InicioTu mascotaHistorias de MascotasUn regalo de navidad inesperado: Suertudo

Un regalo de navidad inesperado: Suertudo

No regales ni gatos ni perros como presente navideño, Adoptar una mascota requiere asumir muchas responsabilidades

Desde siempre, anhelé tener un perro. Sin embargo, mi madre siempre se opuso, y los perros que me regalaban o que recogía de la calle, terminaban siendo dados en adopción.

Con el tiempo, mientras me embarcaba en la universidad y en mi carrera profesional, llegó el momento que no había anticipado. En vísperas de la Navidad, me vi trabajando en una cafetería para ganar un dinero extra. Así fue como, de manera inesperada, llegó a mi vida mi primer perro.

El mes de diciembre comenzó, y mi rutina en la cafetería se llenó de clientes habituales que disfrutaban de su café mientras leían el periódico. Entre ellos, un joven que solía pedir café y perderse en las páginas del diario.

Aunque intentaba mantenerme concentrada en mi trabajo, este chico buscaba entablar conversación. Los días estaban agitados, pero en charlas informales con mis compañeras, compartía mi deseo de tener un perro.

Llegó la víspera de Navidad, un día en el que cerrábamos tarde. Este joven se acercó, tomó su café y, para mi sorpresa, me preguntó hasta qué hora trabajaba. Respondí, continué con mis labores y, al finalizar la jornada, me di cuenta de que él me esperaba afuera durante casi una hora después del cierre.

Cuando salí, llevaba consigo una caja grande. Aunque inicialmente no quería socializar, él me saludó y me preguntó si tenía cinco minutos. Me quedé pensando, preguntándome qué le pasaba. Era la víspera de Navidad, y ahí estaba, con una caja y bolsas. Jamás imaginé que era para mí, pero así era: “Tus deseos de Navidad se han cumplido”, me dijo.

Dentro de la caja, descubrí un cachorro de golden retriever. Fue como una escena de un comercial navideño. Aunque estaba incrédula, nerviosa y tímida, le pregunté si era para mí. Su respuesta confirmó mis sueños: “No pude evitar escuchar que siempre has querido un perro”.

13 años, 13 navidades maravillosas

Aunque estaba en shock, era mi sueño hecho realidad. Con gratitud, le agradecí y regresé a casa con el cachorro en brazos. Al llegar, me encontré con una casa llena de tíos, abuelas; mi familia, numerosa y bulliciosa, se preparaba para la celebración navideña.

Fue cómico cerrar la puerta de casa con un cachorro en manos mientras la familia se organizaba. Mi mamá, al verme, simplemente me miró fijamente y hubo un silencio incómodo. Se quedó “tranquila” omitiendo el sermón y el regaño. Las primas se llevaron al cachorro, y fue como un comodín que evitó que me regañaran.

Lo llamé Suertudo, un perro afortunado que se ganó a toda la familia. Me gradué, me mudé a otro país y disfruté de 13 años llenos de recuerdos mágicos junto a él.

Suertudo fue mi primer hijo, y comprendí la responsabilidad que conlleva tener un perro. Antes de adoptar uno, debemos considerar todas las facetas: paseos, visitas al veterinario, cuidados diarios. Por favor, evitemos regalar animales en Navidad o cumpleaños sin tener en cuenta la responsabilidad que conlleva. Consultemos con los adultos antes de hacerlo y pensemos en el bienestar del animalito que podría terminar en la calle por ser un regalo no planificado.

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