InicioOpiniónLa descentralización efectiva de los estados

La descentralización efectiva de los estados

La Constitución vigente nuestra plantea una visión dinámica y progresiva: ante la realidad de disponer de un ordenamiento jurídico que parte desde ella y se proyecta en las normas legales de considerar un esquema de centralización actual vigente estima necesario y conveniente desmontar ese esquema e ir progresivamente hacia una descentralización del poder y alcanzar un equilibrio entre el poder central y el de los estados visto el presente cuadro y la evolución histórica que nos ha conducido a una centralización de la competencias principales.
En ese objetivo es elemental nutrir las áreas de atribuciones de los estados, pues los municipios se asientan en una sólida base de competencias originarias y concurrentes con el poder nacional y estadal.

Se aspira con la evolución institucional ir al encuentro de ese equilibrio entre el poder nacional y los estados, de modo de desmontar la fuerte centralización que en definitiva prevén la Constitución y las leyes vigentes y se corrija esa ecuación injusta y desigual que se ha prolongado y es necesario subsanar.

Visto que el examen de las atribuciones nacionales es dominante sobre un esquema simple y desprovisto del nivel estadal, es oportuno retrocederlo a fin de acercar la original concepción señalada e ir a la búsqueda de un equilibrio que es necesario poner en práctica como lo hemos indicado, apegado a una justicia de repartición de materias e ingresos. El tiempo transcurre y la injusticia perdura. No se observa un movimiento que motorice el cambio. Éste se ha detenido con la elección de los gobernadores de estado y ahí se estacionó. Se ha olvidado la visión de progresividad de nuestra Constitución, consistente en alcanzar la real autonomía fiscal y financiera de los estados y que éstos no dependan fundamentalmente del situado constitucional. Una auténtica descentralización política requiere recursos propios que nacen en los estados y ellos deben administrar.

El esquema centralizador vigente en nuestra historia y tomado por la Constitución de 1961 ha sido un techo en el progreso de la forma estadal y ellos no han podido alterarlo, siendo injustificable por su origen y mantenerte de la dependencia de los Estados del poder central o nacional, que se ha prolongado indefinidamente. Es hora de darle a los estados lo que a ellos les corresponde según la justicia y la historia. Fortalezcamos la descentralización política y financiera.