El primer Blasphemous consiguió el éxito y reconocimiento suficiente para traernos una secuela, aun sin estar demasiado arraigado al género Metroidvania. Esto debido a su divertido combate inspirado en Dark Souls y un diseño artístico que a más de uno nos cautivó.
Sin embargo, una de las quejas más concurrentes del primer juego se situaba en el plataformeo y su diseño de sus niveles. Mismos que, a pesar de no ser del todo malos, sí que se quedaban muy por detrás de otros juegos Metroidvania.

Por fortuna esto cambió con esta nueva entrega, pues Blasphemous 2 no solo nos ofrece unas características mucho más pulidas dentro del género, sino que también supo evolucionar en otros aspectos.
Blasphemous 2 es un Metroidvania hecho y derecho
Blasphemous 2 es, con diferencia, uno de los Metroidvania más divertidos que he jugado en mucho tiempo. El diseño de sus niveles ha evolucionado de una manera increíble, ofreciéndonos zonas muy bien interconectadas que incitan a ser exploradas. Esto en conjunto con unas nuevas mecánicas que impulsan el plataformeo para que sea mucho más satisfactorio.
Ahora contaremos con nuevas habilidades que iremos desbloqueando progresivamente, tales como el doble salto o la posibilidad de hacer un dash en el aire. Éstas, además de ayudarnos a llegar a sitios a los que en un principio no podemos acceder, también funcionan a la perfección dentro del sistema de combate.
El dinamismo al momento de recorrer cada esquina del mapa, en conjunto con todos los secretos y detalles que se esconden en cada rincón, hacen que la exploración de Blasphemous 2 sea una de las más divertidas que podrás encontrar dentro del género.

Más poder y más posibilidades
Uno de los mejores aspectos que tiene esta secuela es el sistema de combate. Mismo que ya era bastante bueno en el primer juego, pero que aquí no escatima al momento de llevarlo a un nuevo nivel, pues nada más empezar, podremos escoger entre 3 armas diferentes.
Tendremos un mazo que funciona como un arma pesada y contundente, pero al mismo tiempo algo lenta. Luego tenemos las espadas dobles, las cuales son armas mucho más ligeras y rápidas, pero que causan menor daño. Y por último, pero no menos importante, tenemos una espada conocida como Ruego al Alba, y que funciona como un arma un poco más balanceada, la cual tiene una velocidad y daño estándar.
Cada arma tiene sus pros y contras. Las espadas nos permitirán realizar un parry y defendernos de los ataques físicos, mientras que el mazo, pesar de tener un área de daño más grande, también nos puede dejar vulnerables si no calculamos bien los ataques.
Las rutas cambiarán según el arma que escojamos al principio del juego. Sin embargo, mediante vamos explorando los niveles, lograremos conseguir las otras dos armas que nos falten y podremos intercambiarlas en cualquier momento de nuestra partida.

Cada arma además de su poseer su propio set de movimientos y combos, también cuenta con poderes elementales y hasta incluso un árbol de habilidades que iremos desbloqueando con puntos que recolectemos.
Lo interesante está en que cada arma posee su propia animación y estilo de juego, por lo que podremos ir cambiando nuestra arma, según el enemigo o jefe que nos enfrentemos. Dándonos de esta manera, muchas más posibilidades al momento de idear estrategias en las batallas.
Pero es que además del combate y los enfrentamientos, las armas también coexisten dentro del plataformeo, pues cada una de ellas posee una habilidad particular que nos permite llegar a otros lugares.

Con el mazo podemos golpear campanas que invocan plataformas temporalmente. Con las espadas dobles podremos teletransportarnos en ciertas zonas específicas. Mientras que la espada más balanceada nos permitirá romper estructuras desde cierta altura.
Lo que hicieron con este juego a nivel de diseño es un trabajo de mucho reconocimiento, y que logra destacar no solo como un juego con un gran sistema de combate, sino también como un Metroidvania con un mapa que te invita a explorarlo en su totalidad.
Los enemigos son un acertijo que tendrás que resolver
Al igual que en el primer juego, cada jefe y enemigo tendrá su propio patrón de ataque y animaciones que deberemos aprender si no queremos morir en cuestión de segundos.
No obstante, la gran diferencia en esta entrega es que los combates no se resumen en aprenderte únicamente el timing de sus ataques, sino que también tendremos que pensar en qué arma nos sirve mejor para cada jefe e incluso cuáles rezos o favores deberemos emplear.

En esta secuela contaremos con dos tipos de rezos diferentes: los Versos, los cuales son hechizos no tan fuertes y que consumen una menor cantidad de maná. Y los Cantos, hechizos con daño contundente y que requeriremos una cantidad considerable de maná para usarlos.
Algunos servirán para enemigos que tengan más movilidad aérea, mientras que otros se aprovechan para aquellos que permanezcan en el suelo. Lo cierto es que el abanico de posibilidades que nos ofrece este juego apenas comienza con las armas y los hechizos, pues también tendremos más opciones de personalización.

Tenemos los Favores del Milagro, un apartado que funciona con estatuillas que iremos recolectando por el mundo. Ya sea comprándolas con diferentes comerciantes o consiguiéndolas en misiones secundarias. Cada una nos puede dar una bonificación de daño, aumentar las posibilidades de hacer golpes críticos o incrementar los efectos de la Matraz Biliar, el objeto que nos permite curarnos.
Por otro lado, también contaremos con las Cuentas de Rosario, objetos pasivos que nos darán bonificaciones para el Penitente. Ya sea más resistencia al daño físico o resistencia a daño elemental, así como también bonificaciones para ganar más dinero.

Todo esto lo tomaremos en cuenta al momento de enfrentarnos a los diferentes enemigos o jefes que hay en el juego. Mismos que siguen siendo tan desafiantes como en la primera entrega. Pues en caso de que algún enemigo con daño de fuego se nos haga más difícil, tendremos manera de contrarrestarlo. O si de pronto nos enfrentamos a un enemigo áeroe que nos cueste un poco más, podremos intercambiar las armas y rezos para así derrotarlo más fácilmente.
Una obra de arte, visual y musicalmente
Una de las indudables razones del éxito de Blasphemous fue su apartado artístico. Ese homenaje y referencias religiosas provenientes de Sevilla, plasmadas en un maravilloso pixel art, nos deslumbró a cada uno de los que recorrimos las tierras de Cvstodia.
Esta reconocida virtud del juego no se reduce para nada en su secuela, pues la dirección de arte de Blasphemous 2 nos dejó perplejos ante tanta calidad audiovisual, donde por supuesto, la sangre no está ausente.

El pixel art en las diferentes zonas del mapa se siente pulido y mejorado. Cada edificación, enemigo o paisajes del fondo, nos cautivan con sus detalles, sombreados y efectos visuales.
Ya sea en biomas con un tono de color más claro o dentro de la penumbra más oscura de sus poblados, cada uno de sus detalles enaltecen a la obra como uno de los juegos más preciosos del año.
Todo esto embellecido con unas animaciones mucho más realistas y fluidas, tanto en nuestro entorno, como en los propios enemigos o las sangrientas ejecuciones del Penitente.
Pero la belleza de este juego no se queda ahí, pues en el apartado musical, Blasphemous 2 tiene una de las mejores bandas sonoras que he escuchado en mi vida.

Ya sea una dulce melodía con una guitarra española o una emocionante canción que te acompaña al combatir un jefe. Cada una de las piezas musicales te hipnotizan dentro de una inexplicable sensación de tensión, epicidad y confort al mismo tiempo, dando como resultado en una exquisitez para tu oído.
Un mundo más vivo e inmersivo en Blasphemous 2
La manera en que Blasphemous 2 te envuelve para recorrer cada rincón de su mapa, es algo que pocos juegos consiguen. Más allá de la historia principal u objetos que te puedas ir encontrando, este juego también posee una decente cantidad de personajes en distintos puntos del mapa, y que más de uno te llamará la atención.
Desde NPC que te encomiendan misiones por resolver, hasta seres que han sido afectados por el Milagro de formas horrorosas. La cantidad de historias y profundidad de sus tierras, hacen que quieras recorrer cada esquina de este miserable mundo y conocer a cada uno de sus personajes.

Grotescos, asquerosos y nauseabundos, son algunos de los adjetivos que puedo utilizar para definir a estos personajes. Lo cual, es algo positivo, pues funcionan de forma verosímil con las desgracias que ocurrieron en este mundo.
Lo mejor de todo es que estos mismos NPC te bonificarán con objetos importantes, una vez resuelvas sus conflictos. Dándonos como resultado un balance perfecto entre una atrapante narrativa y la progresión de nuestro personaje. Haciendo que explorar el 100% del mapa se vea más como una actividad interesante de hacer, en lugar de una tarea aburrida.
Y como cerecita sobre el pastel, tenemos una actuación de voz que está al nivel de calidad de todo el juego. Brindándonos expresiones que transmiten todo el dolor y pena de cada uno de estos personajes, además de escuchar detalles interesantes como el característico acento andaluz en uno de los NPC o hasta incluso la interpretación de Humberto Vélez, la voz de Homero Simpson en latino.
Conclusión
The Game Kitchen logró superarse con Blasphemous 2, ofreciéndonos uno de los mejores Metroidvania modernos que he jugado en mi vida, codeándose fácilmente junto a otros grandes del género como Hollow Knight, Ori and the Will of the Wisps o Ender Lilies.
El juego logra mantener su sangrienta personalidad, con una atención al detalle más que impecable y con una historia que si bien, sigue siendo tan enigmática como en el primer juego, puedes llegar a entenderla un poco mejor.
Quizás hay ciertas cosas como jefes o armas que necesitan un rebalanceo, pero en general, es una experiencia bastante sólida. Con una duración de entre 15 a 16 horas, Blasphemous 2 es un título que todo amante de los Metroidvania debe jugar obligatoriamente.




