Hace una semana, exactamente el sábado 29 de enero, «Súper sábado sensacional» llegó a las cinco décadas de existencia. El aniversario revierte gran interés al tratarse del programa más longevo de la televisión venezolana y el segundo espacio de variedades más antiguo del mundo, después del brasileño «Mosaico na TV» que cumplirá 61 años en julio, desde que comenzó como una modesta propuesta local dirigida a la comunidad judía hasta llegar a señal abierta.
De acuerdo con investigación realizada por el autor, el maratónico de Venevisión se ubica en la octava posición, por detrás de «Festival Eurovisión», «Coronation Street», el mencionado en párrafo anterior, «General Hospital», «Programa Silvio Santos», «Almorzando con Mirtha Legrand» y «Plaza Sésamo». Es evidente que sobran los motivos para celebrar.
Y esa es la intención de su productora ejecutiva, Helena Rosas, quien sueña con reunir a todos los animadores históricos del programa, realizar un masivo al mejor estilo del Festival de la Orquídea y traer a importantes figuras internacionales del mundo de la música. Planes hay muchos, aunque la crisis y las restricciones causadas por la pandemia del coronavirus pueden ser una camisa de fuerza para llevarlos a cabo.
Más allá de lo que finalmente puedan concretar desde La Colina, la fecha no debe pasar por debajo de la mesa, sobre todo, porque la industria de la televisión no tiene clemencia y cuando un espacio deja de captar la atención del público, pasa de moda o se agota en contenidos, sale de pantalla y hasta lueguito dijo Monchito.
Por ello deben multiplicarse los aplausos para «Súper sábado sensacional», ya que ha logrado cumplir diferentes ciclos con diferentes animadores y sobrevivir a lo que significó el fallecimiento de su productor-fundador Ricardo Peña. Amador Bendayán, Gilberto Correa, Daniel Sarcos, Leonardo Villalobos y ahora Henrys Silva y José Andrés Padrón han contado con el apoyo de los televidentes, a pesar de los cambios que se han producido en la misma industria.
Obviamente, el rating no puede ser igual a cuando había dos canales en competencia, pero en medio del maremágnum de opciones que ofrece la televisión por suscripción, el sabatino ha encontrado la forma de mantenerse a flote, tal vez porque muchas generaciones tienen recuerdos asociados a sus transmisiones, tal vez porque es un encuentro con la melancolía, tal vez porque su nombre es un recordatorio del gentilicio. Sea como sea y más allá de las críticas que pueda recibir, porque ni el país ni el programa son lo que fueron, no cabe duda de que «Súper sábado sensacional» tiene un carácter patrimonial que debe ser reconocido. Con un decreto, con un ¡bravo! o con unas líneas.




