InicioLibrosDirección General de Vacunas (Manuscrito original, 1869)

Dirección General de Vacunas (Manuscrito original, 1869)

La viruela llega a América en los viajes de Cristóbal Colón (1492 -1493). Esta terrible enfermedad toca las tierra de la isla “La Española” (actualmente Haití y Santo Domingo) transportada por esclavos africanos en un barco portugués. En 1520 se inicia la epidemia en México coincidiendo con la huida de Cortez y sus compañeros de la ciudad de Tenochtitlan; según noticias de cronistas, en este territorio los indígenas enfermaban y morían por decenas de miles, asimismo en Guatemala. Pero es alrededor de 1580 cuando sus efectos devastadores se hicieron sentir en la población indígena de Venezuela y el Caribe; apareciendo en el poblado costeño de Caraballeda. Esta epidemia de 1580, considerada por algunos historiadores como una expansión de la epidemia de Caraballeda, sacudió a los pobladores de Santiago de León de Caracas. Afortunadamente, para bien de la humanidad, el médico rural inglés Edwards Jenner descubre la vacuna contra esta temida enfermedad en 1796. Pero es ya, para finales de 1803, cuando Carlos IV envía una expedición para hacer llegar la vacuna a estas tierras; dicha expedición, representada por Francisco Javier Balmisllegó a Puerto Rico en 1804 y luego a Venezuela, por Alonso Ruíz Moreno, quien realizó las primeras vacunaciones en niños. A partir de ese momento comienza a desarrollarse en Caracas la organización de grupos de personas con la finalidad de implementar campañas de vacunación en Caracas.      

Estas palabras introductorias sobre algunas referencias históricas referidas a la llegada  a nuestras tierras de la viruela; pero asimismo de la vacuna inventada por el “poeta sabio” Edwards Jenner; sirven de la misma manera de preámbulo para un breve comentario inherente a un manuscrito original alusivo a la viruela, que haremos en las próximas líneas.  Se trata de una carta que dirige el Médico Director de Vacunas José de Jesús Lucena a los miembros del concejo Administrativo del Distrito Libertador de Caracas. En la misma se informa sobre la importancia vital que tiene la compra o importación de Europa a Venezuela del antídoto o vacuna contra la Viruela. El señor Lucena en este documento, solicita presupuesto para continuar con la campaña de vacunación contra la referida enfermedad, la cual había venido dando muy buenos resultados entre 1865 y 1868. Este médico anexa al documento un cuaderno con datos estadísticos donde se señalan calles, caseríos, número de casas visitadas, así como el nombre, edad y sexo de los vacunados. En el mismo cuaderno aparecen notas u observaciones que registran algunos sucesos, circunstancias, logros y obstáculos, en el proceso de vacunación contra esta terrible enfermedad. Esta solicitud no fue atendida favorablemente, por cuanto que las autoridades competentes, no le asignaron presupuesto a la Dirección de Vacunas en aquel mes de enero de 1869. Esto crea una gran desilusión y desencanto en el médico José de Jesús Lucena, al ver interrumpida su humanitaria campaña de prevención contra la viruela. Resulta insólito que una instancia gubernamental excluya de su presupuesto una acción de emergencia a favor de la salubridad pública, más en este caso por tratarse de una enfermedad de alto riesgo de contagio, lo cual, ocasiona rápidamente una epidemia en cualquier población. Cabe destacar que el médico Lucena, además de asumir la Dirección de Vacunas se desempeñó también como Director de la Biblioteca Nacional de Venezuela desde 1863 a 1869. Para manifestar su desacuerdo con las autoridades administrativas que le impidieron su proyecto de vacunación, este médico deja una nota en su documento, como testimonio de lo ocurrido en aquel momento y dice así:

“Este cuaderno con el oficio que precede fue presentado al Concejo Administrativo a fines del mes enero de 1869, casualmente cuando se ocupaba este Cuerpo del presupuesto para el mismo año, en que dejaba sin dotación o eliminada la plaza de Vacuna, y no permitió su lectura: en consecuencia pues, lo deposito en la Biblioteca Nacional que está a mi cargo, con la esperanza de que algún día pueda ser útil a los jóvenes que se dedican a las Ciencias médicas”

Cumpliéndose sus deseos, después de 139 años este manuscrito puede ser consultado en la Colección de Libros Raros y Manuscritos de la Biblioteca Nacional de la República Bolivariana de Venezuela.

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