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Gobierno arrincona alianza entre narcos y grupos delictivos

El Conejo, El Koki y El Malony habían sido captados por organizaciones colombianas y políticos criollos para diseñar rutas desde donde transportar alijos y crear caos

Los organismos de seguridad han detectado 52 organizaciones delictivas que operan en Venezuela. 10 de esos grupos han sido tocados por carteles del narcotráfico colombiano, para que les ayuden a transportar los cargamentos de drogas provenientes del vecino país y que envían a Estados Unidos, Europa e islas del Caribe, según informes de inteligencia.

Esa modalidad outsourcing (contratación de un tercero para determinado servicio) que emplea el narcotráfico colombiano con las organizaciones delictivas venezolanas viene porque la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ha estado cerrando las antiguas rutas por donde ingresaban los alijos desde Colombia y han debido buscar caminos alternativos.
Pero, para ofrecer ese servicio de diseñar nuevas rutas, custodiarlas, trasladar los cargamentos y conservar dichos caminos, estos grupos de la delincuencia organizada han debido modernizar su armamento. Ya no es el chopo, la pistola casera o el cuchillo su armamento rutinario. Ese era el empleado para sus fechorías locales. Ahora migraron al tráfico internacional de drogas, una actividad delictiva que amerita nuevas armas, equipos de comunicación modernos y vehículos todo terreno, entre otros.

Esa es la razón por la cual durante el último año y medio los distintos organismos de seguridad incautan grandes cantidades de municiones y armamento de guerra a organizaciones delincuenciales venezolanas, lo cual revela que esas agrupaciones se están apertrechando, según reportes.

Ese enamoramiento de los grupos colombianos y organizaciones criminales criollas empezó con la denominada Banda del Koki. Aunque en ese acercamiento metieron su mano grupos de la derecha que buscaban sacar provecho de la novísima alianza delictiva. Lo único que esos grupos pedían era activar el caos en la región capital. Por ejemplo.

Los primeros contactos de la Banda del Koki con esos grupos colombianos los cultivó Carlos Calderón (El Vampi), fundador de la mencionada organización delictiva cuya base de operaciones estaba en la Cota 905, sudoeste de Caracas, con irradiación hacia El Cementerio, El Paraíso, La Vega y El Valle.

Esa organización funcionó entre 2013 y 2020 con un accionar delictivo local: asesinatos por encargo, cobro de vacunas a comerciantes, secuestros y venta de drogas. A partir del año 2020 iniciaron un proceso de control del territorio que los llevó a colocar 32 garitas para el expendio a plena luz de porciones de drogas. Cada garita significaba la colocación de un kiosko con cornetas musicales cual feria de verduras y seis muchachos armados que fungían de células de la Banda del Koki.

No era que desde el kiosko solamente se vendía droga a propios y extraños. Era que desde allí se imponían las normas para regular la rutina diaria del barrio. Estos seres ajenos al sector decían cómo debían ingresar los carros de visitantes: prender y apagar las luces a una cuadra antes del kiosko, por ejemplo. Esas garitas estaban en Las Quintas, El Muro, La Platabanda, La Mata de Caucho, La Cumbre y La Chivera. Esta última situada en las adyacencias de una cancha deportiva donde Carlos Revette (El Coqui) solía armar fiestas con cantantes en vivo y otras atracciones.

Ese control parcial del territorio que ejercía la Banda del Koki en la Cota 905 y alrededores constituía suficiente “currículo” para exhibirlo ante los grupos del narcotráfico colombiano. Significaba controlar un territorio que pudiera ser usado para almacenar drogas y trasladarlas posteriormente fuera de Venezuela vía marítima por Higuerote o La Guaira, según investigaciones.

La alianza Koki-Conejo

Para un proyecto mayor, la Banda del Koki estableció alianzas con Carlos Enrique Gómez Rodríguez (El Conejo), quien tenía una organización con armamentos de guerra asentada en el municipio Santos Michelena (Las Tejerías), Aragua. La idea era ofrecerle a los colombianos una ruta segura para el tráfico de drogas que abarcara el centro del país. El corredor comenzaba en la Cota 905, seguía por la carretera Panamericana, Altos Mirandinos y caía en Tejerías.

Ocho meses le tomó al Gobierno acabar con los planes de esas dos organizaciones delictivas, apoderadas de gran parte de la región capital a través de sus prácticas hamponiles que a la larga buscaban desalojar esas zonas mediante el desplazamiento de sus residentes.

Armas confiscadas en La Victoria, estado Aragua a dos integrantes del Tren del Llano

La desarticulación de esas estructuras criminales comenzó el 4 de julio de 2021, un día antes del Día de la Independencia de Venezuela. En esa fecha se activó la operación Gran Cacique Guaicaipuro I, porque desde la Cota 905 preparaban un ataque contra los actos celebratorios del 5 de Julio, según lo denunció el presidente Nicolás Maduro el domingo 11 de julio de 2021, ya finalizado el despliegue en el sudoeste de Caracas.

“El plan terrorista era el 5 de Julio, querían manchar las celebraciones”, dijo el primer mandatario al exhibir parte de las armas de guerra incautadas en la Cota 905, donde capturaron a “20 paramilitares colombianos” y descubrieron un pequeño laboratorio para procesar cocaína.

En esa ocasión, Maduro acusó al entonces embajador de Colombia en Estados Unidos, Francisco Santos, quien días previos al 5 de Julio viajó al vecino país con el jefe de la CIA. “Nosotros lo denunciamos: estamos en medio de una misión delicada en materia de inteligencia y tenemos que cuidarnos”, indicó el jefe de Estado el 11 de julio de ese año.
Y respecto a la actividad en la Cota 905, Maduro dijo que se trataba de “delincuentes haciendo acciones terroristas contra el pueblo de Venezuela, articulados con la derecha golpista”.

Es así que la operación Gran Cacique Guaicaipuro I desalojó de la Cota 905 a la plana mayor de la Banda del Koki, es decir, Carlos Calderón (El Vampi), Garbys Ochoa (El Garbys) y Carlos Revette (El Koki). Los dos primeros están en fuga.

Pero quedaba el enclave de Las Tejerías, que era el otro punto en la ruta segura para el tráfico de drogas proveniente de Colombia. Por ello, el 5 de febrero de 2022, fuerzas militares y policiales desplegaron la operación Gran Cacique Guaicaipuro II en el municipio Santos Michelena, Aragua. En las montañas de ese pueblo estaban los hombres del Conejo y El Koki defendiendo el territorio por donde pensaban traficar los alijos de droga traídos desde Colombia.

A los tres días de haberse iniciado esa operación (8/2/22), cayó abatido Carlos Revette (El Koki). Horas antes El Conejo había huido. Posteriormente se conoció que el cabecilla estaba internado en sus dos búnkeres ubicados en Covalongo y Monte Oscuro, entre La Colonia Tovar y Punta de Paria, frontera de Aragua y La Guaira. Justo en esos vericuetos de los parques nacionales Macarao y Henry Pittier, El Conejo y su grupo transportaban cargamentos de drogas para sacarlos fuera de Venezuela, bien por La Guaira vía Carayaca o hacia las costas de Sucre con proyección hacia Trinidad.

Los organismos de seguridad tardaron un año para ubicar al Conejo en esos linderos, detectar sus movimientos y tenderle una persecución. El propio sujeto desafió a la operación Gran Cacique Guaicaipuro II cuando reapareció el 5 de febrero de este año con un ataque armado simultáneo propinado contra las sedes policiales y al Puesto de Mando Presidencial instalado en Las Tejerías para atender la contingencia derivada de las catastróficas lluvias que azotaron a ese pueblo en octubre de 2021.

Ese día, los hombres del Conejo tirotearon los citados ambientes y huyeron hacia su concha ubicado vía La Colonia Tovar. Hasta allí llegaron los agentes de la Policía Nacional Bolivariana y otros cuerpos de seguridad para iniciar la operación Jabalí, bautizada así “porque conejo es lo único que come ese animal”.

Al presentarse la primera escaramuza armada entre el anillo de seguridad de El Conejo y los policías, el 17 de marzo pasado, éste preparó su huida hacia Irapa (Sucre), donde lo esperaban sus lugartenientes. Para ello, el cabecilla empleó la misma ruta que seguía para transportar los cargamentos de drogas entre Aragua y Sucre a través de Chuao, el pueblo de pescadores por donde el 3 de mayo de 2020 precisamente ingresaron las embarcaciones con civiles y militares (venezolanos, estadounidenses) para ejecutar la operación Gedeón, destinada a derrocar al presidente Nicolás Maduro y suplantarlo por una denominada Junta Patriótica Restauradora que presidiría el general Raúl Isaías Baduel y como segundo, Juan Guaidó.

El Conejo huyó el lunes 20 de marzo en una embarcación desde Chuao (Aragua) y llegó la madrugada del jueves a Irapa (Sucre) donde cayó abatido durante un enfrentamiento con fuerzas policiales y militares. Esa ruta por donde huyó El Conejo, la delató Pedro Hernández, alcalde Las Tejerías, quien días antes había sido detenido por la Policía Nacional contra la Corrupción, por su presunta vinculación con el referido líder negativo. El cadáver del Conejo fue trasladado desde Irapa hasta la morgue de Bello Monte, Caracas.

Los trenes

La liquidación del Conejo y El Koki no significó la cesación de los planes del narcotráfico colombiano por atravesar a Venezuela de rutas para el transporte de sus cargamentos. En la región central del país quedaron otros aliados de esos grupos concentrados en el Tren de Aragua, organización delictiva dirigida desde el Centro Penitenciario de Aragua ubicado en Tocorón.

En los últimos tres meses, la Guardia Nacional Bolivariana ha incautado un aproximado de 3.000 municiones de diversos calibres que portaban integrantes del Tren de Aragua, quienes se desplazaban por los municipios José Félix Ribas (La Victoria), José Rafael Revenga (El Consejo), Santos Michelena (Las Tejerías), Ezequiel Zamora (Villa de Cura) y Simón Bolívar (San Mateo).

Presumen que por esos caminos aragüeños se transportan las panelas de cocaína producidas por los grupos colombianos, según investigaciones.

El Tren del Llano es la otra organización criminal también enrolada en el negocio de las drogas. De hecho, su fundador Gilberto Malony Hernández (El Malony) se trasladó desde Altagracia de Orituco (Guárico), donde tenía su base de operaciones, hasta la población San Juan de Unare en Sucre, para sacar cargas de droga hacia las islas del Caribe.

Justamente los organismos de seguridad detectaron ese movimiento de El Malony y lo enfrentaron el 7 de noviembre de 2021, día en que el sujeto cayó abatido en un enfrentamiento.

Oscar de Jesús Noguera Hernández, primo de El Malony, asumió el mando del Tren del Llano e inició una expansión hacia el oriente del Guárico: Tucupido, Zaraza, Valle de la Pascua y Santa María de Ipire, entre otros. El plan es instalarse en las zonas rurales de esos territorios y provocar el desplazamiento de los agroproductores para convertir esas carreteras en las nuevas “narcovías”, según informes.

Otros aliados

  • El 8 de febrero pasado el general Domingo Hernández Lárez, jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ceofanb), informó la activación en los Valles de Aragua de la operación Cacique Maracay, destinada a la desarticulación de las células del Conejo y el Tren de Aragua. En los primeros escudriñamientos, los militares incautaron 1.500 municiones.
  • Al día siguiente, es decir, el 9 de febrero, agentes de la Guardia Nacional Bolivariana decomisaron en Los Teques (Miranda) parte del material bélico atribuido a la organización delincuencial dirigida por El Conejo, según reportes de ese componente militar. Lo incautado incluía 300 municiones 7,62×51, cuatro cargadores de FAL, un cargador tipo caracol para fusil AK-103, una pistola 7,65, radio transmisor, visor y 3 fornituras.
  • Hay otras organizaciones delincuenciales que a ejemplo del Tren de Aragua y Tren del Llano trabajan para el narcotráfico colombiano, razón por la cual adquieren municiones y armas. Entre ellas figuran la banda de El Cagón (Trujillo), El Sindicato de Barrancas del Orinoco (Monagas) y El Tren de Mariño (Sucre), según informes.

Los padrinos

La operación Anticorrupción, iniciada por órdenes del presidente Nicolás Maduro el pasado 17 de marzo, detectó presuntas conexiones entre las organizaciones delictivas captadas por el narcotráfico colombiano y operadores del sistema de justicia.

“Le salieron muchos padrinos”, comentó un juez de Caracas aludiendo a Oswaldo José Cheremos Carrasquel (El Pelón Cheremos), sujeto detenido el 21 de octubre de 2022 en Zaraza (Guárico). En esa ocasión el general Domingo Hernández Larez, jefe del Ceofanb, lo presentó como un integrante del Tren del Llano, según tuit publicado el 22 de octubre de 2022 con fotos de las seis armas de guerra incautadas a Cheremos, entre otros. “Solo el Estado podrá poseer y utilizar armas de fuego”, escribió Hernández Lárez.

Momento de la detención de Oswaldo José Cheremos Carrasquel (El Pelón Cheremos) , proveedor de armas del Tren del Llano /archivo Oct-2022

Un tribunal de Guárico intentó liberar al Pelón Cheremos y dos potentados del municipio Pedro Zaraza intermediaron por su liberación ante el Destacamento 343 de la Guardia Nacional Bolivariana donde estaba recluido. El hombre fue trasladado a Caracas y presentado en el Tribunal 4° Antiterrorista a cargo de José Maxcimino Márquez, quien lo dejó privado de libertad. Desde ese día empezó a moverse Loreanny Mejías, asistente del diputado Antonio Benavides Torres, quien logró una cautelar para Cheremos el 9 de enero pasado durante la audiencia preliminar donde el juez Márquez ordenó enjuiciarlo pero en libertad. Para ello le cambió el delito de terrorismo por encubrimiento. El Ministerio Público no apeló a la decisión del juez y Cheremos salió libre hasta que fue recapturado el 15 de febrero. Por ese hecho está preso Cristóbal Cornielles, presidente del Circuito Judicial Penal Caracas, su asistente Mario Aquino, el juez Márquez y Loreanny Mejías. Fuentes aseguran que Cheremos pagó 240 mil dólares por la breve liberación.

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