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Bambi no resistió el tratamiento para el cáncer

El veterinario no nos advirtió sobre los efectos secundarios de las medicinas

Yo acababa de perder a mi perra y estaba bastante triste. Siempre había tenido perros comprados y además, de raza. Esto de las adopciones no las conocía y no estaban en mi panorama.

Sin embargo, el amor hacia los animales, siempre estuvo allí. Un día, una amiga rescatista, proteccionista, me dice que tiene una perrita que busca una familia, que necesitaba un hogar y me la trajo.

La gente decía, tienes que entregarla en adopción y yo dije, no, yo la asumo, ella no va a volver a la calle. Era muy nerviosa, ella ya venía con muchos miedos. Tenía unos 3 meses cuando llegó a mi vida y ya conocía el maltrato. No era justo.

Todos nos enamoramos de ella. Mi mamá que nunca había sido apegada a un animal y decía “el animal allá y yo aquí”. Bambi terminó durmiendo con ella. Se ganó a mi mamá, es que era muy amorosa.

Bambi estaba consentida y querida, un día mientras la tocaba, noté algo extraño.  En su cuello, había como algo inflamado, eran varias cosas. Todo ocurrió muy rápido. Eso fue un domingo y el lunes, ya la estaba llevando al veterinario.

El diagnóstico

Le diagnosticaron cáncer en los ganglios, fue terrible. Me peleé con Dios, no entendía cómo podía permitir que sufriera tanto. Nosotros estábamos dispuestos a pagar lo que fuera, empeñar lo que fuera.

La vida de Bambi, para nosotros era lo más importante, su calidad de vida todo lo que le ayudara a estar mejor, íbamos a procurarlo para ella. No obstante, eso no fue así del todo. Gastamos muchísimo dinero, pero ella seguía con malestares muy fuertes.

Aprovechado esta entrevista, como la mamá humana de Bambi quiero extender un llamado de atención a los médicos veterinarios: “por favor yo sé que necesitan trabajar y necesitan cobrar, pero un animalito también merece que le den una oportunidad y los costos eran altísimos, una biopsia, hace una año costaba $400 y $500, yo iba  hacer lo que fuera por salvarla”

Fue muy duro, a pesar de los tratamientos, ver cómo se quedó ciega y que sentía dolor. Yo busqué a los mejores oncólogos veterinarios para que la evaluaran y la trataran.

El tratamiento que se recomendó, fue la quimioterapia, que aprovecho nuevamente este canal para pedirle a los veterinarios que sean sinceros, que adviertan las consecuencias, que un medicamento puede ocasionar.

A mí no se me advirtió sobre los posibles efectos secundarios, pasó una noche terrible y se complicó al punto de tener un derrame pleural y ascítis (líquido dentro de los pulmones y liquido en el área abdominal, respectivamente).

Fue una situación en la que además el veterinario, no estaba muy involucrado. Esto me hizo sentir muy mal, por eso el llamado es a los veterinarios, sus pacientes son animales, pero quienes reciben las instrucciones, cumplen el tratamiento y además les pagan, son sus dueños o familia humana.

Cada vida cuenta, sean animales o personas. Este oncólogo, no hizo ninguna advertencia y le suministró el tratamiento de quimioterapia. Bambi, no lo resistió.

A los veterinarios

Es su profesión y entendemos que deben cobrar sus honorarios, pero si saben que no habrá una mejoría o saben que deben actuar de una manera o de otra, por favor, háganlo y de una manera correcta y justa.

Adviertan sobre los riesgos de cualquier tratamiento, adviertan para que el responsable de ese animalito, esté preparado.

Sí bien es cierto muchos haremos lo posible por pagar lo que sea por salvar la vida de nuestro perro/gato, no se aprovechen de eso.

Sabemos que tienen otros pacientes, pero una emergencia, como consecuencia de un tratamiento administrado por el médico veterinario tratante, merece por lo menos que atiendan la llamada, respondan el mensaje, envíen un texto, señales de humo, pero contesten. Es su paciente.

Al final de la historia, tal como lo mencioné antes, muchos, estamos dispuestos a pagar lo que haga falta. Habrá quienes no pueden, por favor, sean solidarios, porque el amor hacia estos seres es único.

Mensaje a los dueños, tenedores, responsables o papás

Si el animal está enfermo, acudan al veterinario enseguida, ellos no hablan para decirnos que se sienten mal. Debemos estar atento ante cualquier anomalía.

Apóyense en las redes sociales, en amigos, en jornadas y actividades de salud animal, pero no dejen pasar situaciones de riesgo, síntomas extraños que pueden comprometer la vida de un animal.

Escojan a un especialista, no pidan medicación en el grupo de proteccionistas o al vecino. «De buenas intenciones está repleto el camino al infierno», decía mi abuela.

Hazle todas las preguntas que tengas al veterninario ante la incertidumbre, esto evitará que muchas cosas se den por entendidas y el animalito podrá estar seguro.

Un asistente veterinario, no es un médico veterinario, un peluquero canino, no es un médico veterinario, un proteccionista, no es un médico veterinario. Acude al especialista, no juegues con su vida.

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