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El mito del gato volador

El síndrome del gato paracaidista o volador ocurre cuando el felino se precipita al vacío desde una altura elevada

Encontré a esta gatita en la planta baja de mi edificio. Comenzó a hacer vida en el jardín y áreas comunes, pero algo no estaba bien y pronto correría mucho peligro.

Resulta que ella sabía, que si se abría el ascensor, a ciertas horas, estaría un perro y ella era totalmente antiperros.

Se le lanzaba encima, los atacaba horrible, los rasguñaba y mordía. ¿Qué cómo lo sé? Ocurrió varias veces y solo a los perros que bajaban por el ascensor.

Ella siempre estaba al asecho. Un día bajé con uno de mis perros, el más viejito y pequeño de tamaño. Ella se abalanzó sobre él y fue terrible porque, para que no lo atacara a él, yo actué y los rasguños y mordiscos, me los gané yo.

La gata se escapó tres veces

Como pude me la quité de encima y no paré de pensar en el riesgo que recaía sobre ella. Varios vecinos la alimentábamos y era un sol, un dulce con las personas, pero no con los perros. Era una gata antiperros.

Mi preocupación creció mucho más, de considerar que la botaran, porque ella era muy dulce y se dejaba cargar. Así como apareció en mi jardín, la iban a volver a tirar.

Entonces, tomé el riesgo, la subí a mi casa. Pero ojo, que yo tengo a los perros separados de los gatos. En la parte de arriba tengo a los gatos y en parte de abajo, tengo a los perros. Así que el riesgo, no sería “tan alto”.

La subí y mis gatos la aceptaron, todo iba muy bien, era una gata feliz, la esterilicé y empezó a ser parte de mi familia. Hasta que un día, la busqué por todos lados y no la encontré.

Por favor en un apartamento, en un piso 8, imposible que se pierda… salvo que… Comencé a asustarme y pensar lo peor. ¿Se habrá lanzado? ¿Pero cómo si las ventanas estaban cerradas?

En su primera escapada en el estacionamiento
En su primera escapada en el estacionamiento

Se confirmaron mis temores, ella estaba en el estacionamiento, ¿cómo sobrevivió a 8 pisos? Una pregunta que no tengo clara todavía.

La subí nuevamente a casa y estaba sin un rasguño, sin fracturas, sin daños. Nunca entendí. Pasaron unos 6 a 9 meses y otra vez se lanzó. Yo estaba en crisis, no comprendía cómo podía ella hacer esto.

Al más mínimo descuido o mínima distancia de una ventana entreabierta, ella saltaba. Bueno, lamentablemente, una tercera oportunidad ocurrió.

Ella saltó nuevamente, de la ventana desde un lado que no era posible “planear” que es lo que suponemos ella hacía. El espacio entre las alas del edificio, era pequeño y supongo que se golpearía al lanzarse y la encontré sobre el estractor en la planta baja.

Fue terrible, estuvo muy poco tiempo en casa y esto trajo como consecuencia, que yo colocara una malla, para evitar estos escapes con desenlace fatal.

Por eso, si tienes un gato, no te confíes, ellos son muy hábiles y no sabes cuándo le dará por escapar. Le decía la gata voladora y mis amigos me preguntaban por ella, porque lanzarse y sobrevivir sin un rasguño, fue toda una proeza.

El síndrome del gato volador

Los gatos no vuelan. Pueden planear por el denominado efecto del gato volador .

Por su carácter curioso y cazador los gatos se arriesgan a realizar incursiones en tejados, cornisas, terrazas o ventanas, y en caso de caída pueden sufrir distintos tipos de lesiones

El síndrome del gato paracaidista o volador ocurre cuando el felino se precipita al vacío desde una altura elevada, puede ser a consecuencia de un despiste o un resbalón derivado de la inexperiencia a la hora de calcular distancias.

Suele ocurrir con gatos jóvenes o con gatos adultos con pérdida de capacidades, o en felinos no castrados que empiezan a salir al exterior en busca de compañero o compañera. Pero ningún gato está exento de sufrir en algún momento una caída al vacío.

En ocasiones, caer desde una altura no muy elevada puede causar más lesiones, o más graves, que si la caída se hubiera producido desde una altura mayor. Se cree que esto ocurre por el sentido de “enderezamiento” del gato que le permite darse la vuelta mientras cae y amortiguar así parte del golpe. 

Junto a las lesiones derivadas de la caída el animal también puede sufrir accidentes una vez en la calle (extravío, atropellos, etc) e incluso lesionar a personas en su caída.

La causa más habitual de caídas es el instinto de caza. Cuando el gato está concentrado es capaz de mantenerse sin problema sobre una barandilla de apenas unos centímetros, pero ante un estímulo fuerte puede lanzar la zarpa o incluso saltar sin recordar la altura a la que se encuentra.

Esto se debe a que los felinos tienen un instinto predatorio muy fuerte, que hace que respondan de forma instintiva cuando un objeto o un animal se mueve junto a ellos. Las pérdidas de equilibrio se dan con más frecuencia en gatitos jóvenes y cachorros, dado que su interés por todo provoca que puedan subirse a cualquier altura sin tener controlados por completo los movimientos de su cuerpo.

Por último, el celo interviene de forma importante en el Síndrome del gato paracaidista, especialmente cuando se trata de machos no castrados. Estos animales son capaces de detectar a una hembra en celo a varios kilómetros y tratarán de ir en su busca sin tener en cuenta las alturas que tengan que sortear.

¿Cómo saber si mi gato está bien después de una caída?

Cuando un gato sufre una caída pueden ocurrir dos cosas. La primera es que la altura no sea la suficiente y el animal no sea capaz de colocarse en el aire, por lo que puede golpear con los costados o las patas traseras. En este caso las fracturas de cadera y de las extremidades posteriores (principalmente de tibia) son las más habituales.

Cuando la altura le permite al felino colocarse suele caer con las cuatro patas a la vez. Estas extremidades están preparadas para flexionarse y amortiguar el golpe, pero una altura excesiva hará que las patas no frenen la caída y el animal se golpeé en la boca.

En estos casos las fracturas de mandíbula y de paladar habituales, al igual que la rotura o pérdida de piezas dentales. La gravedad de las lesiones dependerá de la fuerza de la caída. Tampoco podemos descartar los daños causados al chocar contra elementos como ramas, tendederos, etc, que pueden provocar fracturas de costillas, rotura de vejiga, daños en el hígado o el bazo, hemorragias, etc.

Algunas recomendaciones para reducir el riesgo de caídas en los gatos:

La prevención de las caídas es la única forma de evitar el síndrome del gato paracaidista. Lo ideal es poner redes en ventanas y terrazas, de modo que aumentemos la seguridad del hogar para el felino.

En un hogar donde se convive con gatos, el mayor riesgo para que se produzca este síndrome es, por un lado, tener las ventanas, balcones y terrazas sin protección y, por otro, tener a tu gato sin esterilizar.

En estos casos la prevención es la mejor opción, por lo que lo aconsejable es colocar protecciones en las ventanas. Es importante no fiarse de las ventanas con aperturas parciales -tipo oscilobatientes-, ya que los gatos pueden escapar por ellas o sufrir lesiones al quedar atrapados en las mismas.

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