Si de algo los venezolanos nos sentimos orgullosos, es de la inmensidad sonora, rica y variada gama musical que en diferentes estilos, tonos, ritmos y géneros definen nuestra identidad nacional. De tal manera, tenemos música y canciones para todos los gustos durante todo el año.
De esa variedad musical destaca a la gaita como una referencia importante que le da forma y sonido a nuestra temporada decembrina y de fin de año, embriagándolo todo con su bullicio y alegría.
Aun en estos días de enero, en muchas emisoras del país la gaita marca presencia refrescando con su sonoridad las recién pasadas fiestas de Navidad y fin de año; y es por ello que los cultores zulianos, en defensa de su identidad sonora, lanzan la propuesta de colocar a la gaita en sus distintas manifestaciones en las emisoras a lo largo de todo el año.
Y hay quienes defienden tal propuesta en justo derecho de colocar a la gaita en el lugar que le corresponde al lado de la gran diversidad sonora de nuestro folclor musical. Y no puede ser de otra manera, ya que la gaita es tan nuestra como el joropo y tan venezolana como el “Alma llanera”.
Sin embargo, tal propuesta no alcanzó su objetivo en vista de la multiplicidad sonora, de producción nacional y foránea, que a diario nutre la programación musical de las emisoras del país. Además, está el elemento tradicional que identifica a la gaita como un género musical propio del venezolano para alegrar su temporada decembrina.
Tal propuesta nos recuerda a la agrupación Gran Coquivacoa con su exitoso tema: “Que lo ponga la radio”, en alusión a esa lucha del zuliano por proyectar a la gaita durante todo el año. “Que lo ponga la radio/ mi sabroso tumbao/ y dirán todos a diario/ esto está pegao”.




