El cerebro de tu perro no registra tu cara

Los perros fueron entrenados para someterese a resonancias magnéticas

Un estudio científico determinó que el cerebro de los perros no se impresionan con las caras de sus dueños, ni los rostros de otros perros.

Según el artículo divulgado en el portal de la revista Science News, a diferencia de las personas, los caninos no parecen tener sistemas neuronales que sean más sensibles a los rostros. A muchos dueños de perros les encanta mirar las caras de sus cachorros. Pero esa fascinación puede ser una calle de un solo sentido, al menos en el cerebro del cachorro.

Los cerebros de las personas están exquisitamente sintonizados con los rostros y la gran cantidad de información que pueden transmitir las expresiones.

Investigadores en Hungría y México utilizaron tecnología de escaneo cerebral en 20 perros para medir las respuestas a las caras. Los perros fueron entrenados para permanecer quietos en posición de esfínteres dentro de un tubo de resonancia magnética, apoyando la cabeza en una mentonera mientras miraban una pantalla. Los científicos reprodujeron cuatro tipos de clips de vídeo de dos segundos para que los vieran los perros: la parte delantera o trasera de una cabeza humana y la parte delantera o trasera de la cabeza de un perro. Treinta voluntarios humanos en máquinas de resonancia magnética vieron los mismos videos cortos.

Como han descubierto muchos estudios anteriores, los rostros cautivaban a las personas. Cuando se muestra una cara, ya sea humana o de perro, se activa una gran franja de los sistemas visuales de estas personas. Estas regiones del cerebro estaban más tranquilas cuando la gente veía la parte de atrás de la cabeza.

Sin embargo, las partes del cerebro de los perros que procesan la visión no parecían preocuparse por las caras, informan los investigadores el 5 de octubre en el Journal of Neuroscience. Ninguna área del cerebro tuvo mayor actividad al ver una cara en comparación con la parte posterior de la cabeza. En cambio, las áreas de los sistemas visuales de los perros estaban más ajustadas si el video presentaba un perro o un humano.

Aún así, el estudio midió las respuestas cerebrales, no el comportamiento. Los resultados no significan que los perros mismos no vean o no les importen las caras. Otros estudios han demostrado que los caninos pueden reconocer las señales faciales de las personas.

El nuevo hallazgo se suma a los datos extraídos de otros estudios sobre la cognición canina. Pero por ahora, un reconocimiento completo de cómo un perro experimenta el mundo está más allá de la comprensión humana.

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