa situación delictiva tomara cuerpo?
—El presidente Nicolás Maduro siempre pensó en los daños colaterales, en los derechos humanos, esperó para dar una orden y darle un parao a lo que venía de manera avasallante. Poco a poco venían tomando más espacios; ya no era la Cota 905, era La Vega, se estaban extendiendo a Caricuao, estaban tratando de tomar El Guarataro. Allí se metió el Cicpc. Pretendían rodear a Caracas. Y ante una acción posible de un golpe de Estado, había que tomar las acciones.

—¿Dónde están los cabecillas de esa organización de la Cota 905?. Me refiero a alias El Vampi y El Garbis.
—El Vampi, El Garbis, El Príncipe. Hay varios. Los dos primeros sabemos que están fuera del país, inicialmente fueron a Colombia; se dice que El Garbis está en España. De acuerdo con la investigación muy seria sabemos que sí se movieron a España unos, otro se mantuvo en Colombia. Se pudo evidenciar la vinculación que tenía El Vampi con grupos de narcotraficantes colombianos. Es posible que él esté gozando de la protección de algunos narcos colombianos, porque él era su brazo ejecutor aquí en Venezuela.

—¿Y qué ha pasado con alias El Conejo? Observamos como una alianza entre él y Carlos Revette (El Koki).
—Ciertamente El Koki y El Conejo tenían una alianza. Unos días antes de tomar la Cota 905 yo estuve en Las Tejerías, donde se originó una resistencia con el grupo del Conejo. Desarrollándose ese evento allá, aquí en Caracas comenzaron los disparos contra la población advirtiendo que dejaran tranquilos a sus amigos de Las Tejerías. Por eso es que cuando viene la toma de la Cota 905 El Koki se refugió en Las Tejerías, siempre se supo eso. Estaba protegido por un delincuente que se encuentra en un centro de reclusión del estado Aragua.

—Usted se refiere a Héctor Guerrero Flores, alias Niño Guerrero.
—Exactamente. Ese sujeto maneja prácticamente parte de la delincuencia nacional. Él (Niño Guerrero) no podía tenerlo en el Centro Penitenciario de Aragua (Tocorón), pero dejó que lo protejan en Las Tejerías.

—Se ha mencionado que alias El Conejo está presuntamente enconchado precisamente en la cárcel de Tocorón. ¿Qué sabe usted de eso?
—Se maneja todo tipo de información. Y créeme que nuestros organismos de seguridad ciudadana y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana estamos trabajando, y el día en que se ubique a esta persona será sometida a la ley. Será detenida y puesta a la orden de los tribunales.

Al detal

  • ”En Venezuela se mide el índice delictivo a través de once delitos que son los de mayor ocurrencia, de acuerdo con estudios. Por ejemplo, en la semana que va del 28 de marzo al 3 de abril pasado, estos son en este orden: hurto, robo, lesiones personales, violencia física, robo de vehículos, homicidio, delitos informáticos, hurto de vehículos, extorsión, violación y secuestro”.
  • “El robo de vehículos es un delito que bajó muchísimo. A veces el factor sorpresa no le da chance de reaccionar a las víctimas de este delito. ¿Qué es lo recomendable?, tratar de hacer ejercicio de control y reacción. Es decir, si te sorprende el ladrón lo más lógico es la calma, evitar mirar a la cara al delincuente para que él no se vea amenazado. Más adelante el bien se puede recuperar, lo que no se puede recuperar es la vida”.
  • ”Nosotros estamos atacando el microtráfico desde la División contra Drogas. No estamos realizando operaciones a gran escala porque creo que la Guardia Nacional Bolivariana maneja muy bien eso. Esto nos descarta que si nos llega una información de un alijo, no hagamos las coordinaciones necesarias con los demás organismos para desmantelar o incautar una gran cantidad” .