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Punto criollo: El Nazareno caraqueño

Bajo el fervor religioso, cada Miércoles Santo, el pueblo venezolano y de manera especial, el caraqueño, se viste de Nazareno en devoción y pago de promesas al Nazareno de San Pablo; también conocido como “El Nazareno caraqueño”.

Esta santa imagen, atribuida al escultor Felipe de Ribas, fue tallada en el Siglo XVII en Sevilla, España, y dice la tradición, convertida en leyenda, que al escultor, después de terminar su obra, el Nazareno se le apareció y le dijo: «Dónde me has visto que tan
perfecto me has hecho».

Por otra parte, algunos historiadores afirman, que la imagen del Nazareno llegó a Caracas en 1866 y fue venerada en la Iglesia de San Pablo el ermitaño, templo, del que toma su nombre como El Nazareno de San Pablo.

Cuenta una leyenda, que en 1696 una epidemia de peste azotó la ciudad de Caracas, y por devoción a la santa imagen el pueblo pidió sacarla en procesión, y en su recorrido, el Nazareno tropezó con las ramas de un frondoso limonero y un racimo de limones quedó
enredado en su corona de espinas, cayendo algunos al suelo.

Los fieles recogieron los limones y dieron infusiones a sus enfermos, quienes
sanaron prontamente; lo que fue asumido como un milagro. Desde ese momento (1696) y hasta el presente, El Nazareno de San Pablo sale en procesión cada Miércoles Santo recorriendo las calles de Caracas ante una impresionante multitud de fieles.

Entre 1877 y 1881, bajo el gobierno del presidente Antonio Guzmán Blanco, se procedió a la construcción de la Basílica de Santa Teresa para resguardar la santa imagen del El Nazareno de San Pablo; así llamado en memoria al apóstol San Pablo el ermitaño, quien pasó 90 años viajando por el desierto, totalmente solo, retirado del mundo, dedicado a la oración y a la meditación.

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