Rescatan en una iglesia cría de ajolote, especie en peligro de extinción

Un ajolote en el Centro de Terapias Regenerativas de la Universidad Técnica de Dresde, Alemania, el 30 de mayo de 2016Arno Burgi / www.globallookpress.com

Un bebé de ajolote mexicano fue encontrado por una familia cuando visitaban una iglesia en Caracas. La cría del anfibio —amenazado en peligro crítico de extinción— estaba dentro de una pequeña bolsa que abandonaron debajo de una imagen de la Virgen del Carmen, reconocida dentro de la creencia católica como la patrona del mar y de los marineros.

Tras el hallazgo de esta especie, única en sus características físicas y genéticas, la familia llamó a la médico veterinario, artista plástico y directora de la Fundación Plumas y Colas en Libertad, Grecia Marquís, quien ofreció una entrevista al portal web RT para explicar cómo fue el rescate del animal.

«Cuando lo recibimos era un bebé, un animalito chiquitico que medía como 7 centímetros y no tenía paticas. Ya tiene un mes conmigo y le salieron sus extremidades, está en estado juvenil, ha crecido bastante y mide unos 12 centímetros», detalla Marquís.

El ajolote es capaz de regenerar partes y tejidos de su cuerpo

La médico veterinaria destaca que durante la estadía del ajolote en su fundación, ubicada en una zona boscosa de la Gran Caracas, el pequeño vertebrado ha demostrado que es dócil y amistoso. «Come bastante y lo hace de mi mano, porque son animales amigables. Ellos son carnívoros, le doy camarones disecados ó pedacitos de pollo crudo que han sido congelados antes para evitar que tengan bacterias. Es muy voraz y diariamente come la medida de una cucharada pequeña de proteína».

Marquís, que tiene 20 años de experiencia de trabajo con animales y fauna silvestre, añade que el ajolote «es uno de los animales más impresionantes, maravillosos y extraños del planeta», porque es un anfibio que no hace metamorfosis, como ocurre con la Salamandra; y es capaz de regenerar partes y tejidos de su cuerpo.

«Es impresionante cómo puede regenerar su cuerpo, lo que lo convierte en el único vertebrado capaz de regenerar sus extremidades y tejidos de sus pulmones, corazón, ojos, ovarios, médula espinal y cerebro. Esto lo hace gracias a su carga genética, a su genoma, que es diez veces mayor a la del humano, de allí sus increíbles capacidades».

Otras características

El ajolote es un animal longevo, que puede vivir en su hábitat natural unos 10 años

Marquís resalta que el ajolote, cuyo nombre científico es Ambystoma mexicanum, es uno de los animales más estudiados por los científicos, pues sus características regenerativas podrían ser claves para encontrar la cura contra el cáncer.

El ajolote es un animal longevo, que puede vivir en su hábitat natural unos 10 años y en cautiverio hasta 20. Además puede llegar a medir 25 centímetros y se alimenta principalmente de moluscos, gusanos, larvas de insectos, crustáceos y algunos peces pequeños.

Son ovíparos y capaces de reproducirse una vez al año con dos métodos: uno sexual y otro asexual. Las hembras pueden poner entre 100 a 300 huevos, pero no todos eclosionan. Para nacer tardan entre 10 y 14 días.

Marquís explica que la destrucción de los ambientes naturales se han convertido en un problema mundial que afecta a todas las especies. Por ejemplo, dice, en Venezuela hay en la actualidad una tala indiscriminada de árboles que está destruyendo el hábitat natural de muchas especies que pone en riesgo la biodiversidad y el ecosistema.

«En Caracas y en todo el país hay una tala masiva que afecta directamente la vida de todos. Al cortarse un árbol, las aves rapaces pierden sus lugares de anidación y la oportunidad de alimentarse. Además, con la tala de cada árbol se elimina un pequeño mundo de biodiversidad muy valioso, que acaba con la vida de colonias de insectos, invertebrados, nidos de aves y de mamíferos como ardillas, rabipelados, perezosos, puercoespines, entro otros».

¿Qué hace la Fundación Plumas y Colas en Libertad?

Marquís, que cuenta con una maestría en Gestión Ambiental, explica que desde la Fundación con la que trabaja desde hace 15 años, además de velar por las distintas especies que llegan heridas tras ser rescatadas por activistas, realizan una campaña para sensibilizar sobre el tráfico de animales silvestres, la importancia de que vivan en libertad y la conservación de sus hábitats.

La campaña, llamada ‘Mascota o prisionero’, busca generar empatía con animales como aves, tortugas, iguanas, monos, culebras, entre otros, que suelen ser vendidos por traficantes en las carreteras del país. «Lo que queremos es que las personas sientan lo que puede vivir un animal enjaulado o encadenado, cuando debe vivir en libertad. Una mascota te recibe alegre, moviéndote la cola, corriendo por la casa, pero no un animalito encerrado o con una cadena en el cuello como pasa con los monos».

Aunque en Venezuela hay leyes que condenan el tráfico y tenencia de animales silvestres, Marquís considera que pese al trabajo de las autoridades en los últimos años, todavía queda mucho por hacer. «Los entes que regulan y que vigilan, como Guardería Ambiental (de la Guardia Nacional Bolivariana), que tiene una gran participación, deben tener más presencia en las carreteras para enfrentar a los traficantes de animales. No es solamente hacer campañas educativas para que la gente no compre animales silvestres, el tráfico de fauna tiene que ser penado. Debe haber castigo y vigilancia».

Marquís señala que cuando las autoridades decomisan animales a traficantes, deberían también procurar devolverlos a sus hábitats naturales y no encerrarlos en un zoológico, donde se les priva de libertad de por vida. «Desde mi experiencia, cuando recibo a estos animales que una vez fueron libres, evalúo cómo puedo ayudarlos para que vuelvan a la libertad y no queden en cautiverio. Por eso las experiencias más bonitas que tengo son las liberaciones».

¿Cómo financia su trabajo?

La Fundación que dirige Marquís trabaja a través de la autogestión, pues no cuenta con apoyo financiero privado o gubernamental.

Los pocos recursos que maneja para atender a los animales que rescatan se obtienen a través de donaciones y de la venta de pinturas y otras piezas de arte que ella misma realiza.

«La situación económica actual ha puesto un poco difícil la venta de arte, pero igual lo sigo haciendo. También hago llamados para que las personas aporten lo que puedan, porque todas las donaciones son valiosas».

La fundación a cargo de la doctora Marquís se encuentra ubicada en La Trinidad, en el estado Miranda, cerca del llamado Bosque del Volcán, entre los municipios Baruta y El Hatillo, un lugar que —advierte— está siendo dañado por la recurrente actividad humana que ha venido en aumento para realizar actividades turísticas y deportivas.

 

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