Cuidado con las patitas de tus peludos

De la misma manera que los pies saludables aseguran un adecuado desenvolvimiento en la vida diaria de las personas, lo mismo suponen las patas de nuestros animales de compañía. Cuatro patitas sanas, firmes y bien cuidadas son la base para que el consentido de la casa desarrolle su rutina con total normalidad e independencia.

Comer, correr, brincar, jugar y hasta sentarse no sería un verbo facil de ejecutar para nuestras mascostas, si alguna de sus cuatro patas presenta una lesión. Por esa razón es conveniente conocer diversos cuidados que se deben tomar en cuenta para evitar cualquier herida o desgaste en las almohadillas que conforman las patas de nuestro animal.

Los especialistas que hacen vida en la clinica “Mestizos Centro Veterinario” explican que las almohadillas cumplen dos funciones específicas: Amortiguar y absorber los golpes al caminar y correr. Además de resistir la abrasión del constante contacto y erosión de las patas contra el suelo.

Otro dato importante que destacan los veterinarios es que esta zonas son denominadas “interdigitales”, ya que están formados por una piel con unas características únicas en el perro. Esta piel está llena de glándulas sudoríparas, la única zona del perro (junto con la piel del hocico) donde existen este tipo de glándulas. “Por decirlo de una forma sencilla y directa, los perros no sudan, eliminan el calor a través del jadeo, excepto entre los dedos, donde sí pueden sudar”, explican.

Asimismo, los expertos alertan que las lesiones en las almohadillas son muy frecuentes por estar expuestas constantemente a golpes, cortes y desgate. Sobretodo en los perros que pasean por espacios de concreto.

Por esa razón, resulta conveniente alternar el paseo del cachorro por asfalto y zonas verdes. Este es un método ideal, no sólo para evitar el desgaste, sino también para ir acostumbrando sus almohadillas al asfalto. De este modo, vamos dando tiempo a las almohadillas a que se endurezcan poco a poco.

Una buena hidratación es esencial, debido a que ayuda a mantener sus almohadillas suaves y fuertes.

La edad también influye. Con el paso del tiempo las almohadillas van haciéndose más resistentes, hasta llegar al punto de engrosarse en exceso en animales de edad avanzada.

 

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