InicioTu mascotaHistorias de MascotasAl gatito Mochi lo rescataron recién nacido y logró salir adelante

Al gatito Mochi lo rescataron recién nacido y logró salir adelante

Esta es la historia de cómo mi Mochi, siendo tan pequeñito, sobrevivió y es mi consentido. Él es un gato que rescatamos chiquitico. Tenía, según mis cálculos, un día de nacido, pues hasta el cordón umbilical aún lo tenía pegado.

Lo encontramos en el Centro Comercial Vizcaya. Mi hermana y yo, sabíamos que no sobreviviría si alguien no lo agarraba. Así que nos lo trajimos a casa.

Estaba muy pequeño, pero es fuerte y sobrevivió
Estaba muy pequeño, pero es fuerte y sobrevivió

No sabía qué hacer porque era tarde y a esa hora no había nada abierto. Le hice leche, con una receta de internet, leche de esas para cachorro. Lo alimenté esa noche en una inyectadora.

Se levantaba a cada rato, calenté botellas de agua, lo coloqué en una poncherita y así estuvo calentito. Estuvo con nosotras, como un bebé recién nacido que era, hasta que creció y comía solo.

Aquí un poquito más grandecito con los ojos abiertos
Aquí un poquito más grandecito con los ojos abiertos

Me lo llevaba hasta para las reuniones familiares, porque comía cada cuatro horas. Mi hermana me ayudó en todo este proceso de cuidarlo, estimularlo, limpiarlo.

La verdad, siempre ha sido un gato sano. Creció muy bien, es mi niño. Ya al mes, ¡por fín!, comenzó a hacer sus necesidades solo, porque era importante estimularlo, así que siempre lo estimulábamos con un algodón húmedo para que pudiera orinar, defecar, todo eso.

Y también con un cepillito de dientes mojado, le pasábamos por el cuerpo para que se aprendiera acicalar, simulando la lengua de su mamá gata, que en este caso, éramos mi hermana y yo.

Todo esto buscado en internet, con google que todo lo sabe y fue nuestro aliado en la crianza de Mochi. Ya tiene dos años y esperamos sean muchos más.

Mochi hoy
Mochi hoy

Yo soy su persona favorita. Alguien le hace cariño y él me mira fijamente, como pidiendo aprobación.

Ha probado un montón de gatarinas y todas le gustan. oído. Lo consiento y le doy yogurt, que le encanta y la mantequilla de maní también, se emociona como si le estuviera dando salmón.

Cuando arreglamos la cama se monta y trata de agarrar las arruguitas que se hacen en las sábanas a medida que la arreglamos, así como en los videos que se ven en las redes sociales.

Cuando me voy a acostar a dormir es su momento de “caza”. Mis pies, se convierten en su “presa”, siempre que me voy a montar en la cama para dormir. Para él es lo máximo y para mi es horrible.

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