“Un día teníamos un concierto sin bajista y decidimos hacer el bajo desde los teclados; de ahí nació parte del sonido del trío”, comentaron los integrantes de Caracas Trío: Juan Diego Villalobos, Gabriel Chakarji y Daniel Prim sobre el inicio de su innovadora propuesta musical, que fusiona jazz contemporáneo y ritmos tradicionales afrovenezolanos, y que tiene a la percusión como motor sonoro.
El riesgo valió la pena, tal como lo confirma su nominación al Latin Grammy 2026 en la exigente categoría de Mejor álbum de jazz latino/jazz por su disco debut Folklore. Esta es la primera vez que este premio reconoce en sus 26 años de existencia a un ensamble de músicos criollos en ese apartado.
—¿Qué significa para ustedes esta nominación al Latin Grammy 2026?
—Estamos muy sorprendidos y felices con esta nominación. Había verdaderos gigantes entre los candidatos y, sinceramente, no pensábamos que tuviéramos posibilidades. Recibir la noticia fue una sorpresa enorme y una gran alegría.
Propuestas arriesgadas
—¿Cómo sienten que esto impacta la percepción del jazz venezolano en el circuito internacional?
—Sentimos que el circuito internacional se está abriendo cada vez más a propuestas arriesgadas y fuera de lo común. Históricamente ha habido más espacio para el folklore o el jazz tradicional, pero creemos que proyectos como el nuestro y una nueva generación de músicos están ayudando a romper esos paradigmas.
- —En esta edición compiten junto a gigantes del género como Gonzalo Rubalcaba, Miguel Zenón y Alex Conde. ¿Cómo vivieron la noticia de compartir categoría con estos referentes?
—Creemos que nuestra combinación de música afrovenezolana con jazz aporta un sonido particular dentro del jazz latino, donde históricamente la influencia afrocubana ha tenido un papel central. Además, tiene un significado especial compartir categoría con Miguel Zenón: ha sido una gran influencia para nosotros y tuvimos la oportunidad de hacer un concierto con él como invitado especial de Caracas Trio en The Jazz Gallery de Nueva York.
—Han definido Folklore como un manifiesto de identidad donde tambores cumaco, clarín y culo e’ puya dialogan con armonía contemporánea y síntesis electrónica. ¿Cómo fue el proceso de decidir qué ritmos y elementos del acervo afrovenezolano iban a ser el corazón del álbum y cuáles descartaron?
—Siempre partimos de lo que pide la composición. A veces nace primero la canción y, naturalmente, encontramos el ritmo tradicional que mejor dialoga con ella; otras veces partimos directamente de un ritmo o canto folklórico y desarrollamos la composición y el arreglo a partir de ahí.
La realidad de Nueva York
—La instrumentación del trío es atípica: vibráfono, teclados y batería como eje central. ¿Siempre fue la idea a la hora de conformar el proyecto?
—Los tres somos amigos desde hace muchos años y hemos coincidido en diferentes proyectos. Un día teníamos un concierto sin bajista y decidimos hacer el bajo desde los teclados; de ahí nació parte del sonido del trío. Además, tocamos tambores como el culo e’ puya, que requiere la participación de los tres, y Juan Diego también incorpora el cuatro en momentos más íntimos del show.
—¿De qué manera la realidad migrante en Estados Unidos ha moldeado su lenguaje musical y su forma de abordar el jazz latino lejos de casa?
—La experiencia migrante nos ha convertido en gran parte en los músicos y personas que somos. Las dificultades de vivir en una ciudad como Nueva York nos han dado mucha resiliencia, pero al mismo tiempo la ciudad nos ha permitido aprender de algunos de los mejores músicos del mundo, tocar constantemente y girar con proyectos muy diversos.
—Anunciaron que en el primer trimestre de 2027 lanzarán su segundo álbum, con la participación del saxofonista Ben Wendel y el violinista Rubén Rengel. ¿Podrían adelantar en qué dirección sonora va este nuevo trabajo?
—Buscamos llevar más lejos el sonido que hemos desarrollado, explorando nuevos ritmos autóctonos venezolanos y profundizando en otros elementos como la música de cámara, influencias de la música brasileña y nuevas formas de composición. Las participaciones de Ben Wendel y Rubén Rengel también aportan colores distintos y amplían las posibilidades sonoras del trío.
La gala 27 de Latin Grammy se celebrará el jueves 12 de noviembre de 2026 en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas, Nevada, Estados Unidos.




