El término es objeto de discusión desde tiempos inmemoriales entre teólogos y lingüistas que de una u otra manera han tratado de darle a través de los siglos una explicación coherente a algo tan difuso en cuanto a su verdadero origen y a su significado real.
Los más enjundiosos sostienen que ha evolucionado desde el siglo XIII a.c. cuando la palabra “Pésaj” (que en hebreo significa “pasar”) se usaba para designar la liberación de los judíos del cautiverio egipcio guiados por Moisés, pero que con la legalización y asentamiento de la religión cristiana en el siglo IV, pasó a ser símbolo de conmemoración de los acontecimientos de mayor trascendencia en la vida de Cristo, como el nacimiento (incluida la festividad de Reyes), la muerte, la crucifixión y la reencarnación, que se celebran en Navidad y en Semana Santa.
Pero el pueblo, en su inmensa sabiduría lo encontró perfecto para resumir el bochorno que ocasiona la reincidencia de la gente torpe en calamidades que de tanto repetirse terminan siendo ridículas y a veces tan inexorables como la Navidad misma, colocándola en la expresión “¡Cuándo no es Pascua en diciembre!”.
Pascua es entonces el momento de la mayor alegría y regocijo espiritual en el año cuando se trata de la Navidad, y del mayor sobrecogimiento y oración durante la Semana Santa.
Pero es también la irónica exclamación de hastío del pueblo cuando se refiere a la torpeza reiterada de alguien. Lo que obligatoriamente nos lleva a concluir que estamos en presencia de un término multi uso, que no solo es propia del ritual navideño, sino del habla popular que permite su uso en toda época del año.
En Venezuela estamos más que habituados a usar esa expresión con todo lo que hace de repetitivo y torpe la oposición nacional. A cada torpeza de esa maltrecha derecha, lo único que a uno se le viene a la mente es… “¡Otra vez fracasan… Cuándo no es Pascua en diciembre!”.
Quiera Dios que las cosas cambien y que por el bien del país esa gente aprenda por lo menos a no repetir una y otra vez las mismas reiteradas torpezas de siempre.
Por lo pronto, y con el mayor cariño, les deseamos a todas y a todos las venezolanas y los venezolanos de bien… las más ¡Felices Pascuas y el más Próspero Año Nuevo!




