En 1937 Rómulo Gallegos publica su novela Pobre negro y nos ubica geográficamente en la región de Barlovento, estado Miranda, donde la presencia y el aporte africano a la nación venezolana son innegables. Cuentan que cuando Rómulo Gallegos visitó la región de Barlovento para empaparse de esa negritud que conforma la base de su novela, los pobladores de Río Chico le recibieron con ramos de flores.
En Pobre negro, Gallegos entremezcla y enfrenta al negro y al blanco, en su centenaria lucha de dominación y rebelión, bajo un torbellino cultural donde el tambor hace mover las caderas a ambos por igual, desatando pasiones y cantándole a San Juan.
El contexto histórico de esta novela nos sumerge en el extenso y convulsionado periodo entre 1854 y 1863, con la abolición de la esclavitud y el fin de la Guerra Federal; y nos deja claro que el odio y el rencor que generó la esclavitud no pudieron resolverse con su abolición; provocó protestas populares que tendrían en la Guerra Federal su más sanguinaria expresión. Es en ese escenario donde surge como protagonista Pedro Miguel, el negro malo, el negro cimarrón, quien lleva el mensaje de rebelión a esa negritud explotada, que ahora reclama su espacio en un afán de venganza y sedienta de sangre.
La pieza, que también fue adaptada en una telenovela, revive la historia esclavista del negro africano y marca con fuerza el fenotipo de la población afrodescendiente en su habla y costumbres e ilustra con la sonoridad del tambor ese legado africano con el que el negro se acerca a sus dioses y olvida sus penas.
Con esta novela Gallegos se consolida como uno de los grandes novelistas de la literatura hispanoamericana.
El pasado sábado 5 de abril se cumplieron 56 años de su muerte, por eso le recordamos este día. Gallegos se fue, pero vive entre los venezolanos a través de su legado literario. l




