Falacia

El tarambana presidente de Argentina, Javier Milei, acaba de promulgar en un solo decreto la extinción del estado de derecho en ese país, la entrega de la soberanía nacional a las grandes transnacionales, el cercenamiento de esenciales garantías laborales y un sinnúmero de medidas económicas, como devaluación de la moneda en 800%, elevación de impuestos a las importaciones, liberación de precios, etc., que llevaron en un solo día las cifras de inflación a niveles nunca vistos en al menos veinte años, colocando al pueblo argentino en una de las peores situaciones de precariedad económica de su historia. Pero nadie, ni los medios de comunicación nacionales ni los internacionales, hablan allá de “crisis humanitaria” ni nada que se le parezca. Desde la óptica del mundo neoliberal la situación se denomina, cuando mucho, “periodo de ajustes”.

En Venezuela, luego de años de severas dificultades económicas inducidas por el más brutal bloqueo asestado jamás contra país alguno por parte del imperio norteamericano, inauguran todas las semanas decenas de hiper tiendas a lo largo y ancho de todo el país, como las cadenas Traki, Total, El Castillo, supermercados gigantes como los famosos Líder, megafarmacias como Farmatodo, cada una de ellas abarrotadas de gente a más no poder, y la oposición y su mediática siguen hablando de la “crisis humanitaria venezolana”.

Los conciertos de los más famosos artistas internacionales llenos de público que paga entradas astronómicas para ver un espectáculo de dos o tres horas apenas, así como los juegos de béisbol plenando de punta a punta los descomunales estadios ahora existentes, construidos por el gobierno revolucionario en medio de la agresión económica, revelan una evidente superación de las penurias que con tanto empeño causó la oposición golpista los
últimos años.

Los convenios firmados por Pdvsa con Trinidad y Tobago, España, la India, amén de los existentes con Estados Unidos, China, Irán y Rusia, así como las largas listas de compatriotas que se incorporan día tras día al Plan Vuelta a la Patria son simplemente demoledores de esa desgastada retórica que pretende seguir presentándonos como el país devastado por una “crisis humanitaria”.

Por supuesto que hay problemas. Pero seguir hablando de “crisis humanitaria” es una falacia.

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