Según Graham Allison los actores escogen el mejor escenario tomando en cuenta las consecuencias, de su percepción de las probabilidades, utilidades y los efectos de sus proposiciones. Obvio, estas concepciones insinúan estrategias teñidas de la racionalidad de su creador. Incluye su ideología y el valor que otorgue a las variables que escoja y las que rechaza.
Osea, no falla el escenario político, sino el estadístico que impone la jugada al cliente.
En el caso venezolano es obvio que el modelo político vigente se mantenga en el 2021. Aunque ya se anuncian variantes. Ej. liberalidades en uso de puertos que traen productos de Estados Unidos a Venezuela. Igual el Gobierno anuncia que apoya incorporar nuevos actores económicos -financistas extranjeros-. Sobre todo en el sector de los hidrocarburos Todavía no está claro cómo se debe comportar ésta novedad en el alma y nervio de un aparato publico que obvio no se percibe preparado para flexibilizar sus métodos, frente a los posibles nuevos escenarios.
Surge la pregunta ¿hasta dónde está dispuesto a llegar el gobierno, el partido y la nueva Asamblea a arriesgar sus ideas en la vía experimental de un necesario pragmatismo. Que debe conducir hacia el terreno de la novedad, en éste nuevo mundo de la post pandemia
Igualmente prever las pretensiones de estos futuros socios en este campo. Cuando, desde la nacionalización de los hidrocarburos ésto tiene marcado, que, en estas asociaciones el canon de asociatividad, establece que la mayoría accionaria está en manos de la República.
Es todo un reto definir líneas de negociación en el escenario que viene. ¿Como debe convenirse el nuevo patrón asociativo?. A su vez considerar que la situación económica del país, tiene maniatado al Estado. Consideremos que sus anteriores fortalezas, han devenido en debilidades, a la hora de hacer un plan de escenarios de estrategias para negociar.
Aunque, no es menos cierto, que no es solo esta variable, la que se debe medir para establecer el factor del poder de este jugador. Que ha reactualizado una fortaleza y tiene en su haber ventajas de un liderazgo popular. Y sólido manejo de masas ya reconocido como factor que aumenta su poder a la hora de negociar. Mis fortalezas son las debilidades del otro jugador. Y viceversa. Sin duda que los jugadores deben crear sus escenarios, y para ambos, el factor desestabilizador de las sanciones y el bloqueo económico, -injerencia solicitada- va a ser igualmente incontrolable.



