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Los flamencos fascinan a los turistas del Lago

Los amantes de la observación de aves tienen en este paseo un gran espectáculo

Cincuenta mil flamencos del Caribe constituyen la principal atracción turística contemplativa del occidente venezolano, con bandadas que van, vienen, anidan y viven entre La Ciénaga de Los Olivitos; La Ciénaga Cataneja, en la costa nororiental del Lago de Maracaibo, y la Laguna Las Peonías, ubicada a 15 minutos de la capital zuliana.

“El último censo simultáneo se realizó el 24 de febrero de 2024, arrojando el mayor número de especímenes en todo el país, contándose en la Ciénaga de Los Olivitos más de 50.000 individuos, incluyendo la población de pollos y ejemplares juveniles”, refiere Lermith Torres, especialista en Educación Ambiental y presidente del Movimiento Mangle, una fundación sin fines de lucro, cuyo objetivo principal es impartir educación ambiental para formar y transformar a las personas para que vivan en armonía con la naturaleza.

Elegancia por delante

Los flamencos son aves estilizadas, con movimientos de mucho garbo y actitud, que curiosamente se acentúa en la época del apareamiento, cuando con movimientos perfectamente sincronizados semejan, a los ojos humanos, un baile ritual que involucra a los machos de la bandada en su intento de conquistar a las hembras.

“Este baile comienza cuando alcanzan su madurez sexual a los cuatro años. Las principales características de los flamencos son sus patas largas, su color rosado y su pico corvado, con una altura promedio de 1,45 metros. Estas aves pesan unos 4 kilos 800 gramos en promedio y ponen un solo huevo por año”, señala Torres.

“Esta característica los hace muy vulnerables a la acción humana”, acota.
Refiere que su longevidad es de 45 años aproximadamente en estado natural, y se alimentan de microorganismos no mayores a siete milímetros de largo, como la larva del camarón, que junto al caroteno de la artemia salina, le dan su intenso color rosado.

El viaje

Lermith Torres, apasionado por la observación de estas aves, suele dirigir un recorrido, sin duda lleno de emociones, hacia los humedales que el Lago de Maracaibo tiene destinados como residencia de las aves rosadas.

“Saliendo bien temprano en lancha de Maracaibo o de los Puertos de Altagracia se tendrá el placer de recorrer y visualizar la actividad en el Lago de Maracaibo, solo para toparse en pocos minutos con una gran barrera de manglares que resguarda el Refugio de Fauna Silvestre Ciénaga de Los Olivitos que abarca 26.000 hectáreas en la Costa Nororiental del Lago de Maracaibo”.

Este espacio es declarado como parque natural en el año 1986 y se puede llegar al mismo a través del Caño Viejo, punto al que llegan solo baquianos y viajeros que ya lo han visitado.

En esta ruta, según relata Torres, pueden observarse el corocoro rojo escarlata, la garza real y el martín pescador, como abre boca al espectáculo natural que pinta de rosado al Lago de Maracaibo con las bandadas de flamencos caribeños.

“Cuando se llega al punto de observación, el espectador se encontrará frente a bosques de manglares, propios del ecosistema, y con un patrimonio ecológico que se sitúa en medio de un área diversa en la biorregión Lago de Maracaibo, dispuesta como un destino para ecoturistas y aventureros respetuosos de la naturaleza”, señala el experto.

Refugio Seguro

Hay varios programas que motivan la preservación del flamenco del Caribe, desarrollados por grupos ambientalistas y por la Dirección de Turismo de la Gobernación del Zulia, pero todos están bajo la tutela del Ministerio de Ecosocialismo.

“El Refugio de Fauna Silvestre y Reserva de Pesca Ciénaga de Los Olivitos es un área protegida por el Minec, por ende, las visitas deben ser programadas con un máximo de 25 personas, para contemplar la mayor concentración de flamencos al norte y sur del Caribe. La Ciénaga de Los Olivitos es de turismo controlado por lo frágil del ecosistema y el riesgo de afectar la reproducción de la ave bandera, es decir, los flamencos”, advierte Lermith Torres.

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