Decaimiento en los gatos es señal de infección

Tommy es un pequeño gato mestizo que conseguimos un día muy chiquito en un basurero, lo llevamos a casa para brindarle los cuidados necesarios para luego buscarle un hogar amoroso que lo quisiera, sin embargo a medida que pasaba el tiempo Tommy comenzó a presentar un día decaimiento y falta de apetito.

Pensábamos que era algún emparche en el estómago por algo que se hubiera comido y lo dejamos pasar unos días más, pero la situación empeoró, comenzó a presentar altas temperaturas, vómitos y diarrea, por lo que fue llevado al veterinario para su revisión.

El médico que lo atendió lo examinó y de acuerdo a su cuadro clínico podrían ser varias cosas, comenzó a descartar y aplicó una prueba llamada snap muy costosa para determinar si se trataba de uno de los virus más temidos en gatos.

En efecto el resultado fue positivo Tommy tenía panleucopenia felina, lo que en perros es parvovirus, una enfermedad mortal que si no es atendida a tiempo causa la muerte del animal. Fue un proceso duro, pues Tommy apenas llegaba a los 4 meses de edad, no había sido vacunado y con este diagnóstico las cosas se ponían cuesta arriba.

Tommy estuvo a punto de morir, pero gracias a la destreza de los veterinarios que lo atendieron, y le colocaron tratamiento sintomático, hoy el gato se encuentra recuperado, pero con una estricta dieta a base de zanahorias, consomés sin grasas y frutas, pues su estómago quedó muy afectado por este virus.

La Panleucopenia felina, es un virus muy parecido al parvovirus canino es una cadena simple de adn. Es una infección muy contagiosa y grave que causa enfermedades gastrointestinales, del sistema inmunitario y del sistema nervioso.

Esta enfermedad se transmite por contacto directo sea por secreción nasal, saliva, heces o cualquier secreción o fluido de un animal al otro o un ambiente contaminado, así lo explica el médico veterinario Jorge Tartaret, Coordinador Nacional de la Misión Nevado.

El experto señala que otro de los factores de contagio ocurre cuando un gato contaminado orina en un grupo y otro tuvo contacto con él y le transmitió la enfermedad; también se produce una transmisión placentaria cuando una gata preñada lo tiene y lo pasa al gato.  

Aparición de síntomas

Un gato puede estar infectado en dos o tres días antes de la sintomatología clínica y este ya puede ser el transmisor de ese virus que se pueden encontrar en las heces, la orina, penetrar por vía oral, afecta la médula ósea, los intestinos, los nódulos linfáticos y los ojos.

Otro de los síntomas que más llama la atención son los ojos alterados, también pueden presentar diarrea, aparecer una fiebre más o menos de 40°C, el animal está deprimido y con anorexia, explicó Tartaret.

Para detectar la fiebre en el animal se toma la temperatura en el recto del gato con un termómetro sea digital o rectal.

“Lamentablemente como esos son síntomas muy generales, nosotros los veterinarios no lo diagnosticamos debido a que pasa desapercibido; la única opción de diagnosticarla es por un snap y su costo es elevado”, indicó el médico.

Asimismo enfatizó en que cuando el animal está grave se produce una sepsia y se destruye el intestino y es cuando no hay nada que hacer.  

Tratamiento

El especialista manifestó que el tratamiento consiste en atender la sintomatología que presente el animal. “Si presenta infección se controla con antibióticos, si es vómitos se le coloca antiemético, diarrea se coloca antidiarreico”, explicó Tartaret.

El médico destacó que la prevención ante esta enfermedad que no tiene cura es la vacunación a tiempo. “La vacuna que previene esta enfermedad es la triple felina la cual se debe aplicar a los dos meseS de edad del gato; esta vacuna viene compuesta para prevenir tres enfermedades virales que son la rinotraqueitis, la panleucopenia y el calicivirus”, destacó.

Asimismo agregó que la Misión Nevado no cuenta con jornadas del plan de vacunación, solo aplican la vacuna antirrábica, la cual es fabricada en Venezuela por lo que no se han visto afectados por el bloqueo impuesto por EEUU, informó Tartaret.

El especialista resaltó que en Venezuela no hay una cultura preventiva de vacunación en gatos. “Ahorita es que esta empezando a verse más consultas y vacunaciones en felinos; aquí no teníamos la cultura de llevar a los gatos a un chequeo veterinario ni aplicar un plan de vacunación”, destacó el médico.

Casos

El médico veterinario, Jorge Tartaret, comentó que han llegado varios casos de panleucopenia a su consulta, pero cuando llegan a su diagnóstico es poco lo que se puede hacer por el animal, debido a que cuando el responsable del mismo detecta que algo no esta bien en el gato ya la enfermedad ha avanzado y causado daños en el organismo.

“Muchas veces cuando el dueño del animal lo lleva a la consulta, este se encuentra ya en muy malas condiciones o en pronóstico reservado y pocos se han salvado después de haber sido diagnosticados con la enfermedad”, puntualizó.

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