Mi gato huésped

Mi Tico vivía en mi casa, su hotel 5 estrellas

Recibí un gato que no se dejaba tocar hace unos 8 años. Era un cachorro muy arisco, que solo me buscaba cuando quería comer. Lo tenía como un huésped: le cambiaba la caja de arena, el agua y le ponía su comida, pero él solo se alejaba.

Poco a poco, empezó a acercarse, quizás por curiosidad. Se montaba en mi cama y dormía junto a mí, pero no se dejaba acariciar. Era un gato abusador, jajaja.

Un día me di cuenta de que me maullaba sin razón. Me acerqué y le hablé, le pregunté qué quería. Me di cuenta de que había un gato en el balcón, muy cerca de entrar a casa.

Pensé que le pondría agua y comida y, si se dejaba tocar, tendría un gato de verdad, porque este… nada de nada.

Así resultó: le di agua y comida, el gato se dejó tocar y empezó a venir todos los días. Lo que hacía era maullarme, “mi gato huésped” me avisaba, y yo salía a abrir y darle de comer, acariciarlo, mientras Tico, mi gato huésped, observaba.

Un día, una amiga me visitó en el horario de visita de Colin, así bauticé al que venía todos los días. Y mi sorpresa fue ver que, mientras yo alimentaba y acariciaba a Colin, ¡ella acariciaba a Tico! ¿Qué era eso?

Terminé de darle de comer a Colin y estaba celosa. Y se lo dije a mi amiga mientras lo regañaba a él. Tico me miraba, y yo ni lo toqué. De verdad intenté tantas veces, y me decían: “es un gato salvaje, nunca se va a dejar tocar”. ¡Sí, claro!

Para hacer el cuento corto, metí a Colin en casa, lo llevé a castrar y lo dejé para el postoperatorio. Pero ese postoperatorio fue de por vida, jajaja.

Ahora es un peluche

Al principio, Tico no lo quería, como de costumbre, pero luego se hicieron muy unidos. En diciembre, Colin enfermó. Él se robaba mucho la basura. Se intoxicó con algo, y de verdad no supimos exactamente qué pasó. Le di buena vida y mucho amor mientras estuvo aquí.

Pero Tico, que es un antipático, ahora es el triple de cariñoso que era Colin. No sé si es porque entre ellos eran muy mimosos y le hace falta, o porque de verdad me quiere.

Yo lo quiero, y como ahora se deja querer, lo consiento y duerme conmigo como antes, pero ahora sí puedo abrazarlo.

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