El gobierno de Estados Unidos despidió a dos altos funcionarios del Consejo Nacional de Inteligencia (NIC) de ese país, que semanas atrás desmintieron el relato al que se plegó la administración de Donald Trump, de que el gobierno venezolano mantiene vínculos con la extinta banda criminal Tren de Aragua.
La directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, expulsó al presidente interino del NIC, Michael Collins; y a su suplente, Maria Langan-Riekhof, responsables de la investigación que tiró al traste la tesis montada por sectores extremistas, que sí utilizaron los servicios de estos criminales, sobre los nexos de la banda con el gobierno bolivariano.
El argumento utilizado para despedir a estos altos funcionarios, es que el resultado de su trabajo no cooperaba con la agenda política de Trump de mantener el relato mendaz contra Venezuela hasta las últimas consecuencias.
Un vocero del despacho de Gabbard confesó que la expulsión de Collins y Langan-Riekhof, constituye un esfuerzo por “combatir una supuesta politización de los organismos estadounidenses de inteligencia”.
A principios del mayo, The New York Times difundió un memorándum que reafirmaba la posición de las agencias de inteligencia de EE. UU., según la cual Nicolás Maduro «no dirige» las actividades del Tren de Aragua, tal como lo ha afirmado el líder republicano, Donald Trump.
El documento fue desclasificado el pasado 5 de mayo y en él se indica que las agencias de espionaje no consideran que Maduro tenga control sobre el grupo criminal.
El NIC es el ente más importante para el análisis de inteligencia clasificada, así como la creación de reportes secretos destinados al presidente y otros altos funcionarios. Sus trabajos son el resultado de investigaciones exhaustivas, que están relacionadas con la intocable seguridad nacional de EEUU.
“Cualquier acción que reduzca su independencia porque a los políticos no les gustan las conclusiones independientes que concreta, es la definición de la politización que están condenando. Michael y Maria son líderes increíbles y profesionales de la comunidad de inteligencia, no actores políticos», aseguró el funcionario suplente de inteligencia nacional para Oriente Próximo, Jonathan Panikoff.




