InicioTu mascotaLila acompañaba a papá a la parada, pero un día nunca volvió

Lila acompañaba a papá a la parada, pero un día nunca volvió

Los perritos nunca deben salir solos, la calle tiene muchos riesgos

La perrita Lila tenía por costumbre seguirte y acompañarte hasta la parada, así como lo hacía Hachiko, el perro de aquella película en la que el que no lloró, no tiene corazón jajaja. Sí, tiene esa terrible costumbre.

Y cuando digo que es una terrible costumbre, es porque muchos animales se pierden, porque se desorientan, ante un estímulo como los fuegos artificiales, disparos, otro perro o gato. Simplemente, se pierden.

Recuerdo que cada mañana, ella acompañaba a mi papá hasta la parada y cuando ella regresaba, era la hora de salir para que mamá me llevara al colegio.

Apenas ella se asomaba en la reja, ya mamá decía, apúrate, que llegó Lila, así le bautizó papá. En aquel momento creo que Lila Morillo, le gustaba a papá y como amaba tanto a mi perra, ese nombre escogió.

Volviendo al tema, era, Lila, corría al llegar a la puerta y cuando mamá me llevaba al colegio, ella nos acompañaba. Era tan inteligente. Recuerdo que sabía cuando cruzar la calle, evitaba distracciones y siempre iba a nuestro ritmo.

Lila vivió 6 años con nosotros, la verdad es que la queríamos mucho, pero no sabíamos algunas cosas o como le digo a mamá: » el sentido común, no es tan común».

Una cosa es que el perro sea inteligente, otra es que sea de piedra o tenga súper poderes. Lo cierto es que un día, Lila acompañó a papá, como cada mañana hasta la parada, pero no regresó.

Yo terminaba de desayunar apurada y mamá junto a mi, termina de comer y me pregunta ¿qué hora es, que raro que Lila no llega, será muy temprano?

Pues, algo le había pasado. Lila no llegó. Mamá vio la hora y corrimos a la puerta, porque ya yo iba tarde. Pero Lila no estaba ni cerca y menos en la puerta.

Por el camino, aquella mañana, mamá saludaba y aprovechaba de preguntar si habían visto a Lila, es que era muy popular y querida en el sector. Pero nadie la había visto pasar esa mañana.

Estuve en clases aquella mañana, el transporte me dejaba de última y Lila acostumbraba ladrar como loca cuando llegaba el transporte, salía a recibirme, pero nada de eso pasó ese día.

Me despedí del transporte, entré a casa y mamá estaba extraña. Yo no entendía nada, ¿por qué Lila no estaba en la casa? ¿ por qué no regresó?

Para hacerles el cuento corto, Lila nunca apareció, yo lloré por meses y no quise tener otro perro en mi vida. Me molesté con todos, qué le pasó a Lila, por qué no había regresado como siempre.

Las dudas, eran muchísimas, pero nadie tenía respuestas. Yo pensé en muchas cosas. Hoy en día, soy una mujer hecha y derecha, tengo una perrita y luego de entender tantas cosas, quiero compartirte algo.

Cuando Lila se perdió, preguntamos por todos lados, no pegamos carteles y no había redes sociales. Preguntamos a los alrededores y nadie supo nada. Mi mamá, luego de muchos años, me contó, que habían encontrado su cuerpo sin vida, en una urbanización cercana, al lado de la vía.

Recuerdan cuando les dije que el sentido común, no es tan común, bueno, ahora reflexiono y no logro entender, cómo es que todavía la gente le abre la puerta de la casa al perro para que salga y regrese cuando quiera.

¿Sabes cuántos peligros están en la calle y nuestros animales no pueden defenderse?

Si los perros se asustan o persiguen a otro animal, corren sin rumbo y cómo regresan, si no saben ni donde están.

Si una persona mal intencionada les tira el carro, les tira el carro y punto, acaso son de piedra o tienen super poderes… ojalá los tuvieran.

Cuánto sufrimiento podemos evitar si no dejamos que nuestros animales salgan a la calle como si fueran una persona adulta, independiente y con la capacidad de comunicarse y decir «podrías llamar a mi casa, es que me perdí».

Empezando por la plaquita de identificación, es que si alguien lo ve, por lo menos podría llamar y decir lo ví por aquí o por allá, pero nada, ni el collar con la placa, ni el paseo con su paseador o cadena y ni siquiera la supervisión.

En esa película, en la que Hachiko espera en la estación del tren, era otra época, pocos carros, vías, pero en Caracas, urbanización Las Fuentes, en aquella época, la parada más cercana a mi casa eran como 5 cuadras.

Daría lo que fuera por poder cambiarlo todo

Lila no volvió, porque se desorientó y como ella, a cada rato veo por redes sociales casos parecidos; «él salió y no volvió», «salió como todas las mañanas, pero no ha regresado, debe estar emperrado», comentarios que no tienen ningún sentido, al meno para mi.

Mientras pueda proteger a mi perrita, lo hago, cualquier cosa puede pasarle en la calle y nunca me lo perdonaría, así como aun me reprocho todo lo que pude hacer y no hice, por recuperar a Lila.

Siento que no la buscamos lo suficiente. Por favor, no los dejes salir sin supervisión y menos sin una placa de identificación. Es que cuando amas a un animalito, los quieres a todos y sientes el sufrimiento de esa familia, como si fuera el tuyo.

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