InicioChévere ReportajesRebecca Roger Cruz: “Este disco es un (re) nacimiento”

Rebecca Roger Cruz: “Este disco es un (re) nacimiento”

La venezolana busca romper moldes con su primer álbum, 'Río abajo', un trabajo experimental que se nutre del realismo mágico y las tradiciones.

Rebecca Roger Cruz se lanza a romper moldes con su primer disco ‘Río abajo’, un trabajo experimental que se nutre del realismo mágico y las tradiciones, y que encuentra en las cuerdas y la percusión afrovenezolana “el hilo rojo” que conecta un universo sonoro que incluye cantos ancestrales de Barlovento, música popular latinoamericana y referencias de jazz, rock y flamenco.

La cantante, percusionista, multiinstrumentista y musicóloga venezolana, se formó en el canto lírico en el país. Radicada en Francia desde 2012, Roger se ha movido a lo largo de su carrera entre diferentes géneros como la música barroca, la música clásica, el jazz, las tradiciones orales, además de la mencionada percusión afrovenezolana, la improvisación y el folclore latinoamericano.

-¿Cómo definiría el concepto artístico de Río abajo? ¿Por qué ese nombre?

-Este disco es un (re) nacimiento. Dentro de esa expresión muy recurrente en la poesía latinoamericana, está presente una metáfora y un deseo de metamorfosis, ir hacia la desembocadura, la dirección en la que corre y fluye el agua, que es mi elemento.

Con ‘Río abajo’, mi intención fue romper los moldes y las barreras estilísticas para poder expresarme con total libertad, sin límites.

En mis canciones me inspiro en el realismo mágico latinoamericano —presente en las obras de Arturo Uslar Pietri, Julio Cortázar o Gabriel García Márquez— para retratar mi vida cotidiana, donde situaciones «irracionales» surgen en un entorno definido como «realista». Temas muy concretos como el exilio y  la alegría del cambio y del amor, se expresan a través de una poesía que fusiona lo natural con lo imaginario.

-¿Qué une las distintas tradiciones musicales que conviven en el disco?

-Una música poderosa e íntima que transforma mis tradiciones y raíces culturales (Venezuela / España) en un universo onírico, nutrido por las influencias que han marcado mi vida: la fuerza de canción latinoamericana y de la música venezolana, la pureza de la música antigua, pinceladas de jazz, de flamenco, la libertad de la improvisación y un sinfín de posibilidades derivadas de la experimentación y la búsqueda sonora.

-¿Cómo se articulan en el álbum la música antigua y las raíces populares venezolanas?

-Venezuela es un país que lleva el ritmo por dentro y eso es algo que me inspira muchísimo en mi manera de componer. Cuando escribo canciones suelen venir acompañadas de un ritmo, que sea un merengue caraqueño o un quitiplás.

Siempre ha habido puentes entre la música antigua y las músicas tradicionales. Varios ensambles de música antigua se dedican a crear estos puentes de conexión, como Jordi Savall con Hespèrion XXI o Christina Pluhar con l’Arpeggiata.

Mis canciones son historias y relatos actuales, momentos de mi cotidianidad o poesías de recuerdos, así que inevitablemente están tintados de mis influencias y de la música que me hace vibrar.

-¿Qué papel tuvieron la percusión y los instrumentos de cuerda en la construcción del disco?

-Los instrumentos son el hilo rojo. Fue un disco pensado y escrito para cuerdas, percusión y voces desde su génesis. Esa idea nació de recrear una celebración en alguna casa donde llegan mis amigos con sus instrumentos. Tocamos y cantamos toda la noche.

Las cuerdas y la percusión están presentes tanto en la música llamada «clásica» como en muchas músicas tradicionales y populares, tales como la pizzica italiana, el forró brasilero, la chacarera argentina o el joropo venezolano.

Cabe destacar que el llamado «hilo rojo» o «hilo rojo del destino» es una antigua leyenda de Asia oriental que simboliza un vínculo irrompible y predestinado entre personas (en su caso, sonidos, musicalidades) que están destinadas a encontrarse.

-¿Cómo influyó su experiencia en Francia en la mirada artística de este trabajo?

-Vivir en Francia me permitió abrirme a muchas culturas, no solamente europeas, sino también del Medio Oriente, de varios países africanos y de otros países de América Latina. Francia es un país con una diversidad cultural muy grande y eso abrió mucho mis perspectivas, tanto musicalmente como humanamente. Me enriqueció mucho porque también me arraigó mucho más a mis raíces y me hizo valorar muchísimo más nuestra cultura y nuestra música venezolana.

-¿Qué distingue este álbum de sus proyectos anteriores?

-Es un espacio mucho más íntimo y personal. Para mí, este disco es un encuentro, es abrir la puerta e invitarlos a mi casa, mi templo.

-¿Hacia dónde quiere dirigir la mirada de su música a partir de ahora?

-Creo que cada álbum representa una fotografía de una etapa de vida y un momento, cosas que queremos expresar, sanar o simplemente exteriorizar. Me gusta mirarlo de esa manera y dejarme sorprender por las canciones que van a nacer conmigo a partir de ahora.

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