Ruffo se superó a pesar de su condición física

El pasado 31 de agosto una serie de complicaciones hizo cruzar el arcoíris a  Ruffo, un ejemplar de la raza bulldog inglés que nació con espina bífida, condición que le mantenía postrada la mitad de su cuerpo, por lo que debía ser “ordeñado”  de sus necesidades fisiológicas varias veces al día y ayudado en su traslado.

Este singular y carismático perro fue considerado desde su nacimiento en el estado Anzoátegui, el 29 de agosto del 2012, como un perro de descarte no apto para la venta por ser un peludo discapacitado.

Mantener a un perro en sus condiciones significaba una pérdida para los propietarios, quienes no dudaron en llevar al pequeño de cuatro patas  a una clínica para practicarle la eutanasia para que se muriera sin ningún dolor. Una vez allí originó una gran disputa entre los propietarios, pues unos apoyaban la idea de sacrificarlo para que no sufriera, mientras que la otra parte apostaba a una segunda oportunidad consiguiendo un adoptante.

Ann González, uno de los ángeles que le brindó una segunda oportunidad a Ruffo, relata que los dueños de la clínica donde pensaban practicar la eutanasia contactaron al equipo de Proyecto Nala y conversaron con los propietarios del perro para acordar trasladarlo hasta el estado Miranda, donde tendría asegurada una mejor calidad de vida y así fue.

Luego de un mes de trámites, Ruffo llegó a la manada de Proyecto Nala en Charallave, cuyo  fin es brindar una segunda oportunidad de vida a perros y gatos con discapacidad.

“Ruffo fue evaluado, tratado y estabilizado para lograr la salud que necesitaba, fue presentado a la comunidad virtual y comenzó así la recaudación para su silla de ruedas que debía ser hecha a medida y traída de Estados Unidos una vez terminara de crecer a los ocho meses”, señaló Ann.

Cuenta que este hermoso, perro de ojos cautivadores, y suave pelaje, era un animal muy fuerte, guapo y tremendo, se convirtió en imagen del Proyecto Nala, donde a través de las redes sociales lograron ayudar a muchos animalitos en condiciones especiales y que por ser así estaban automáticamente sentenciados a una muerte segura.

Su slogan en las diferentes actividades que realizaban para la recaudación de fondos era “No a la eutanasia por discapacidad, no al lucro, esteriliza y adopta”.

Fueron ocho años de travesuras, de historias y de ejemplos de superación incluso para personas con discapacidad. Su partida fue sentida por muchos internautas a través de las redes sociales.

“Gracias por tanto  por amarnos y tenernos dentro de cada corazón que nos han seguido con bien, Ruffo vino a escribir una historia que aún no termina pues cada uno que lo conoció  es testigo de su fuerza que no son cuentos de camino seguiremos adelante hasta el último de los nuestros, “ la discapacidad no es otra cosa que nuestra incapacidad de comprender que todos tenemos capacidades diferentes”, escribió Ann es su facebook, cuando Ruffo cruzó el arcoiris.

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