Venezuela ha visto transitar por su territorio a grandes fotógrafos que contribuyeron notablemente con el desarrollo de las artes gráficas en nuestro país. Algunos de ellos, de nacionalidad extranjera, pero que trabajaron la fotografía en diversos ámbitos de la geografía venezolana; entre ellos: Pàl Rosti (1830 – 1874); Federico Lessmann (1826 – 1886). Pero es Henrique Avril (1866 – 1950) quien se convierte en el primer fotógrafo venezolano en documentar transformaciones sociales y políticas, que vivió el país durante la turbulenta época de la Revolución Libertadora (1901 – 1903). Y así, surgen otros maestros del arte de la fotografía en Venezuela; por nombrar solo algunos: Ignacio Manrique (1863 – 1926); Luis Felipe “torito” Toro (1881 – 1955); Alfredo Boulton (1908 – 1995); Grazziano Gasparini (1924); José Sigala, entre tantos otros, entregados al arte fotográfico en sus más diversas vertientes, tendencias estéticas y búsquedas individuales. Muchas de las fotografías realizadas por estos maestros aún se conservan en la Fototeca de Barquisimeto y el Archivo Audiovisual de la Biblioteca Nacional. Por otra parte, no debemos olvidar, aquellas colecciones fotográficas de gran valor patrimonial y documental; que se conservan en la actualidad, bajo la supervisión y custodia de instituciones públicas y privadas.
Decimos estas palabras para aproximarnos a una lectura del maravilloso libro: Foto – fija…ma non troppo por el fotógrafo Rafael Salvatore. Libro publicado por la Fundación Cinemateca Nacional de Venezuela, Caracas, 2008. El mismo fue diseñado y diagramado por Argenis Valdez y Rafael Salvatore. En este interesante libro de fotografías tiene el lector la oportunidad de acercarse a la experiencia del ensayo fotográfico; en el cual, se registran los procesos de rodaje o realización de películas, tanto venezolanas como extranjeras. A través de las imágenes que configuran las páginas de este libro podemos enterarnos de las distintas actividades, oficios, acciones y tareas diversas; que desempeñan todas aquellas personas en los distintos momentos o etapas, inherentes a la filmación de películas y documentales, siguiendo las instrucciones de directores, guionistas y coordinadores de los respectivos rodajes.
Puede notarse en estas reproducciones fotográficas imágenes de camarógrafos, técnicos electricistas, técnicos en iluminación; utileros, sonidistas, maquilladores, entre tantos otros; que laboran incansablemente; a veces enfrentando, adversidades y severas austeridades, por lo general impredecibles, en el impostergable empeño de hacer posible las programadas y acordadas filmaciones. Y es hacia esa acción protagonizada por estas personas, donde dirige la mirada la cámara fotográfica; esa cámara, que se hace única e inimitable, al ser movida por la sensibilidad artística, el talento; y la mirada que sueña, viaja e indaga del conocido fotógrafo Rafael Salvatore. Quien afirma en una de las páginas de esta obra, que el cine como fotógrafo autodidacta le enseñò a contar historias callejeras y a considerar que también ciertas partes oscuras tienen luz. Por otra parte, nos cuenta este fotógrafo en otro párrafo, que cuando tuvo su primera cámara fotográfica se dedicaba a mirar por el visor, sin atreverse a tomar ni siquiera una foto; porque solo miraba, extasiado por ese mundo que era diferente al otro que veía a simple vista.
Leemos en la presentación de este importante aporte a la historia del cine venezolano que, Foto – Fija…ma non troppo permite descubrir las múltiples facetas técnicas y artísticas de un rodaje cinematográfico, haciendo especial énfasis en el elemento humano que interviene en el proceso creativo, en esos héroes anónimos, sin los cuales no sería posible la realización de un film.
Los registros o reproducciones fotográficas contenidos en este libro corresponden a los procesos de rodajes o realizaciones de 35 películas venezolanas y 8 extranjeras. Por nombrar solo algunas, podemos citar, entre las venezolanas: Cleto Rojas, un pintor campesino y La Sirenita (1983), de Jonh Dickinson; La mujer ajena (1988) de Luvio Quiroz; Brigada 2:2 (1988) de César Bolívar; Disparen a matar (1990) de Carlos Azpùrua; En territorio extranjero (1992) de Jacobo Penzo; Móvil pasional (1992) de Mauricio Walerstein; Los platos del diablo (1993) de Thaelman Urgelles, entre otras. Y en cuanto a películas extranjeras, podemos ver fotografías en rodajes, tales como: La emboscada (Francia, 1990) de Peter Kasowitz; Narcos (Italia, 1991) de Giuseppe Ferrara, entre otras realizaciones cinematográficas.
Esta obra puede ser consultada en el Centro de Documentación de la Cinemateca Nacional y en la Biblioteca Nacional de Venezuela.




